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Acabado el estado de alarma, se ha dado luz verde a la entrada y salida de viajeros procedentes de la Unión Europea y el espacio Schengen. Pero la nueva normalidad implica una manera diferente de viajar, sobre todo para aquellos que optan por hacerlo en avión.

Siguiendo las recomendaciones del Gobierno, Aena ha impuesto una serie de medidas de seguridad en los aeropuertos que está generando bastante desconcierto entre los trabajadores y los pasajeros. Principalmente porque los controles son ahora bastantes más lentos.

En Madrid-Barajas, toda la operativa de las terminales T1, T2 y T3 se ha agrupado en la T4. En Barcelona-El Prat, el aeropuerto ha trasladado toda la operativa de la terminal T2 a la terminal T1. Y a ello se suma que parte del personal de seguridad continúa en ERTE.

Con menos terminales abiertas, la facturación limitada en un único espacio y teniendo que adoptar estrictas medidas de seguridad (es obligatorio el uso de mascarilla y se debe mantener la distancia física con cualquier persona), en lo que antes se tardaba una hora y media, ahora se alarga hasta tres.

DESCONCIERTO

Los pasajeros procedentes del extranjero tienen que entregar en el aeropuerto el Passenger Location Card que les facilita la aerolínea y pasar un control de temperatura de Sanidad Exterior con cámaras termográficas. De momento, permanecen cerradas las fronteras para vuelos de terceros países y esto hace que al menos no haya tantos vuelos.

Sin embargo, en apenas dos semanas, los trabajadores ya han notado el desconcierto. “Pocas manos para todo lo que hay que hacer”, explica un trabajador a MERCA2. La gran mayoría del personal de seguridad contratado por Ilunion en ERTE, y esto hace que los controles vayan lentos y en ocasiones, no se están llevando a cabo con total precisión.

“Aún no ha arrancado la temporada alta”, añade. Entre julio y agosto las aerolíneas van a elevar el número de vuelos diarios, y los aeropuertos tendrán que reabrir alguna terminal más, de lo contrario “se tendrá que pasar todo el día en el aeropuerto”.

Un problema surgido a raíz de estas largas horas de espera es que algunos viajeros han perdido sus vuelos. Y entonces llega la gran pregunta, ¿qué sucede si, como consecuencia de las medidas de control sanitario y el tiempo empleado en dicho control, perdemos nuestro vuelo o una escala del viaje?

LAS AEROLÍNEAS NO RESPONDEN

Las aerolíneas no son responsables de la pérdida del vuelo. Estos casos se tratarían como “circunstancias excepcionales” a las que se refiere el Reglamento 261/2004 para exonerarlas del pago de la compensación, ya que quedan fuera del ámbito de decisión de la compañía aérea.

Desde reclamador.es destacan que de buena fe, la empresa podría decidir esperar a un pasajero “atrapado” en un control sanitario, pero es algo “poco probable” si se tratara de un sólo viajero o dos. En el supuesto de que optara por esperar si la alternativa es volar con el avión medio vacío, los pasajeros que sí embarcaron a tiempo podrían reclamar por verse perjudicados en este retraso.

Si todos los pasajeros de un vuelo en concreto estuvieran retenidos en el control, se trataría de un supuesto de fuerza mayor, y por lo tanto no es susceptible de indemnización.

LOS REEMBOLSOS NO LLEGAN

Los problemas de las aerolíneas durante la cuarenta siguen sin solucionarse. La mayoría de los vuelos que se cancelaron entre la segunda quincena de marzo, abril, mayo y parte de junio con motivo de la pandemia, aun no se han reembolsado. Las empresas que más guerra están dando, son Vueling, Ryanair, Iberia o Air Europa.

La queja está en que en lugar de devolver el dinero, ofrecen bonos canjeables por otro vuelo. Y en medio de este embrollo, surge uno nuevo y es que algunas aerolíneas han decidido cancelar los vuelos de julio o agosto, pero en la web sigue apareciendo la opción de comprar el mismo vuelo para el mismo día y misma hora, solo que mucho más caro.

La Comisión Europea ya ha empezado a recibir quejas sobre este problema. Tui, Ryanair o Brussels Airlines son algunas de las compañías aéreas que siguen esta estrategia. Desde Reclamación de Vuelos explican a MERCA2 que, llegados a este punto, muchos pasajeros se ven forzados a pagar el nuevo billete porque ya han incurrido en otros gastos que no pueden recuperar, tienen su estancia planificada y no quieren arriesgarse a perderlo todo.

Y APARECE EL JUEGO SUCIO

El juego sucio está, en que como avisan con más de 14 días de antelación, no se puede exigir una indemnización. Y si avisan con menos de 14 días pero el motivo de la cancelación es el coronavirus, por ser circunstancia extraordinaria no procede indemnización, pero, legalmente, están obligadas a devolverte el coste del billete cancelado.

Es decir, “si quieres ir a ese destino si o si, tienes que pagar el precio que se paga ahora. Y aunque puedes reclamar el precio que te hagan pagar de más, no habrá indemnización”. Igualmente, si al pasajero le han dado un bono y lo intenta canjear de nuevo por ese billete que ya tenía, como ahora ha subido de precio le hacen pagar la diferencia.

“Su objetivo es paliar la falta de liquidez”. Lo que está ocurriendo ahora, es parecido al tema de los reembolsos. “Lo tratan de demorar más para que el consumidor se rinda y se puedan quedar con el dinero en un momento dado” destacan.

Son casos claros, y hay que acudir a la vía judicial. Cuando haya sentencia si o si se van a ver obligados a rendir cuentas. Ryanair e Iberia están empezando a hacer reembolsos “pero pocos, en comparación con los miles de casos que hay”, concluyen.

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