Carlos Slim
Carlos Slim, presidente de FCC.

Cuando Carlos Slim aterrizó en FCC en 2014 convirtiéndose en el primer accionista del grupo (compró el 25,6% de las acciones por 650 millones de euros), la compañía estaba en una caída constante… y sin frenos. Los problemas para financiarse eran agudos. Los bancos le habían cerrado el grifo. La deuda lastraba los resultados del grupo y la valoración en bolsa ponía una interrogante sobre la futura supervivencia del grupo constructor. Para Slim, la operación era buena: compraba barato con la intención de sacar réditos en el futuro. Para FCC, también: cerró la puerta a fondos buitre, y su percepción del riesgo era, y es, mejor que la de éstos. Atrás quedaba medio siglo de control por parte de la familia Koplowitz.

“La política de gastos más austera y un aprovechamiento de la imagen de calidad de la empresa han sido clave para que remontara el vuelo. El cambio de filosofía, encaminada a la calidad y rentabilidad de sus proyectos, ha dado sus frutos”, apunta Felipe López-Gálvez, analista de Self Bank. De esta manera, redujo de manera significativa el riesgo de bancarrota, muy presente antes de la inversión de uno de los hombres más ricos del mundo, menguando casi 2.000 millones de deuda en estos cinco años lo que ha supuesto, a su vez, un descenso de los gastos financieros.

Pero, a pesar de haber reducido la deuda, el nivel sigue siendo elevado: 192,7% de los fondos propios. “La deuda no está bien cubierta por el flujo de caja operativo, que es del 11,6%, y que es menor que el 20% de la deuda, cuando lo ideal es que sea mayor”, concreta Sergio Ávila, analista de mercados de IG. Los intereses de la deuda, por su parte, si están bien cubiertos por los ingresos.

La deuda, a pesar de haberse reducido, continúa teniendo un nivel elevado y no está bien cubierta por el flujo de caja operativo

¿En qué otro campo deberá seguir haciendo hincapié Carlos Slim? “Se espera un aumento de los ingresos del 11,6% anual en los próximos tres años, aunque el retorno sobre el patrimonio (ROE) será del entorno del 13,9%, cuando el de su industria es del 14,40%. Por lo tanto, la expectativa es que utilice los fondos de manera menos eficiente que su sector”, advierte Sergio Ávila.

UN LUSTRO DE CARLOS SLIM EN FCC

A punto de cumplirse los cinco años de Carlos Slim en FCC, la compañía ha vivido luces y sombras. “Hoy en día FCC es financieramente viable, con un ratio de Deuda Financiera Neta/Ebitda de 3,1 veces y un Plan de pago condicionado a los ingresos de 4,1 veces, con capacidad de generación de caja, y con un accionariado estable”, apuntan desde el departamento de análisis de Bankinter.

Atrás ha quedado la recapitalización de la compañía, a través de una ampliación de capital de 700 millones de euros, la paralización del proceso de venta de activos para evitar pérdidas de valor, la refinanciación de toda la deuda corporativa, y la reorganización del grupo. Así, se tomó el control de Realia y se excluyó de bolsa a Cementos Portland, filiales que también fueron recapitalizadas y refinanciadas. “Todo esto, unido a varios planes de reducción de plantilla, ha permitido disminuir los costes de manera significativa”, añaden desde Bankinter.

Evolución de la acción de FCC durante los últimos cinco años

Una particular travesía del desierto que ha dado como fruto volver a la rentabilidad con un resultado en el último trimestre de 72,4 millones de euros- “Ha alcanzado la suficiente solidez financiera para a volver a repartir dividendo tras seis años sin hacerlo”, destaca Felipe López-Gálvez. Un hecho que pretenden que no sea una gota en medio del océano, sino que esperan proseguir con el reparto del dividendo durante los próximos años. “Así se lanza un mensaje a los accionistas de que el bache de principios de la década se ha superado”, añade López-Gálvez.

Unos accionistas, sobre todo los que podríamos denominar como de ‘larga duración’, que no han recuperado lo invertido en FCC, y que, por tanto, todavía sienten ese ‘bache’. “Desde septiembre de 2014 [Carlos Slim aterrizó en noviembre], las acciones llevan una pérdida acumulada del 13,77% pero hay que decir que la compañía se ha visto sumergida en diferentes ampliaciones de capital y de refinanciación que hicieron que las acciones generasen un suelo en diciembre de 2015 en los 5,35 euros. Desde entonces, ha doblado su valor en bolsa”, indica Sergio Ávila, analista de mercados de IG. Hace casi un lustro (el 19 de junio de 2014), la acción de FCC llegó hasta los 18,22 euros frente a los 11,98 de la actualidad.

Y es que los dos primeros años de Carlos Slim en FCC se caracterizaron por el desplome de la cotización para, a continuación, levantar el vuelo. Hoy cuenta con una capitalización bursátil de más de 4.400 millones de euros. A ello ha contribuido la OPA presentada por el magnate mexicano a principios de 2016, acumulando una revalorización de casi el 50% respecto al precio ofertado en dicha OPA de 7,6 euros.

ACS

ACS lidera la armada constructora española por el mundo

ACS, la constructora presidida por Florentino Pérez, lleva un año que, de seguir así, la permitirá batir todos sus récords de fronteras afuera. Sus 'camaradas' de sector son incapaces de seguirle los pasos.

¿Y el futuro? “El objetivo principal debería seguir siendo consolidar su capacidad de generación de caja. Esto se produciría con crecimiento operativo, control del circulante, y reducción de costes financieros”, apuntan desde el departamento de análisis de Bankinter. Ahí, la mayor presencia exterior, se antoja como determinante.

En la actualidad, el 55,5% de su cifra de negocio es nacional (sin tener en cuenta la futura remodelación del Santiago Bernabéu). “Es una de las empresas con mayor sensibilidad a los problemas políticos que atraviesa España porque buena parte de su negocio doméstico procede de contratos públicos adjudicados por la administración”, alerta Felipe López-Gálvez. ¿Problemas para FCC? La construcción de fronteras afuera requiere de fuerte inversiones de circulante, en servicios medioambientales fuera de España se entra en competencia con gigantes como Suez y Veolia, y el cemento no es fácilmente exportable.