¿A quién no le gustan los snacks de pollo crujientes en forma de fingers? Puede que en tu día a día no seas mucho de rebozados, pero de vez en cuando está muy bien darse un capricho. Sobre todo, si los puedes preparar en casa y que te salgan igual de exquisitos que en las terrazas. Así que, debes saber que puedes hacer fingers de pollo crujientes de manera fácil y sencilla, y no volverás a comprarlos nunca más congelados. Si además añades una melosa y deliciosa salsa de mostaza y miel, ya es la gloria.

¿Cuál es el origen de los fingers de pollo frito? En realidad, esta receta no tiene un gran misterio. Estas delicias de pollo, dedos o ‘tenders’ (tiernos) en forma de palitos son un estilo más de pollo rebozado frito que no contienen ni piel ni huesos. A menudo se sirven en muchas terrazas y restaurantes tanto de Estados Unidos como en Canadá, Europa y hasta en Australia, y se les puede acompañar de numerosas salsas al gusto como la de mostaza y miel en este caso, barbacoa, agridulce, ranchera y queso azul.

  

Para hacer la salsa de mostaza y miel

Fingers de pollo con salsa de miel y mostaza

Quedaría el toque final, esa salsa melosa y sabrosa que harán de tus fingers de pollo los más deliciosos. Si no encuentras esta salsa o la quieres hacer tú, es muy sencillo. Necesitas:

  • 230 gr de mostaza amarilla suave (si te gusta otro tipo de mostaza como la verde también puedes probar, lo bueno de lo casero es que te da opciones)
  • 100 ml de vinagre blanco
  • 80 ml de miel
  • Una pizca de sal

Ponemos a fuego lento un cazo pequeño y añadimos todos los ingredientes. Cocinamos entre 5 y 7 minutos removiendo con frecuencia hasta que la salsa vaya espesando. Si deseas una textura menos espesa se añade un poco más de vinagre blanco. Pedes experimentar con distintos sabores. Por ejemplo variando la miel, miel de caña, miel de romero o de flores, variando el vinagre por balsámico o vinagre de fresa y por supuesto utilizando distintos tipos de mostazas.