Elecciones empresas
Foto: BME.

Las grandes firmas del Ibex, desde Banco Santander a Telefónica o ACS, se han lanzado en los últimos años a la amortización de acciones con la esperanza, en algunos de los casos ya parece pérdida, de mantener al alza las cotizaciones de las compañías, y lo que es más importante (para aquellos que las orquestan): elevar los bonus que pagan las empresas a su alta dirección. En concreto, para este cometido las grandes firmas del selectivo español han destinado hasta 1.300 millones de euros en los últimos años.

Los buybacks, como se conoce técnicamente a la recompra y amortización de acciones, es una práctica que ha ganado mucho peso en EEUU y que ha llegado a Europa, también a España, en los últimos años. La razón es que los bancos centrales, primero la FED y después el BCE, han inundado los mercados financieros de dinero que no encuentra salida hacía la economía real, pero que los directivos de las grandes firmas, también ahora las españolas, han sabido canalizar hacía sus propias cuentas corrientes, debido a que su efecto más inmediato es el de mantener la cotización de las compañías al alza (en muchos casos artificialmente).

En un principio, este tipo de operativa siempre ha contado con una fama buena por parte de los inversores más reputados, como puede ser el caso de Warren Buffett o Peter Lynch, ya que habla bastante bien de la compañía que lo llevaba a cabo: por un lado, implica la existencia de beneficios crecientes que van a comprar dichas acciones. En segundo lugar, demuestra que la empresa tiene una fuerte confianza en sí misma y que sus directivos consideran que en valor de los títulos crecerá. Además, transfiere al inversor una solidez financiera al mostrar que es capaz de desviar fondos a dicho cometido y no tiene, por ejemplo, que destinarlo al pago de deuda.

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Uno de los académicos que más han estudiado sobre el tema, Cullen Roche, ejemplifica que los buybacks no son más que una manifestación procíclica de los altos beneficios que han ido acumulando las firmas. Aunque, ¿es exactamente así en el caso de las grandes firmas españolas? A tenor de los datos de la evolución de las ganancias se podría decir que sí: la suma de los beneficios entre ACS, BBVA, Iberdrola, Repsol, Banco Santander y Telefónica (Inditex no tiene autocartera) ha pasado de 17.397 millones hasta 22.680 millones, un incremento del 30,3% de los mismos. El único problema a la anterior cifra es que la amortización de acciones en esos mismos años ha alcanzado el 65% de la autocartera de dichas firmas, lo que supone más del doble.

Entre dichas firmas la que más partido ha sacado a la amortización de sus acciones ha sido ACS, ya que ha reducido con fuerza su autocartera, desde los más de 300 millones a apenas 96, mientras el precio de las acciones subía de forma ininterrumpida con un efecto por encima del resto: la jugosa retribución gracias a los paquetes de stock options que mantenía la cúpula de la compañía. Así, la propia constructora fijó el pasado 2018 un plan de opciones sobre acciones de 467,6 millones de euros.

Por su parte, en el caso de la banca, como BBVA o Banco Santander, las razones podrían ser otras bien distintas, y es que su política de retribuir los beneficios obtenidos a través del sistema script dividend, que da la opción de cobrarlo o de recibir nuevas opciones, al final o diluye el valor de la participación de cada inversor o no le genera un retorno efectivo, por lo que las entidades deben complementarlo con una amortización de acciones para retribuir algo, tampoco se consigue mucho, a sus accionistas. Además, las entidades son las compañías que menos están aprovechando la actual situación para rellenar autocartera, pese a que el valor de las mismas está por los suelos, debido a las fuertes exigencias de capital a las que se enfrentan.

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Pese a que la evolución de la autocartera de las grandes compañías del Ibex ha ido claramente a la baja, ha pasado de 2.200 millones a algo menos de 900, no es la tónica general en el índice español. De hecho, el resto de firmas han logrado acumular en su caja fuerte 1.608 millones de euros en acciones, a precios actuales, frente a los 740 millones que mantenían las firmas (sin contar con las grandes) a las puertas de la puesta en marcha por parte del Banco Central Europeo de su propio Quantitative Easing.

La evolución de la autocartera de las grandes firmas del Ibex muestra que los altos directivos se han lanzado a amortizar acciones para mantener altos sus bonus

La compra de acciones de autocartera, para aprovechar los bajos precios actuales, también se ve fuera del selectivo español. En especial, las promotoras españolas están utilizando está táctica para intentar sacar partido al exceso de dinero que tienen en cuenta, e incluso al que no tienen. Un ejemplo de lo anterior es Neinor, que pidió traspasó la mayor parte de su autocartera, 730.000 acciones, a Goldman Sachs para “financiar parcialmente” las próximas adquisiciones de acciones propias, gracias a que los tipos de interés están muy bajos.

Además, esa evolución de adquisición de acciones ha venido acompañado de un mayor volumen de amortizaciones de acciones, aunque en este caso, la evolución no ha sido tan alta. En 2018, se batió el record histórico de amortizaciones con 3.520 millones de euros, muy superior al de 2017 (con un valor de 2.141 millones), pero no tan lejos de los 3.386 millones de 2016 o los 3.418 millones de euros.