María Dolores Dancausa, CEO de Bankinter
María Dolores Dancausa, CEO de Bankinter

Habla alto y claro, sin pelos en la lengua. La consejera delegada de Bankinter, María Dolores Dancausa, ejerce otra vez de delegada de clase y defiende a sus compañeros. “La banca no fue la culpable de la crisis”, aclara durante la presentación de sus cuentas anuales. “Nos meten en el mismo saco que las cajas de ahorro”. Y en su opinión, después de tantos años, “la gente debería entender que una cosa son los bancos, y otra, las cajas”.

Aprovecha y barre para casa: “Bankinter no fue rescatado” y ha contribuido mucho al rescate de esas cajas. No ha habido un año en el que no participe en la restructuración del sector, añade. “Pagamos religiosamente un 27%”.

Insiste además en la carga regulatoria que afrontan los bancos desde 2014. Hace seis años Bankinter pagaba 45 millones y ahora 95 millones entre el fondo de garantía de depósito o el fondo único de resolución. “Dicen que la banca no paga impuestos y se tiene que ver reflejado”.

A su parecer, no se trata de subir impuestos a la banca “ni a los ricos”, si no de impulsar la eficiencia de las empresas y crear más empleo para que la sociedad vaya mejor y se recaude más.

Sobre los posibles impuestos del nuevo gobierno de Pedro Sánchez a las sicavs, también tiene algo que decir “no me gustan si no responden a un plan claro de política fiscal”. Las subidas aisladas “no llevan a nada y frenan el crecimiento”.

La competencia se ha pasado a la Agencia Tributaria y en su opinión “no es buena noticia” y hay que tener cuidado con acabar con las sicavs. Por eso, desde su banco se han reunido con los clientes y les han ofrecido alternativas en Luxemburgo.

2 AÑOS DE CRÍTICAS

No, no es la primera vez que la CEO critica sin tapujos el coste que supone la regulación para la banca, su rechazo a nuevos impuestos o insiste en que los bancos pagan ya suficiente. Pero tal y como ella misma ha reiterado en alguna ocasión tiene que seguir haciéndolo porque “a fuerza de repetirse, el mensaje de que no pagamos va a acabar siendo verdad”.

Todo empezó tras la propuesta del PSOE de un nuevo tributo para financiar el déficit de las pensiones. Y desde entonces, hace ya dos años, la dama de hierro empezó a defender su sector. “Me parece injusto, es tan injusto que no van a ser capaces de poner un impuesto a la banca” explicó durante una presentación de resultados en 2018.

“Las tasas anunciadas no pueden argumentarse en que es una justa contraprestación al rescate del sector financiero. Es una simplificación errónea”. A su juicio, crear nuevos gravámenes ahuyenta a los inversores y genera más desigualdad y pobreza. Y lo que tiene que hacer el Gobierno es “tomar iniciativas” para mejorar la economía y hacer que los bancos ganen más.

SU MENSAJE SE HACE FUERTE

Pero ha sido durante 2019 cuando su mensaje se ha hecho fuerte. Antes de las elecciones mandó un mensaje a Unidas Podemos. A la banca no se le rescató, pero si a los depositantes de cajas de ahorros “cuyos gestores, por cierto políticos, pusieron en peligro sus depósitos con movimientos imprudentes”. De los casi 60.000 millones, 22.000 millones los pagamos el fondo de garantía de depósitos.

Tras las elecciones, durante su intervención en unas jornadas financieras explicó al futuro gobierno que subir los impuestos al sector financiero y energético “da buenos resultados en el corto plazo, pero en el medio y largo, puede ser un desastre para las empresas”.

Expresó también que Bankinter pagó en 2018, 83 millones de euros para cumplir con las nuevas normativas financieras, mientras que en 2010 el coste fue de 10 millones de euros, pero la factura ascendería a casi 100 millones en 2019.

Ya en octubre, durante la presentación de resultados del tercer trimestre del Banco, la CEO pedía al futuro e inminente Gobierno “que fuera generoso” en reducción de impuestos.

Ahora, María Dolores Dancausa se muestra preocupada por la mala reputación de los bancos. “Esto lleva tiempo, la confianza se pierde en un día y ganarla lleva tiempo”. Pero, quiere convencer de que en todos los países desarrollados “la banca juega un papel fundamental” y los banqueros son gente normal.