China
Photographer: Giulia Marchi/Bloomberg

Esto es lo que parece tras la última reunión entre las dos potencias mundiales. Estados Unidos y China no han hecho público ningún “memorando de entendimiento” que estaba previsto que viera la luz para concretar los puntos comunes en las negociaciones comerciales.

De hecho, parece que no va a haber ninguno al menos, antes de la fecha límite. Tenemos que recordar que la mayoría de los puntos en discordia se establecieron hace meses, incluso años. ¿Cómo va a ser posible un entendimiento en apenas unos días? A lo mucho que se puede llegar es a la elaboración de algún acuerdo provisional que posponga la implantación prevista de los aranceles comerciales.

Cada parte sigue en “sus trece” sobre los puntos que deben modificarse. Estados Unidos quiere que el “Estado” Chino deje de intervenir en la libre circulación comercial y que además elimine todas las barreras no arancelarias y termine con la política monetaria de depreciación del yuan. Mientras que China recuerda que la política industrial es un asunto interno y ningún país puede oponerse a ello, dado que limitaría la propia soberanía del gigante asiático.

China y Estados Unidos siguen a la gresca, y muy lejos del entendimiento

El acuerdo está cada vez más lejos dado que para que haya un equilibrio comercial, es que necesario que China, entre otras medidas, deslocalice parte  de su producción a Estados Unidos, y eso es algo que a día de hoy es improbable de implementar.

¿Qué ha hecho Trump? Puede desviar la atención hacia Europa, amenazando con nuevos aranceles al sector automovilístico europeo, los cuales pueden ver la luz en unos 90 días.

Juncker, Presidente de la Comisión Europea, ha salido a defender la posición de Europa amenazando con responder a esas medidas, si aparecieran, con aranceles sobre la soja y el gas licuado proveniente de Estados Unidos, quien es el principal productor.

Todo parece un movimiento de fichas de ajedrez, y la estrategia que está llevando a cabo principalmente Estados Unidos, se basa en crear una situación de tensión que pille por sorpresa a sus competidores para luego negociar desde una posición de “ventaja teórica”. Está claro que Estados Unidos es quien tensa la soga, pero según desde qué perspectiva se mire, podría verse que la cuerda está alrededor de su propio cuello.

Darío García, analista de XTB