El 2021 parece haber arrancado con el mismo ritmo que transcurrió el 2020. Europa, y más concretamente España, está inmersa en una tercera ola que a cada día que pasa deja datos más preocupantes. Aunque no todo es igual. Este año también ofrece muchas razones para la esperanza futura de que todo esto puede cambiar. Así, al cada vez más alto ritmo de vacunación se le unen la llegada de nuevas vacunas, incluso algunas como la de Johnson & Johnson van más rápido de los esperado, y fármacos eficaces frente al covid-19.

El primer paso hacía una normalidad estable es el avance de la vacunación. Este lunes llegaron las primeras vacunas de Moderna, con un mes de retraso frente a EEUU o UK, lo que supondrá un empujón extra a unas cifras cada vez más altas de ejecución. Aun así las dosis de Pfizer y Moderna, que entregaran algo menos de 500.000 cada semana, no logran el volumen deseado para un cambio de tendencia. Por lo que el primer impacto serio para cambiar la tendencia actual es la implementación de las fabricadas por AstraZeneca. Una realidad que debería llegar a finales de este mes de enero.

AstraZeneca por sí sola puede llegar a suministrar el doble de dosis que las dos anteriores y su distribución será mucho más sencilla. A ese gran evento se le debería unir, cerca de un mes después, la llegada de otro hito importante en la lucha contra el covid-19: la aprobación de la vacuna de Johnson & Johnson. El producto de la firma estadounidense tiene una ventaja respecto de todas las anteriores y, es que, sus datos parecen concluyentes con una sola dosis. Un enorme avance porque reduce a la mitad el trabajo. Además, su capacidad de producción también es alta.

JOHNSON & JOHNSON PODRÍA TENER LA VACUNA LISTA EN UN MES

Pero, ¿qué datos tenemos de la vacuna de Johnson & Johnson? Por suerte, cada vez mejores. Así, el jefe del grupo estadounidense al cargo de acelerar la vacunación en el país, Moncef Slaoui, explicó recientemente que el ensayo de fase tres de la farmacéutica avanza a una gran velocidad, dado que el número de casos crece muy rápido. El estudio se cierra cuando el grupo que toma el placebo, mientras que el otro recibe la vacuna, alcanza un número determinado de infectados. Todo ello, podría hacer que se aprobase a mediados de febrero.

Las buenas noticias no terminan ahí, dado que a la llegada continuada de distintas vacunas se le unen tratamientos con efectos ya probados. En concreto, los últimos en los que se ha puesto el foco son dos fármacos contra la artritis, el tocilizumab y el sarilumab. Hace tiempo los científicos y doctores encontraron que el covid-19 actuaba igual que otro tipo de enfermedades inflamatorias, como la propia artritis, al producir fuertes inflaciones en los órganos hasta producir la muerte. Por ello, se empezaron a utilizar y probar este tipo de medicamentos. De hecho, el único realmente eficaz era esteroide barato llamado dexametasona.

Aunque el tocilizumab y el sarilumab son potencialmente más eficaces. Ambos están hechos de anticuerpos que bloquean el efecto de la interleucina-6, una proteína que aviva la respuesta inmune y que ha sido prominente en pacientes con covid-19. Bajo esta premisa se realizaron una serie de estudios, en el que se inscribieron 800 personas que estaban en la UCI, para conocer realmente su efecto con resultados muy esperanzadores: así, su uso redujo una cuarta parte las muertes y ayudó a que los pacientes se recuperaran mucho más rápido. Al final, la luz del fondo del túnel sigue estando lejana, pero resplandece más fuerte.