El sol es vida. “No hay nada nuevo bajo el sol, pero cuantas cosas viejas hay que no conocemos”. Es una frase de Ambrose Bierce que, aunque la escribió en un único sentido, se puede aplicar a diferentes ámbitos de la vida. Uno de ellos son las energías renovables.

El significado de energía renovable y sus atributos son conocidos desde hace años, aunque parece que, como si se tratase de una estrella fugaz, se olvidase. Se trata de una fuente que, como el sol, es limpia, no contamina e incluso es económica. Y es que precisamente el sol es una de las principales fuentes para producir energía.

Según el Estudio del Impacto Macroeconómico de las Energías Renovables en España de 2015, elaborado por la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA), “la generación de electricidad con fuentes renovables produce un importante abaratamiento en el precio de la electricidad en el mercado eléctrico”. Y es que, como señala el informe, las energías renovables abarataron el mercado diario en 4.180 millones de euros.

Esta explicación la refuerza el experto en el sistema eléctrico español y en renovables y director de GeoAtlanter, Jorge Morales. “Se están disparando en el mundo porque están saliendo baratas, la gente pone paneles solares en Alemania porque abarata su recibo de la luz”.

Que, como también escribió Paulo Coelho, “cada día el sol ilumina un mundo nuevo” no es una paradoja. “La retribución específica recibida por las energías renovables en 2015 ascendió a 5.338 millones de euros”, señala el informe, un aumento de 25 millones respecto a los 5.313 millones recibidos el año anterior que supone un incremento del 0,47% en la retribución renovable.

La gente pone paneles solares porque abarata su recibo de la luz

La pregunta ahora es, ¿compensa, económicamente, la producción y consumo de energías renovables? Morales, responde con un rotundo. “En los últimos años han tenido una enorme evolución que les ha permitido ya competir en precio sin necesidad de poner encima de la mesa impactos de medio ambiente y sociales que no están incorporados al precio”, manifestó en declaraciones a Merca2.es.

Un apoyo mutuo

Las energías renovables, como cualquier otra, necesitan una tecnología de apoyo. Morales expone que “no siempre hace sol cuando le damos al interruptor de la luz” e insiste en la necesidad de  “incorporarle una tecnología firme que sea capaz de aportar energía cuando no hay sol”. Esa energía podría ser, tranquilamente, la nuclear.

Y es que, como escribió Robert Fisher en El Caballero de la armadura oxidada, “si el sol no sale, no le estropeará el día al conejo”. Pues aquí igual, las energías renovables y otras como la nuclear necesitan complementarse.  Ahora la clave es “es ajustar en tiempo real la oferta a la demanda”, un asunto que Morales tacha de “difícil”.

Las energías renovables necesitan una tecnología de apoyo

Y es que lo mismo sucede con esta última. “La energía nuclear tampoco es suficiente para satisfacer la demanda por sí misma puesto que siempre está funcionando a la máxima potencia y no tiene prácticamente capacidad de regulación. Por lo tanto, también necesita otras tecnologías de apoyo”, añade. Para esta declaración se basa en que “la energía nuclear está funcionando 24×7, todo el día. A los efectos del sector eléctrico no tiene nada que ver porque tanto da igual tener una tecnología que dependa del viento y del sol como tener una tecnología que no la puedes cambiar porque solo está a todo o nada”.

Esto quiere decir que no hay que caer en el error de sustituir una por otra. Morales insiste en que depende con qué se sustituya. No en todas las horas, donde antes teníamos 7.000MW de energía nuclear todas las horas del año, vamos a tener 7.000MW de eólica y solar. En algunas horas tendremos 12.000 y en otras 2.000MW. Esto es lo que pasaría si sustituyésemos.

Subida de la luz y autoconsumo

De esta forma, aunque “habrá horas en las que tengamos más producción” habrá otras en las que no. Sin embargo, “en términos anuales, el volumen de energía sería el mismo”.

Sin impacto al alza en el precio

España no deja de poner trabas a las energías renovables, a pesar de que se demuestra que, económicamente, es un tipo de energía que compensa. Sobre este aspecto también se ha expresado el experto consultado por este medio. “El impacto que eso tendría sobre el precio sería prácticamente neutro. No cambiaría el precio por haber acoplado energías renovables y haberlas sustituido por energía nuclear. En todo caso, siempre haría falta otra tecnología para adaptarse, en tiempo real, a la demanda”.

Y es que no solo no provoca un encarecimiento en la factura de la luz. El Estudio de APPA destaca que “durante 2015, las energías renovables abarataron el precio del mercado eléctrico en 4.180 millones de euros, lo que supuso un ahorro de 16,90 euros por cada MWh adquirido en el mercado diario”.

Las renovables evitaron la importación de combustibles fósiles y se ahorraron 309 millones de euros

Además de ello, “sin renovables el precio medio del mercado habría sido de 67,22 €/MWh en lugar de los 50,32 €/MWh (en 2015). Las energías renovables recibieron en 2015 una retribución específica de 5.338 millones de euros. Por otra parte, en 2015 las energías renovables evitaron la importación de combustibles fósiles por valor de 2.353 millones y en concepto de derechos de CO2 ahorraron 309 millones”, continúa el Estudio.

De esta forma, “en 2015 y 2014 el sistema eléctrico no sólo no ha generado déficit de tarifa, sino que ha cerrado con superávit los dos años”.

Pioneros, pero ya no

La inversión española en energías renovables es mínima, pero ha sido de los primeros países en apostar por ello. Morales explica que “en España se ha invertido muy pronto, seguramente mucho antes de lo que tendríamos que haber invertido, cuando la energía era cinco o seis veces más cara de lo que es ahora y ahora que es barata tenemos el prejuicio de que aquello lo hicimos mal. Por lo tanto no estamos apostando por ella. Es como negarte a una revolución tecnológica porque fuimos pioneros de esa revolución tecnológica”.

De esta forma, la clave estaría en complementar las energías renovables con otras más tradicionales porque la inclusión de las primeras no supondrán un aumento en la factura de la luz. Además, apostando por ellas se contribuiría a un abaratamiento económico.

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