Imagen libre de derechos. Pixabay.

Hoy es el Día internacional de los trabajadores. Y, como no podía ser de otro modo, se aprovecha la ocasión para reivindicar mejoras en el empleo, tanto a nivel global como nacional. Sin embargo, resulta curioso como uno de los colectivos con menos derechos y coberturas dentro del ámbito laboral cuenta con muy poca atención en manifestaciones y medios de comunicación. Nos referimos a los trabajadores por cuenta propia o autónomos. Ojo a los siguientes condicionantes. Si una empresa te ofreciera un puesto de trabajo así, ¿lo aceptarías?

  • El día que no vengas a trabajar, sea cual sea la circunstancia, no cobras.
  • Si te vas de vacaciones, no cobras esos días.
  • Al final de tu vida laboral cobrarás 400 euros menos de pensión que un asalariado.
  • Si vas a ser madre, durante tu permiso de maternidad tendrás que contratar (con dinero de tu bolsillo) a alguien que te sustituya, para no perder tu puesto de trabajo.
  • Tienes derecho a paro. Pero a la mitad de los trabajadores el Estado se lo denegará cuando el empleado necesite acceder a él (en 2015, el 53% de las solicitudes de paro en autónomos fueron denegadas, quedando sin trabajo y sin coberturas).
  • De media, vas a cobrar con 80 días de retraso. Unos meses cobrarás antes y otros después… ya iremos viendo (el periodo medio de pago entre empresas es de 80 días, según un informe de la Confederación de la Pequeña y la Mediana Empresa, correspondiente a diciembre de 2016).
  • Si tienes un accidente de coche yendo o volviendo del trabajo, no tendrá consideración de accidente laboral.
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Pues estos son sólo algunas de las situaciones de desamparo que vive el autónomo, y que serían inaceptables para un asalariado. Sin embargo, existen. Y no hay visos de que se resuelvan. Resultará difícil hoy escuchar a sindicatos en defensa de este colectivo (ojalá me equivoque) cuando en realidad ocupa ya a más de tres millones de españoles, que a su vez tienen contratados a más de 800.000 empleados. Es decir, estos profesionales están creando en su conjunto en torno a cuatro millones de puestos de trabajo.

Habrá nueva Ley del trabajo autónomo este año, pero se quedará corta

Bien es cierto que muchas de las problemáticas vienen derivadas de un sistema de cotizaciones perverso. Especialmente las relacionadas con prestaciones sociales y jubilación. Una cuestión que las asociaciones de autónomos que existen actualmente en España han intentado mejorar, con varias propuestas de reforma de la Ley de Autónomos. Ley que, por cierto, se encuentra en la actualidad en una nueva fase de enmiendas.

Sin embargo, no hay expectativas de que la nueva normativa vaya a resolver algunos de los problemas de base de este colectivo. Según ha podido saber Merca2.es, de las veinte propuestas que Ciudadanos presentó en el primer borrador de la nueva Ley, tan sólo se mantienen seis. La normativa ha pasado por diversas fases de enmienda. Y en ellas ha intervenido con fuerza el criterio de Hacienda, que entiende que algunas de las cuestiones mermarían sensiblemente los ingresos al Estado que aporta este colectivo.

Reivindicaciones históricas

Por lo tanto, el panorama a corto plazo no se presenta esperanzador. Con motivo del Día internacional del trabajo (también autónomo) recopilamos algunas de sus reivindicaciones históricas:

  • Más representatitividad. Uno de los principales problemas es que, mientras los sindicatos están sentados en mesas de diálogo sobre empleo con el Gobierno, no hay ninguna asociación del trabajo autónomo que también esté en esas mesas. Este es uno de los pilares que sustenta la falta de avances en el colectivo. No hay una línea directa de diálogo que puede ejercer presión, o simplemente opinar, sobre ciertos aspectos que tocan de lleno al colectivo. El último choque por este asunto se produjo hace apenas tres meses, con motivo de la mesa de diálogo que el Gobierno convocó, junto a sindicatos, para la reforma del Sistema de Pensiones. Ningún representante del colectivo autónomo estuvo en esa mesa. Cuando un trabajador por cuenta propia cobra, insistimos, 400 euros menos de pensión que un asalariado.

    Jubilado. Imagen libre de derechos. Pixabay.
  • Cotizar según ingresos. Esta medida tendría básicamente dos vertientes. Por un lado, que los autónomos que ingresaran menos del Salario Mínimo Interprofesional no pagaran la cuota. Recordemos que, para trabajar, el autónomo tiene que pagar mensualmente su cuota de la Seguridad Social. Por otro lado, se evitaría que autónomos con grandes ingresos realicen la misma aportación al sistema que autónomos con ingresos medios o bajos. Esta variante, según las asociaciones que representan al colectivo, favorecería un mayor equilibrio y un sistema de pensiones más justo.
  • Que se active un sistema de formación público, como el que existe en asalariados. Uno de los principales problemas del colectivo es la falta de continuidad de los negocios. Asegurar el acceso a una formación continua aumentaría la cualificación de este tipo de profesionales. Y, en consecuencia, el tiempo de actividad aumentaría.
  • La reducción de impuestos, sin duda, favorecería la liquidez de los autónomos. También una flexibilización de las condiciones para acceder a crédito. Sin embargo, esto es común a todos los mortales. A cualquier empresa o colectivo le vendría bien que se produjeran cualquiera de las dos circunstancias descritas.
    Edificio de la Seguridad Social. Imagen extraída de la página oficial de la Seguridad Social.

    Siendo lo anterior una reivindicación más genérica, lo que no es de recibo es lo que está ocurriendo con los pagos a la Seguridad Social y Hacienda. Si pagas a estas instituciones un minuto después del plazo máximo establecido (sea o no culpable el autónomo de la incidencia), el trabajador por cuenta propia debe ingresar dicha cantidad con un recargo del 20%. Si este tipo de concesiones las hiciera un banco hablaríamos de usura. Merca2.es ha podido confirmar casos en los que un error bancario (no del autónomo) ha impedido que las mencionadas instituciones recibieran a tiempo su dinero. En consecuencia, el autónomo ha tenido que abonar dicho recargo, con lo que esto supone para la economía de un pequeño emprendedor.

  • Un IVA de caja eficaz. Antes de su aparición, el autónomo tenía que pagar a Hacienda el IVA de las facturas emitidas, aunque no las hubiera cobrado. Sí, has oído bien. Como autónomo, debes abonar los impuestos derivados de un trabajo aunque no te lo hayan pagado. El IVA de caja favorece, en teoría, que un autónomo pueda no pagar el IVA de facturas que no ha cobrado. Sin embargo, esto impide al receptor de la factura desgravarse dicha factura. Como consecuencia, el cliente presiona para que el autónomo no utilice el IVA de caja. Las Asociaciones de este tipo de profesionales lo tienen claro: hace falta un régimen sancionador, que castigue este tipo de presiones. El número de autónomos acogidos al IVA de caja es menor al 1%. Sobran más análisis.
  • Facilitar el acceso de los autónomos a la contratación pública, cuyos pliegos limitan que ni tan siquiera puedan presentarse.
  • La aceptación del accidente in itinere para el trabajador por cuenta propia.
    Imagen libre de derechos. Pixabay.

    Como hemos ejemplificado al principio, si un asalariado sufre un accidente yendo o volviendo del trabajo, es considerado como accidente de trabajo. Mientras que en el autónomo no, con las consecuencias en cuanto a coberturas sociales que tienen para ellos.

Feliz Día Internacional del Trabajo, más aún para los autónomos.

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