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Una imagen del interior de los grandes almacenes. La Fundación dispone del 37,9% de las acciones.| Antonio Heredia/Bloomberg

César Álvarez, hermano del difunto Isidoro Álvarez, estudia presentar un escrito urgente al Protectorado de Fundaciones del Ministerio de Educación para que investigue presuntas irregularidades en el seno de la Fundación Ramón Areces. Esta fundación, que lleva el nombre del histórico presidente de El Corte Inglés, es la depositaria del 37,9% de las acciones de esta compañía. César Álvarez es patrono de la misma.

En opinión de César Álvarez la Fundación Ramón Areces estaría incumpliendo varios de sus fines fundacionales. Según ha podido saber MERCA2, Álvarez tiene documentados estos incumplimientos de sus estatutos y ha buscado el asesoramiento de abogados expertos en materia de fundaciones. La posición de la Fundación en este sentido es esencial en la violenta guerra de accionistas que está viviendo El Corte Inglés, en la que una facción intenta denodadamente destituir al presidente, Dimas Gimeno.

INVESTIGACIÓN EN LA FUNDACIÓN RAMÓN ARECES

Tras presentar el auxilio de la Protectora de Fundaciones, el Ministerio de Educación deberá abrir una investigación de la que podrían derivarse actuaciones como la intervención de la Fundación, o bien decretar una suspensión de sus actividades. En caso extremo, se podría decidir la anulación de la propia Fundación, que preside un veterano empleado de El Corte Inglés, el octogenario Florencio Lasaga.

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Lo que suceda en la Fundación es capital en el futuro de la cúpula de El Corte Inglés, ya que una inestabilidad en el Patronato podría paralizar el Consejo de Administración de la compañía. El casi 40% de la acciones bajo control de la Fundación la convierten en un agente decisivo ante un Consejo de Administración de la compañía de grandes almacenes absolutamente dividido.

MECENAZGO CIENTÍFICO

Las maniobras para controlar la Fundación y la influencia en el devenir de la presidencia de El Corte Inglés estaría lejos de los estatutos aprobados para la prestigiosa Fundación Ramón Areces. Constituida en 1976 con 200 millones de pesetas y el compromiso de aportar 2.000 más, debería estar dedicada al mecenazgo científico, mediante el fomento de la investigación, la contribución a la generación de capital humano y la difusión del conocimiento. Su actividad se desarrolla por todo el territorio nacional, en ámbitos como las Ciencias de la Vida y de la Materia, las Ciencias Sociales y las Humanidades. Pero es imposible obviar su control sobre el 37,9% del capital de El Corte Inglés.

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Florencio Lasaga, el poderoso presidente de la Fundación Ramón Areces.

Ésa posición estratégica en el control de El Corte Inglés es la razón de los movimientos de Marta Álvarez Guil –hija adoptiva de Isidoro Álvarez– por tener mando en la Fundación. Tras la muerte de Isidoro Álvarez la más activa de sus hijas adoptivas, Marta, puso en marcha un pacto con el veterano Florencio Lasaga, uno de los funcionarios enquistados en la cúpula del poder de El Corte Inglés. Lasaga fue presidente de la Fundación Ramón Areces y Marta Álvarez se hace con la vicepresidencia de El Corte Inglés, sin que esto estuviera claramente estipulado en las instrucciones que dio Isidoro Álvarez antes de morir.

CONTROL DE LA FUNDACIÓN Y EL CONSEJO DE EL CORTE INGLÉS

Una vez la dupla Lasaga-Marta Álvarez se hace con el control de la poderosa Fundación, entró en el patronato Cristina Álvarez Guil en calidad de vicepresidenta. Desde la posición de control de la Fundación han podido maniobrar en el Consejo de Administración de la compañía. Entre el 40% de la Fundación y el 15% del reparto en la herencia que reciben las hermanas e hijastras de Isidoro Álvarez, ya tienen la llave del Consejo de El Corte Inglés.

El Patronato de la Fundación está formado por herederos de las familias fundadoras de la compañía –César Álvarez Álvarez, Marta Álvarez, Dimas Gimeno o Paloma García Peña–, por veteranos ejecutivos de los tiempos de Isidoro Álvarez –Lasaga, Carlos Martínez Echevarría, José Antonio Álvarez, Arsenio de la Vega o Jorge Pont–, y los nuevos ejecutivos alzados al poder por las hermanas Álvarez Guil, como Jesús Nuño de la Rosa o Víctor del Pozo.

CLAVE EN LA GUERRA ACCIONARIAL

Por eso lo que suceda en la aparentemente inocua Fundación Ramón Areces es clave en la guerra accionarial entre familias propietarias. La consecuencia directa, que al parecer puede acreditar César Álvarez, es que la Fundación ha perdido la independencia y el Patronato que debe regirla se ha convertido en un reflejo del Consejo de Administración, en el que las hermanas Álvarez intentan asfixiar a su primo hasta su destitución. Así llegó la destitución de poderes ejecutivos de Dimas Gimeno –que fue nombrado presidente por la voluntad de Isidoro Álvarez– y el nombramientos de dos CEO absolutamente partidarios de uno de los bandos.

Si el bloque Álvarez-Lasaga no controla el 55% del accionariado, la situación en El Corte Inglés podría dar un vuelco.