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Dcoop, la mayor cooperativa agrícola de España y a la cabeza de la producción de aceite de oliva con cerca del 18% del mercado, es la entidad que menos paga a sus socios por el aceite que produce con las aceitunas que le entregan, con un precio medio liquidado en 2018 de 2,82 euros por kilo en la campaña 2017/18 ya finalizada.

Otras cooperativas productoras de aceite de oliva han pagado durante la campaña pasada precios significativamente más altos a sus asociados. JaénCoop pagó de media 2,92 euros por kilo; Interoleo, 3,05 euros por kilo y Subbética liquidó a sus asociados a 3,15 euros por kilo de aceite producido según señalan fuentes del sector.

La campaña de 2017/18 se caracterizó por una caída notable de los precios, fijada en un 23% por el Ministerio de Agricultura. Los datos de precios de liquidación a los olivareros señalan que ha sido el segundo año consecutivo en el que Dcoop ha sido la cooperativa que peor ha remunerado a sus socios. En la campaña 2016/17, con precios más altos que la última, Dcoop liquidó a los agricultores de media a 3,6 euros el kilo de aceite de oliva; JaénCoop pagó por encima de los 3,70 euros kilo y Subbética superó los 3,80 euros por kilo de aceite.

Dcoop es la entidad que menos paga a sus socios por el aceite

Fuentes del sector aceitero señalan que la estrategia de Dcoop de impulsar ventas masivas  de aceite a precios bajos para intentar dar salida a su producción está empujando al mercado a situaciones críticas, sobre todo cuando se espera que en la actual campaña 2018/19 se incremente notablemente la producción y se intensifique una bajada aún mayor de los precios.

El presidente de Dcoop, Antonio Luque, ya ha señalado públicamente que es necesario un incremento del consumo para evitar la caída de precios, posicionamiento que resulta paradójico para buena parte del sector que considera a Dcoop y a Luque como responsables máximos de la banalización del aceite de oliva entre los consumidores, que reaccionan únicamente a una oferta de precios bajos y se dirigen a otros aceite cuando hay alzas de precios.

Una parte del sector aceitero intenta ir en contra de esta tendencia, que consideran suicida, e impulsan el reconocimiento del aceite deoliva como un productos premium, de calidad por el que el consumidor debe estar dispuesto a pagar un precio adecuado.