La relación entre Hacienda y los administrados nunca es sencilla, y mucho menos cuando los contribuyentes son autónomos. No hay nada que le dé más miedo a un profesional que trabaja por cuenta propia que recibir una notificación de la Agencia Tributaria, y eso que este tipo de comunicaciones no siempre implican sanciones. Aún así, el autónomo prefiere que su relación con Hacienda sea lo más distante posible.

Pero la labor del Fisco es precisamente la de fiscalizar, y por eso no es extraño que lleve a cabo inspecciones sobre los profesionales, especialmente si nota que puede haber algún desajuste importante entre los ingresos y gastos declarados y el nivel de vida que lleva esa persona. Porque está claro que si un autónomo declara que ingresa al mes poco más de 900 euros y luego sin embargo vive en uno de los mejores barrios de su ciudad y tienen un coche de alta gama, algo raro está pasando. Vamos a ver qué es lo que debe hacer el autónomo si quiere evitarse posibles sanciones.

Informarse bien sobre las declaraciones a presentar para no ser objeto de sanciones

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En muchos casos el autónomo no es sancionado por existir mala fe de su parte y estar ocultando ingresos. La mayoría de las sanciones se deben a fallos que la Administración Tributaria considera muy graves, pero que no necesariamente tienen que ser dolosos. Entre los más habituales está el no haber presentado una declaración a tiempo sencillamente porque no se tenía conocimiento de ello.

El desconocimiento del sistema fiscal es algo bastante común, pero eso no nos exime de nuestras obligaciones como contribuyentes. Por eso, en la mayoría de los casos los autónomos prefieren dejar estos temas en manos de especialistas, así se aseguran de que las autoliquidaciones se presentarán en tiempo en forma y ellos solo tienen que preocuparse de tener el dinero disponible el día que hay que efectuar el pago.