La transformación digital avanza a una velocidad en la que llegar a tiempo a las nuevas tendencias y adivinar cuáles lo serán en el futuro es una carrera de fondo para las grandes compañías con el objetivo de alcanzar la meta antes de que se haya convertido en pasado y, por tanto, pierdan competitividad. 

La agilidad con la que se mueven los emprendedores y las startups españolas, despojadas de las estructuras pesadas de una gran empresa, las convierten en punteras en nuevas formas de hacer y talento que en ocasiones adelantan los pasos de los negocios tradicionales. En España los emprendedores crecen, ya son el 6,2% del tejido empresarial del país, un 20% más que un año antes, y el número de startups ya suma más de 3.200, según los últimos datos aportados por el estudio elaborado por la Mobile World Capital en Barcelona.

Lejos de convertirse en una batalla competitiva, las grandes compañías, poseedoras del capital, han transformado su visión y han puesto sus inversiones al servicio de los emprendedores y las startups para avanzar de la mano hacia las tendencias presentes y futuras. El corporate venturing (emprendimiento corporativo), aún embrionario en el país, consiste en colaboraciones de las grandes compañías con estos nuevos protagonistas empresariales para dinamizar su innovación.

Este tipo de alianzas puede ser a través de la compra de nuevas firmas o proyectos punteros o ayudando a su financiación a través de la inversión. La fórmula beneficia a todas las partes de la ecuación y es especialmente ansiada por las compañías emergentes: hasta el 80% de los emprendedores españoles tiene como objetivo lograr un acuerdo con una corporación para impulsar su negocio, según se desprende del último Mapa de Emprendimiento elaborado por Spain Startup-South Summit.

InnoCells, sociedad separada del Banco Sabadell creada con el objetivo de acelerar la transformación digital de la entidad, es uno de los grandes ejemplos de cómo evoluciona el corporate venturing en el país. El hub de negocios digitales del banco lleva a cabo inversiones estratégicas de carácter digital y tecnológico bajo el propósito de adelantarse a las necesidades de los clientes.

La estrategia de InnoCells como vehículo de corporate venture se basa en tres pilares. Por un lado, la compañía lleva a cabo inversiones directas de carácter minoritario para acercarse a nuevas capacidades, talento, conocimiento y tecnología que asegurenla digitalización del grupo financiero.

Precisamente, la compañía colideró su primera inversión, de 1,6 millones de euros, en septiembre del año pasado en Bud, un proveedor tecnológico de Reino Unido líder en la integración de soluciones y productos financieros en un único marketplace, tal y como permite la nueva normativa europea PSD2. En febrero, InnoCells lideró una ronda de inversión de 1 millón de euros en Biometric Vox, startup murciana que ofrece soluciones de autenticación y firma electrónica avanzada a través de biometría vocal.

Asimismo, el hub de negocios digitales de Banco Sabadell lleva acabo adquisiciones con el fin de incorporar modelos de negocio probados y capacidades core en un time-to-market reducido.

El vehículo adquirió a inicios de este mes de octubre la compañía PAYTPV, startup con presencia en Madrid y Bilbao, que tiene desarrollada una plataforma tecnológica que facilita a los comercios una amplia gama de servicios para cualquier tipo de transacciones como cobros online, offline y telefónicos, TPV (terminal en punto de venta) o servicios de adquirencia. Además, el hub del Sabadell también compró en junio Instant Credit, una startup española que ofrece financiación instantánea en puntos de venta físicos y digitales.

En julio, InnoCells destinó 7,5 millones de euros al fondo de capital riesgo hispano-israelí Cardumen Capital

La tercera pata de su actividad se centra en realizar inversiones indirectas en fondos de terceros para posicionarse estratégicamente en entornos donde tienen lugar los desarrollos de negocio y tecnológicos más innovadores.

En julio, InnoCells destinó 7,5 millones de euros al fondo de capital riesgo hispano-israelí Cardumen Capital. Este vehículo dedica sus inversiones a startups la focalizadas en áreas clave para la transformación digital, como la ciberseguridad, la inteligencia artificial o el big data. Dos meses después, en septiembre, InnoCells invirtió otros 5 millones de euros en el venture builder español Antai, que cuenta con participaciones en 17 startups, entre las que destacan firmas consolidadas como Wallapop o Glovo.

Las aspiraciones de corporate venturing del hub no se reducen al ámbito nacional y extiende sus objetivos a los países donde tiene presencia como Reino Unido o México.

Por el momento, Banco Sabadell ya ha invertido más de 175 millones de euros en empresas innovadoras y tecnológicas y cuenta con un total de 654 startups en su portafolio gracias a la gestión de BStartup10, Sabadell Venture Capital e InnoCells, sus tres vehículos de inversión.

El talento y la innovación avanzan a buen ritmo en España en un momento clave para el país, que apunta a convertirse en uno de los principales hubs de Europa tras el Brexit.

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