nueva normalidad

Ya llevamos unas cuantas semanas instalados en la nueva normalidad y poco a poco nos hemos ido acostumbrando a los cambios que se han producido en nuestras vidas. El gel hidroalcohólico es ya indispensable en nuestro bolso o mochila, y ya nunca salimos de casa sin coger las mascarillas. Aunque estos elementos nos protegen y llevarlos es además un acto de solidaridad y cuidado con el resto de personas con las que nos vamos a cruzar, lo cierto es que su uso tiene algunos inconvenientes.

Si usas gafas ya te habrás dado cuenta de que, a priori, las gafas y las mascarillas parecen ser incompatibles. No es nada extraño que cuando te las pones las lentes se empañen y te hagan pasar unos segundos complicados mientras esperas a que vuelvan a su estado normal, y más si son gafas graduadas. Pero que no cunda el pánico, podemos ir bien protegidos y a la vez seguir llevando las gafas sin tener que preocuparnos por el empañamiento, basta con aplicar unos pequeños trucos.

¿Por qué se empañan las gafas con la mascarilla?

tipos mascarillas

Antes de nada vamos a investigar un poco por qué se produce este fenómeno. En realidad es una reacción bastante simple, el aire que sale de nuestra boca está caliente, mientras que las lentes de nuestras gafas están frías. Así que cuando ese vaho entra en contacto con el cristal este se empaña. Es justo lo mismo que ocurre si abres la puerta del horno con las gafas puestas.

El aire que exhalamos tiene vapor de agua que se condensa formando vaho al entrar en contacto con una superficie fría como lo son las lentes de las gafas. Por eso el problema aparece con menor frecuencia cuando las temperaturas son altas, ya que las lentes están menos frías y hay más proximidad entre la temperatura del vaho exhalado y del cristal de las gafas.