Colonial, da la espalda a la actual crisis económica y continúa con su plan de rotación en su cartera de activos, cuya valoración supera los 12.000 millones de euros. En esta ocasión, ha desinvertido en dos edificios de oficinas ubicados en zonas prime de Barcelona a Curzon Capital, fondo asesorado por el gestor de inversiones europeo Tristan Capital Partners.

Según la socimi, durante los últimos tres años, el grupo ha llevado a cabo otras desinversiones de activos no estratégicos pero de interés para otros inversores, que le han proporcionado unos ingresos de más de 1.400 millones de euros.

En esta ocasión, el primero de los dos inmuebles, ubicado en el distrito de Les Corts, cerca de la Estación de Sants, cuenta con 13.280 metros cuadrados distribuidos en siete plantas completamente exteriores.

El inmueble cuenta con la certificación ‘Breeam Good’, que avala que sus materiales son reciclables y de bajo gasto energético. El 92% de su cartera cuenta con esta certificación de sostenibilidad.

El segundo activo que desinvierte Colonial está situado en Plaça Europa y tiene una superficie sobre rasante inferior de 4.869 metros cuadrados, distribuidos en cinco plantas.

La compañía recuerda que su cartera de edificios en la ciudad de Barcelona “roza actualmente la plena ocupación”. La operación ha sido asesorada por Ramón y Cajal para Colonial y por Uría, SAN y CVO Group.

En los últimos cinco años, la compañía ha invertido en torno a 2.000 millones de euros en nuevos proyectos de rehabilitación y diseño, que, una vez han completado su ciclo de vida dentro de la compañía, los desinvierte.