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El acelerón definitivo del coche eléctrico no se prevé antes de 2030. Además, habrá que tener en cuenta cómo impacta a medio plazo la crisis económica que deja tras de sí el coronavirus. Pero no es el único hándicap. Las redes de distribución eléctricas cumplen un papel esencial en la capilaridad de los puntos de recarga. Y éstas son mejorables. Como los propios puntos, que apenas están en desarrollo.

Para que el coche eléctrico tenga un uso masivo, el primer paso será convencer a los potenciales clientes de su necesidad. También estará el factor precio y, finalmente, todo eso deberá verse respaldado por una infraestructura que no genere dudas. Si bien las redes eléctricas de distribución en España tienen una importante capilaridad, la electrificación de la carretera tensiona ese sistema al máximo. Sobre todo cuando se deba acelerar en el proceso de descarbonización.

Uno de los principales actores del sector, Iberdrola, tiene muy claras las premisas sobre las que debe avanzar la infraestructura. La consejera delegada de Iberdrola España, Ángeles Santamaría, considera en estos momentos que la clave de todo el proceso de electrificación del parque automovilístico pasa por la estructura de recarga. En este sentido, ha precisado hace unos días en un foro desarrollado por la patronal de las eléctricas que convencer al usuario de que compre un coche eléctrico será más sencillo si los puntos de recarga son accesibles.

Y esto pasa por tener una estructura muy desarrollada tanto en las zonas urbanas, como en los recorridos de larga distancia. Factores clave para tranquilizar a los clientes que, ahora mismo, tienen como principal preocupación quedarse ‘tirados’.

Sobre este contexto, Ángeles Santamaría expone que ahora mismo hay tres claves que deben desarrollarse a la perfección para la normalización en el uso y compra del vehículo eléctrico. Así, destaca que debe haber una colaboración más activa entre la administración pública y las empresas privadas. De hecho, ha asegurado que, “aunque parezca mentira, esto no ocurre tanto como debería”. Insiste en que debería haber más facilidades a la hora de gestionar los trámites administrativos.

La segunda clave, y que afecta al bolsillo de las empresas, tiene que ver con la planificación en base a la demanda esperada. La consejera delegada de Iberdrola España asume que la inversión debe ser acorde con lo que el mercado espera y, a su vez, se debe invertir para incentivar la compra de vehículos. En este sentido, ha recordado que el 80% de las recargas se hacen en el punto de origen o llegada. No obstante, eso no excluye a dichos planes de planificación para que los conductores puedan predeterminar los usos del vehículo.

Por último, Ángeles Santamaría estima que la infraestructura de redes eléctricas debe ir acompasada con la infraestructura de puntos de recarga. Es decir, no deben existir zonas donde se implementen sistemas de recarga sin que haya una red eléctrica suficiente para desarrollar un servicio satisfactorio.

CONTRATIEMPOS DEL COCHE ELÉCTRICO

La llegada del coche eléctrico es innegociable. Pero ese camino no será sencillo. Entre los contratiempos del presente: como el precio, la red de cargadores, la autonomía, etc.; también hay cuestiones que amenazan la proyección de la electrificación en las carreteras.

Como explican desde la web especializada Foro Coches Eléctricos, la conectividad de las Apps con las empresas y los puntos de recarga debe mejorar. Cuentan en un amplio reportaje qué puede suponer que el móvil no conecta bien con el punto de recarga. Igualmente, el ecosistema eléctrico deberá redefinirse. Las marcas de vehículos, los puntos de recarga, las opciones de pago… todo lleva un ritmo lento de adopción, quizá derivado de la propia evolución del sector.