Coworking-de-montaña-madrid

La crisis por el covid-19 puede desterrar para siempre modelos de trabajo en espacios compartidos. Sin embargo, aunque la ejecución con éxito del teletrabajo cerrará muchas oficinas físicas, también va a generar la necesidad de fomentar espacios comunes de reuniones y encuentros cíclicos de equipos de trabajo. Asimismo se intuye un repunte de nómadas digitales necesitados periódicamente de espacios colaborativos, de los muchos que hay en los núcleos de las ciudades. Pero, ¿sería posible un coworking de montaña en plena naturaleza a tan sólo una hora de Madrid? El Refugio Coworking, en la localidad madrileña de Puebla de la Sierra, lo pondrá en marcha en cuanto la desescalada lo permita.

De hecho la previsión apuntaba a que este espacio abriría sus puertas en el mes de marzo, pero la irrupción de la pandemia desbarató los planes de Martín Fleischer, emprendedor uruguayo que lleva tres años residiendo en Madrid y cofundador del proyecto, junto a Agustín Gago. Lo más inmediato ahora será la apertura del bar y restaurante integrado en el mismo complejo, el próximo 11 de mayo: “nos vemos obligados a priorizar y el restaurante es un servicio y el punto neurálgico para el pueblo”, comenta Fleischer, en declaraciones a MERCA2, “aunque hasta que no se permitan los desplazamientos a segundas residencias, lo tendremos complicado”, asegura.

Entretanto, y hasta que los protocolos de actuación se aclaren y el comportamiento del virus marque una pauta definida, la apertura del espacio coworking tendrá que esperar, no así los contactos y negociaciones para generar una demanda previa que realice sus reservas, llegado el momento. Por lo pronto, se puede hablar de conversaciones avanzadas con universidades y academias. Todo enfocado a otorgar viabilidad y sostenibilidad a un proyecto cuyo compromiso con el pueblo es como mínimo de diez años, que es el período estipulado en el contrato de derecho de explotación del edificio por la concesión del Ayuntamiento.

DESPOBLACIÓN Y NETWORKING RURAL

Este nuevo concepto de coworking de montaña busca huir de los estereotipos tan recurrentes de la gran ciudad, “con edificios enormes, donde se trata de maximizar espacios más que de compartir sinergias”, explica Gago. “Nuestro concepto de coworking busca volver a la esencia del espacio colaborativo, ofreciendo un lugar adecuado para enriquecerse con el intercambio de ideas y servicios”, afirma Fleischer, que apunta a una idea más familiar del modelo, y apela a “esos sentimientos de comunidad, de formar parte de algo, pero sin el compromiso de tener que estar atado a ese espacio”.

Además, el covid-19 dejará a su paso grandes cambios en las estructuras organizativas de trabajo, “en muchos casos, habrá que salir del concepto de oficina de lunes a viernes” manifiesta Gago, que intuye relaciones profesionales en las que predominará, no tanto el horario laboral, como las reuniones y encuentros de calidad.

Por otro lado, combatir la despoblación es otro de los objetivos de los fundadores del proyecto, ambos de origen uruguayo y con pasaporte europeo. “Uruguay sufre despoblación rural, es un aspecto que nos toca muy de cerca”, comentan. Por eso, han apostado por este pequeño municipio en la Sierra Norte de Madrid.

Hablamos de un pueblo cuya población en 2004 superaba el centenar de habitantes, pero según el último censo no llegaría a los 60. Por eso, se trata de implicar a los productores de proximidad para que les abastezcan de “quesos, miel, de productos de la huerta o de carne”. Se trata de generar procesos sostenibles, es decir, “traer y tener gente aquí y que consuma también productos locales es esencial, una suerte de networking rural”.

ALIADOS DEL COWORKING QUE VIENE

En esta fase previa a la puesta en marcha del proyecto, El Refugio está en conversaciones para conseguir alianzas con una iniciativa de coworking de San Sebastián o con la plataforma de desarrollo rural DMillennial, entre otros, con los que ya se ha sellado un compromiso de colaboración.

En el exterior, hay negociaciones muy avanzadas y conjuntas con una universidad y con una academia de fuera de España, en un programa piloto de una actividad formativa a tres: con una fase online y de mentoring desarrollado por la academia, la parte asistencial, de alumnos que llegarían convocados por la universidad y que tendría como sede El Refugio, como espacio de networking.

GRANDES RETOS A SUPERAR

La puesta en marcha del proyecto ha coincidido con la expansión del coronavirus y las medidas adoptadas tras el decreto del estado de alarma. Los planes se han pospuesto por imperativo. El desafío inmediato de estos emprendedores será abrir el bar y restaurante, de comida saludable, de la planta baja de su edificio, y confiar en que pronto comience a funcionar.

En este sentido, ambos se muestran muy críticos con la ausencia de un protocolo específico oficial, a pocos días de la apertura de un sector como la hostelería. “Consideramos imprudente que determinados hosteleros hayan equipado sus establecimientos con mamparas sin que exista una exigencia legal”, por la confusión que esto puede generar en los consumidores, reprochan, “debemos ser todos más precavidos y no hacer inversiones sin saber si son necesarias”, concluyen a la espera de un manual con las medidas y condiciones que marcarán, a partir de ahora, la gestión de su negocio.

La falta de financiación en los tiempos que corren y la “enorme burocracia” para solicitar las ayudas por la crisis son algunos de los retos que afrontan y critican por su complejidad.

“Según la encuesta Global Coworking Survey los aspectos mejor valorados por los millennials a nivel mundial sobre un espacio de coworking son la comida sana, la posibilidad de hacer yoga y el equilibrio que proporciona un entorno natural”, recuerda Fleischer. En unos meses esta oferta, con permiso del covid-19, será una realidad a unos 100 km de Madrid.