El sector asegurador español ocupa la sexta posición a nivel europeo, y la decimoquinta a nivel mundial. Hablamos de 20 compañías que están a nivel top, y de cerca de 300 que son de un tamaño más pequeño. Todas ellas tienen muchas cosas en común, y una de ellas que les afectará por igual tiene nombre propio: Normas Internacionales de Contabilidad (NIIF 17), o IFRS por sus siglas en inglés.  “En España hay muchas compañías pequeñas que se van a tener que replantear su futuro tras la aplicación de esta normativa”, aseguran desde fuentes del sector. Un campo en el que la Dirección General de Seguros (DGS) va a jugar un papel primordial del que dependerá su continuidad o no.

“Los primeros del ranking ya están trabajando en base al borrador existente. Las compañías deberán aplicarla a partir de enero de 2022 una vez se apruebe después de septiembre. Pero las 300 aseguradoras más pequeñas están a la espera de cómo la va trasponer la DGS, es decir, si va a hacer un texto puro, sin cambios, o si buscará una simplificación”, apuntan las citadas fuentes.

En España existen 300 aseguradoras de pequeño tamaño que no tienen los mimbres necesarios para adoptar una norma tan compleja como es la NIIF 17

¿Qué es lo mejor para esas compañías pequeñas? ¿Habría que darles una prórroga? Sea cual sea la solución elegida, las compañías aseguradoras tendrán que pensarse sus sistemas desde cero. Y si la DGS acaba buscando una simplificación, lo que a priori podría parecer beneficioso, lo que haría será retrasar los tiempos para tener toda la maquinaría al cien por cien debido a que se necesitará tiempo (valga la redundancia) para amoldar la norma. Por eso, desde el sector apuntan a que, de producirse la simplificación, habría que dar uno o dos años más para poder llegar en perfectas condiciones.

Porque, de momento, y al contrario que los grupos que encabezan el sector, la gran mayoría de ellas no han decidido dar el paso. “Muchas se van a tener que replantear su futuro ya que la norma afecta a todas las áreas de la organización. Veremos si continúan concentrándose, si se producirán movimientos de fusión”, se preguntan desde el sector. O eso, o quizás un adelanto de su posible defunción.

SOLVENCIA II Y LA DIRECCIÓN GENERAL DE SEGUROS

NIIF 17 tiene como objetivo establecer un modelo único que afectará tanto al patrón de conducta de las aseguradoras como a la forma de presentar los resultados, el capital, y la volatilidad de los mismos. ¿Objetivo? Más claridad, más transparencia, en definitiva, más luz y taquígrafos a la hora de comparar los estados financieros. ¿Problema? Es una norma muy compleja. “Afecta a toda la organización por lo que es importante que las compañías lo tengan interiorizado”, indican desde el sector.

¿Realmente existe ese ‘riesgo de muerte’ para las aseguradoras pequeñas? En una primera impresión, podría decirse que de momento asusta. De hecho, su entrada en vigor ya se ha retrasado un año (en principio se habló de 2021). La principal ‘revolución’ respecto a lo conocido hasta ahora es que las compañías aseguradoras deberán establecer las políticas contables y divulgarlas en sus cuentas anuales. De esta manera, se va a ver cuánto beneficio implícito tiene el balance de la compañía o, por ejemplo, qué productos son los que han vendido y que no generan dinero (algo que, hasta ahora, las compañías guardaban en un baúl bajo siete llaves). La consecuencia más notable es que, por NIIF 17, habrá una mayor volatilidad de beneficios si se compara con los modelos actuales. “La volatilidad en las cuentas es posible que se lleve a precios”, sostienen en el sector. Una mala noticia para quien tenga contratada la póliza.

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Las aseguradoras alzan la voz contra la nueva norma contable

Será el cambio más grande las de las dos últimas décadas. Y las aseguradoras están convencidas de que, tal y como está redactada en la actualidad, la nueva normativa no aumentará la transparencia.

Los antecedentes, no lejanos en el tiempo, y siendo positivos, permiten presumir una adecuación de las 300 compañías aseguradoras pequeñas. Hablamos de Solvencia II. Una norma que también se presumía podría hacerles ‘daño’. Sin embargo, desde su entrada en vigor en 2016, no ha provocado ningún terremoto. Algunas de sus armas para mantenerse ha sido la subcontratación de servicios.

“La ratio de solvencia no ha afectado tanto como se preveía. No era un problema de solvencia o de capital. Entonces se habló de que el driver para fusiones era un problema de costes. Eso tampoco se ha producido”, manifiestan desde el sector. La diferencia entre Solvencia II y NIIF 17 es que, utilizando un término taurino, estamos ante un novillo y un Miura.