Desde hace años, el consumo de pescado no ha dejado de descender en España. En 2018, cayó un 2,8% la demanda de productos pesqueros frente a 2017, según datos del informe del sector pesquero español presentado por la Confederación Española de Pesca (Cepesca) en Madrid. Se trata de una de las mayores preocupaciones para el sector que el Gobierno quiere atajar poniendo en marcha una de esas promesas sobre la mesa que necesitaban de un empujón. Entre septiembre y octubre de este año lanzarán una campaña para potenciar el consumo.

“El objetivo es llegar a la población. Confiamos en reactivar el consumo”, explica Juan Ignacio Gandarias, de la secretaria general de Pesca. La campaña se lanzará en medios de comunicación para darle mayor difusión, poniendo especial énfasis en acciones sobre sostenibilidad.

Los datos muestran un problema de consumo. A noviembre de 2018, la demanda del total de productos de la pesca se redujo un 2,8% en comparación con el año anterior. La causa fue una caída en la demanda tanto de pescados (-4,2%), como de mariscos, moluscos y crustáceos (-3%). Las conservas de pescado y molusco, sin embargo, aumentaron su presencia en los hogares un 1,9%. Dentro de los pescados, son los frescos los que contribuyen en mayor medida al descenso del volumen de la categoría, pues experimentan una caída del 4,9% frente al 1,4% de los pescados congelados, según el informe de Cepesca.

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El consumo doméstico de pescado cayó en 2017 un 3,3% respecto al año 2016, aunque en términos de valor aumentó ligeramente (0,9%) a consecuencia del incremento del 4,4% en el precio medio, que se situó en 8,29€/kg.

Entre las causas de este descenso continuado en el tiempo del consumo de pescado se encuentran “los cambios en los hábitos de consumo de los españoles”, explica Javier Garat, secretario general de Cepesca, quien añade que la mayoría de las personas comen fuera de casa. La crisis económica también ocasionó que muchos españoles cambiaran el pescado por otra proteína más barata. Además, desde Cepesca siguen reclamando al Gobierno que baje el IVA del 10% al 4% alegando que el pescado también es un alimento de necesidad tan básico como otro cualquiera. 

Junto a aumentar el consumo de pescado en España, el sector pesquero español se enfrenta a otros retos importantes como la escasez de tripulantes, la antigüedad de la flota (32 años de media), la entrada en vigor de la obligación de desembarque y la incertidumbre que sigue despertando el Brexit.

CRECEN LAS EXPORTACIONES DEL SECTOR

La flota española, que a finales del año pasado disponía de 8.972 buques pesqueros y 31.473 empleos directos, capturó en 2018 un total de 922.564 toneladas de pescados y mariscos (940.633 en 2017), lo que le otorga el primer lugar de la Unión Europea, tanto en volumen como en valor.

En 2018, las exportaciones de pescado –que, además del pescado fresco incluyen el congelado y las conservas y preparados de pescado– crecieron un 4,29% en valor, alcanzando los 4.344 millones de euros, y un 1,49% en volumen, hasta las 1.216.734 Tm. Las importaciones, por su parte, aumentaron también un 2,49% en valor respecto a 2017, superando los 7.332 millones de euros, pero disminuyeron en volumen un 0,60% con un total de 1.773.048 toneladas.

En 2018 nuestro país importó productos pesqueros por valor de 7.332,6 millones de euros (1.773.048 toneladas), lo que significa un crecimiento de un 2,49% en valor, frente a los resultados de este capítulo en 2017. También aumentaron las exportaciones en valor (un 4,29%) alcanzando los 4.344 millones de euros, y en volumen (un 1,49%) hasta llegar a las 1.216.734 toneladas el año pasado.

No obstante, desde Cepesca lamentan que el saldo de la balanza comercial sigue siendo negativo, aunque lo que resulta preocupante es la caída del consumo doméstico de pescado que bajó un 4,5% en 2018 respecto al año anterior.