El equipo directivo de Cepsa está trabajando en los últimos meses con un solo objetivo: adquirir activos energéticos, principalmente renovables, que le permitan complementar su actual negocio relacionado con los combustibles con la venta de electricidad. De hecho, la compañía ha sido uno de los actores que más se han movido en los últimos meses a la caza de algunos de los bienes que han estado (y que todavía están) en el mercado, aunque no han podido cerrar, por el momento, ninguna operación debido al alto precio exigido, señalan fuentes de mercado a MERCA2.

Las nuevas perspectivas de negocio que se desprenden de la creciente electrificación que se producirá en España, también en el resto de Europa, está atrayendo a un importante número de inversores. Más si cabe, después de que el Gobierno liderado por Pedro Sánchez, que está a las puertas de reeditarle, estableciese uno de los objetivos más ambiciosos en cuanto a energías renovables de toda la Unión Europea. En concreto, la propuesta establece que para el 2030 hasta el 74% del mix energético español deberá provenir de fuentes limpias.

Lo anterior, junto al parón en el desarrollo de la energía limpia en los últimos años ha provocado un boom especulativo del sector en España. En principio, el número de firmas con proyectos renovables en marcha se reduce a aquellas que ganaron las subastas en 2016 y 2017: Cobra (de ACS), Enel Green Power, Forestalia, X-Elio (que recientemente ha pasado a manos del fondo KKR), Naturgy, Solaria o Siemens Gamesa. Además de los anteriores, un 25% de los 3.000 MW subastados para energía solar, están en manos de fondos, según Anpier, y estos piden precios desorbitados. En definitiva, la poca oferta de activos es una de las claves para que su valor este disparados.

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En este contexto, la posición de la petrolera española no ha sido fácil. El plan inicial se descontroló cuando se aplazó la salida a bolsa de la petrolera, el pasado mes de octubre, desplazando algunas de las operaciones clave que estaban sobre la mesa, explican fuentes cercanas a la firma. Por si fuera poco, el primer retraso, el principio de año estuvo marcado, de nuevo, por otro movimiento corporativo de gran calado, la venta de cerca de un 40% al fondo Carlyle, lo que significó de nuevo aplazar posibles compras de activos estratégicos de cara a su futuro. De hecho, Cepsa se ha quedado fuera (en algunos ni ha participado) de los principales movimientos en el sector como han sido el de Viesgo y X-Elio.

Ahora, una vez se ha liberado al equipo directivo de los quehaceres corporativos, Cepsa volverá a la carga para intentar posicionarse en el sector de la venta de energía, y es que tiene intención de desarrollar una capacidad de entre 500 y 600 MW en los próximos cinco años, centrándose en tecnologías eólica y solar fotovoltaica, en España y Portugal. Aunque el periodo podría ser bastante más corto, explican fuentes de mercado. Con ello, la firma intentaría cerrar la diferencia que tiene en la actualidad con su gran competidor, Repsol, el cual ha ido cerrando ya algunos acuerdos corporativos como la compra de Viesgo, lo que le ha posibilitado superar los 800.000 clientes en un tiempo récord gracias a una estrategia comercial muy agresiva.

LAS RENOVABLES: UNA CARRERA DE RESISTENCIA

Pese a que por el momento los activos renovables son tan codiciados como escasos, la necesidad de incrementarlos de manera notable para cumplir con las previsiones del Gobierno de aquí a 2030 provocará que se incrementen las subastas de los mismos en los próximos años. Así, el equipo de análisis e investigación de Bloomberg en la rama de energía (BloombergNEF) apunta a que “los mercados con la mayor oportunidad para los inversores son Alemania, Italia, España, Francia y Suecia, ya que estos cinco países necesitarán la capacidad de renovación más reciente de nueva construcción para alcanzar sus objetivos de 2030″.

Cepsa se ha erigido en los últimos meses como uno de los actores más activos en la búsqueda de nuevas oportunidades de inversión en renovables

En concreto, el nuevo Plan de Energía y Clima presentado prevé la puesta en funcionamiento de 67.500 MW de renovables en la próxima década, que servirá para hacer frente a los cierres en los próximos años van a acometer las eléctricas con las plantas de carbón (que suponen unos 9.213 MW) y el desmantelamiento de la nuclear (que tiene en la actualidad en marcha 7.117 MW).