David Martínez es un directivo inmobiliario muy distinto de aquellos empresarios que pasaban largas sobremesas en restaurantes de postín intentando convencer al político de turno de las bondades de una determinada promoción inmobiliaria. Este ejecutivo atípico amante de los deportes de motor extremos forma parte de una nueva generación de ladrilleros, para los cuales el gobierno corporativo, la transparencia y la profesionalidad son los pilares sobre los que reconstruir las bases de un sector que, aunque haya sido denostado, es fundamental para garantizar las necesidades de los cientos de miles de familias que se crean todos los años.

El CEO de Aedas Homes es un hombre cercano, directo y exigente, que no le gusta perder el tiempo en cuestiones accesorias y cuya principal virtud es ser consciente de que un capitán no es nadie sin una buena tripulación. Aprovechó la caída de gigantes del sector para fichar a un nutrido grupo de profesionales de gran valía, en los que confía ciegamente. Y con estos mimbres y la ayuda del fondo de inversión Castlelake trabaja para superar el modelo obsoleto de promoción inmobiliaria que tantos disgustos ha dado a la economía española. Ése en el que los que dirigían las compañías no eran directivos, sino emprendedores con poca formación académica y empresarial que de la mano de políticos sin escrúpulos y con el respaldo financiero de las cajas de ahorros buscaban dar el pelotazo.

Hijo y nieto de promotores inmobiliarios, Martínez es un ingeniero licenciado en la Universidad Politécnica de Madrid con un MBA por el IESE y tiene a sus espaldas una carrera profesional en la que ha constatado que con trabajo y esfuerzo se pueden superar las adversidades. Se levanta cada día a las siete de la mañana y acude a su despacho en Madrid escuchando las noticias en la radio mientras planifica su jornada. Cuando llega a la oficina suele hablar con los directores de departamento y define las estrategias, aunque no le gusta el micromanaging y deja libertad de acción a los responsables de área. 

Quienes trabajan a su lado aseguran que es un jefe cercano, de los que prefiere convencer antes que mandar y que visita a menudo a las divisiones territoriales de Aedas Homes. Suele llegar por la noche y a primera hora de la mañana desayuna con dos o tres empleados para que le transmitan de primera mano sus inquietudes. Su objetivo con estos encuentros informales es que cada uno de los trabajadores comprenda la planificación y, sobre todo, que conozca las razones que están detrás de cada decisión que se adopta en la cúpula de la compañía.

El directivo aplica una enseñanza que le inculcó un profesor de Harvard durante su etapa formativa: que el ciclo profesional de una persona comprende periodos de mil días y que los objetivos deben alinearse siguiendo esta escala temporal. Ello no quiere decir que Martínez defienda que los ejecutivos tengan que cambiar de aires cada tres o cuatro años, sino que esos mil días marcan el plazo a partir del cual se va perdiendo eficiencia y hay que estar alerta para modificar el rumbo y la estrategia para que esto no suceda.

Dedicarse a la promoción inmobiliaria –tras una década en la que la Gran Recesión se llevó a la mayor parte de las compañías por delante– revela mucho del carácter de Martínez y su capacidad para navegar en aguas turbulentas. Una personalidad que comenzó a forjarse en el año 1993, cuando al terminar la carrera las pasó canutas para encontrar un empleo. Fue entonces cuando decidió que para tener éxito en el sector inmobiliario había que buscar fórmulas innovadoras que redujeran su componente cíclico para sobrevivir en las recesiones. 

Cuando en 2016 dejó la dirección general de Dutch, el consorcio formado por BBVA y San José para sacar adelante la Operación Chamartín (hoy rebautizada Distrito Castellana Norte), este directivo residente en Madrid tenía claro que había aún oportunidades de crecimiento en el sector y se embarcó en Aedas Homes, promotora inmobiliaria que dirige desde 2016, sociedad que cotiza en Bolsa y que este año logrará un hito en su historia al superar las mil viviendas finalizadas en un sólo ejercicio.

ACABAR CON EL VIEJO MODELO DEL LADRILLO

Los duros inicios de la Operación Chamartín y los continuos dimes y diretes con funcionarios, políticos y asociaciones de vecinos ideologizadas no le quitaron su pasión por el sector. De hecho, le sirvieron para constatar que había que acabar con el viejo modelo del ladrillo para impulsar al sector a la era de la transformación digital.

En este sentido, el CEO de Aedas Homes ha puesto en marcha una iniciativa pionera en España, haciendo de la necesidad virtud y revolucionando la fase de construcción mediante sistemas de ensamblaje que permiten concluir las viviendas más rápido y con mayor calidad que antaño. Con ello pretende cubrir la demanda de los nuevos clientes, que reclaman viviendas personalizadas con plazos de entrega más reducidos, y responder también a las necesidades de las administraciones y los proveedores de la era posterior al estallido de la burbuja.

La inseguridad jurídica ha sido el gran tótem contra el que más ha tenido (y tiene) que pelear todo directivo en España aunque el CEO de Aedas Homes ha demostrado que se puede tener éxito en un contexto de incertidumbre siempre que se tengan claros los objetivos y se disponga de los recursos para alcanzarlos. Sirva como ejemplo los buenos resultados de la compañía en Barcelona a pesar de la batalla política que mantiene el Estado con la Generalitat por la cuestión independentista. Como muestra un botón: tras la declaración unilateral del Parlament el famoso 1–O el riesgo político se disparó, a pesar de lo cual la promotora logro incrementar las unidades pre–comercializadas.

Martínez es de los pocos directivos del sector inmobiliario que no cierran los ojos ante los cambios sustanciales que están en marcha y es consciente de que la industria del ladrillo con el sistema actual está abocada a la desaparición o, al menos, a un reajuste incluso más traumático al experimentado en las reciente crisis financiera. Los cambios están afectando a todos los agentes de los que depende el éxito o el fracaso de una promoción inmobiliaria, desde el cliente a las Administraciones Públicas, pasando por los proveedores y empleados. Y todo aquel que no tome medidas para adaptarse a este nuevo entorno arriesgará su propia supervivencia.

El CEO de Aedas Homes cree que una de las claves del exito es lograr una mayor rotación de activos y por eso la compañía que dirige procura tener menos suelo finalista en cartera que sus competidores y trabajar en áreas de fuerte demanda que le permitan sacar adelante el producto con los menores costes financieros posibles. 

Este tipo de gestión también es innovador, ya que en el sector lo habitual siempre ha sido tener el mayor suelo posible con la mirada puesta en desarrollos inmobiliarios a medio y largo plazo, lo que hacía necesario un gran nivel de apalancamiento que hoy en día es inviable por las mayores necesidades de capital que exigen los reguladores a las entidades financieras.

Acostumbrado a trabajar con inversores que cada día son más reticentes a iniciar proyectos en España, el CEO de Aedas Homes considera que una de las causas de este problema –además de la citada inseguridad jurídica– es el déficit de educación financiera. Es de los que piensan que la gente no es consciente de que cuando un país debe más de un billón de euros, que en nuestro caso equivale al 100% del PIB, estamos condicionados por terceros que nos financian y lo que necesitamos es generar confianza en lugar de minarla.

EN MOTOCICLETA POR EL SÁHARA

No podemos concluir este perfil sin hacer mención a las aficiones de este ejecutivo, para las cuales saca tiempo de debajo de las piedras en medio de la apretada agenda que tiene cada día. Además de disfrutar del tiempo disponible con su familia una de las pasiones secretas del CEO de Aedas Homes es el mundo del motor y en lugar de disfrutar de él como la mayoría de los españoles, sentado en el sofá y con el mando de la televisión en la mano, se monta en una motocicleta de Enduro y dedica una semana al año (confiesa que a veces dos) a recorrer un país del mundo. 

La última de sus escapadas ha sido al Sahara español, viaje que ha completado con su participación en el rally Panda, donde ha acudido con un grupo de amigos para disfrutar de este vehículo clásico en una competición en la que ha recorrido 3.000 kilómetros al volante. Y cuando no le queda más remedio que ir a pie le encanta hacer senderismo y trekking por la sierra madrileña, momentos que se reserva para encontrarse a sí mismo y relajar su mente fuera de la vorágine urbanita. Afirma ser feliz, algo que en los tiempos que corren cada día está más cotizado.