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Desde hace años, Campofrío sorprende con sus creativas campañas televisivas. Las últimas dedicadas a la mujer bajo el eslogan ‘Alimentando otro modelo de mujer’. Son anuncios ingeniosos –con personalidades famosas a veces– que pretenden poner en valor el papel de la mujer. Las intenciones feministas están muy bien. El problema es cuando no se predica con el ejemplo. Y es que la multinacional de alimentación no cumple con algunos de los principios de su plan de igualdad, como la paridad o la promoción de sus trabajadoras.

A cierre del ejercicio 2017, la plantilla de Campofrío estaba formada por 2.152 personas, de las cuales 1.684 eran hombres y 468 mujeres, según las cuentas del registro mercantil recogidas por Insightview. De estos datos se desprende que la plantilla está mayoritariamente masculinizada. Hecho que se ha producido en los años anteriores en proporciones similares.

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Empleados de Campofrío en 2017.

Ocurre en muchas empresas. La reacción llegó en 2011 con el I Plan de Igualdad de Campofrío firmado entre la dirección de la empresa y los distintos sindicatos (CCOO, UGT y USO) y de conformidad con la Ley Orgánica 3/2007, del 22 de marzo, para la igualdad efectiva entre hombres y mujeres. De hecho, se creó la Comisión Paritaria de Seguimiento para evaluar el cumplimiento de las medidas. El resultado está muy lejos de las pretensiones iniciales.

Su duración era de dos años, pero hasta el 5 de diciembre de 2017 no se firmó el segundo, con objetivos casi idénticos, aunque se incidía menos en la paridad laboral. Quizás por la dificultad de encontrarla en los últimos siete años. En 2011, el 80% de la plantilla eran hombres mientras que el 20% eran mujeres. En 2017, los porcentajes son del 78,2% y del 21,7%. Casi no se ha avanzado en esta materia.

De hecho, en el primer punto del plan, explica que “en la selección de personal, en igualdad de condiciones, el sexo menos representado será el contratado”. Y en el segundo apartado, la compañía especifica que se producirá un “seguimiento en contratación femenina en aquellos puestos con elevados niveles de masculinización”, llegando a priorizar el género menos representado en el puesto. Promesa que no se ha reflejado en la composición de la plantilla.

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Peor es la situación en los niveles jerárquicos, donde la representación de la mujer es minoritaria. Campofrío reconoce en su plan que el nivel de Dirección “está masculinizado”, donde la mayoría son hombres (91,84%) y el resto mujeres (8,16%). De siete altos directivos, solo dos son mujeres. Un escalón abajo refleja aún más el techo de cristal de las mujeres: hay 19 directivas frente a 110 directivos. No obstante, para la compañía “no se deduce que la actual distribución de plantilla obedezca a una discriminación activa”.

Para solucionar este problema, el punto siete del plan hace hincapié en la ampliación de la promoción del colectivo femenino, incentivando la mejora de sus perfiles personales y profesionales con cursos de formación. En siete años la evolución sigue siendo lenta. Si bien es cierto, en 2011 no había ninguna mujer en la alta dirección.

LOS ANUNCIOS FEMINISTAS DE CAMPOFRÍO

Campofrío lleva años lanzando anuncios bajo la campaña ‘Alimentando otro modelo de mujer’ para promocionar el pavo. El último spot tiene como protagonista un restaurante, Deliciosa Calma, concebido como punto de encuentro de todas las mujeres para conversar, debatir y liberarse de todas esas tensiones que atenazan a 15 millones de mujeres en su día a día. La carta incluye platos inspirados en todas esas presiones sociales para mujeres solteras que se la resbala tener pareja estable o madres que no llegan a todo, pero ya está su padre para hacerlo. Las ‘chicas Almodóvar’, Carmen Maura, Rossy de Palma y María Barranco, aparecen en dicho spot.

Este año también lanzó otro bajo el lema ‘No alimentemos los miedos, alimentemos otro modelo de mujer’. Así, la campaña ‘Fantasmas’ mostraba algunos miedos con los que se identifican las mujeres y las animaba a ahuyentarlos como ser madre, no quedarse soltera, sentirse culpable por priorizar tu vida profesional y aparentar estar siempre perfecta. Lydia Valentín, campeona de Europa de halterofilia, participó en esta campaña feminista.

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Y muchos años antes, en 2013, la compañía lanzó la campaña publicitaria de Pavofrío con un spot y dos gráficas que, en tono de humor, presentan la presión social que sienten las mujeres por mantener un físico perfecto.

En 2012, otro spot narra como una mujer, que trabaja en una fábrica de muñecas en serie, decide plasmar en una de ellas aquellas peculiaridades alejadas de los estereotipos que hacen a cada fémina diferente. La campaña de publicidad ‘Muñecas’ fue realizada por la agencia McCann Ericsson, como las anteriores.

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