Cambio climático

El sector asegurador ha probado en sus carnes cómo la quimera negacionista del cambio climático no ayuda en su negocio. El impacto en las cuentas de resultados de los efectos causados de manera directa, y con evidencias científicas, por los fenómenos atmosféricos se ha dejado notar en los últimos años. Una tendencia que irá al alza. Por ello deben generarse nuevos hábitos de relación entre los diferentes actores.

Así lo expresa la abogada en el área de Litigiación y Arbitraje de AGM Abogados, Letizia Bisignano, que cree que “el sector de los seguros es una de las industrias más sensibles al cambio climático y es muy consciente de los efectos económicos del calentamiento global. No es de extrañar, pues, que las aseguradoras pidan al mundo político un esfuerzo mayor en la materia y que aproveche al máximo la contribución que puede dar un sector que conoce muy bien el problema”.

Este llamamiento, que recoge la abogada, se ha plasmado en un ‘position paper’ de la GFIA (Global Federation of Insurance Associations), la federación mundial de asociaciones de seguros que reúne a 41 representantes de aseguradoras de todo el globo.

En términos de impacto, afirma el documento que la tendencia de las pérdidas relacionadas con el cambio climático “es una preocupación importante” para muchos actores de la industria. El número de acontecimientos relacionados con el cambio climático a nivel mundial, se ha triplicado desde el decenio de 1980, y esta dinámica “expone a mayores riesgos”.

A nivel mundial, las pérdidas muestran una trayectoria ascendente, generada por una mezcla de acontecimientos catastróficos, pautas de desarrollo humano y concentración de la población en zonas sujetas a fenómenos naturales. Además, las temperaturas están aumentando más rápido de lo que muchos esperaban, y se está produciendo una alarmante pérdida de biodiversidad en todo el mundo.

PROBLEMAS DE SALUD PÚBLICA

Eso no es todo. Según la GFIA, el cambio climático también representa un riesgo a largo plazo para la salud pública. “Una temporada de incendios forestales más larga y grave -el ejemplo citado en el documento- puede contribuir a aumentar las tasas de enfermedades respiratorias”, mientras que los veranos más cálidos pueden aumentar los riesgos para la salud de la población de edad más avanzada; de manera similar, los fenómenos meteorológicos graves, como las inundaciones, “pueden causar trastornos y problemas de salud mental”. Por consiguiente, el cambio climático es “un problema mundial que debe ser abordado conjuntamente por los encargados de formular políticas y todos los sectores de la economía”.

La GFIA viene a hacer, fundamentalmente, un llamamiento a los responsables políticos mundiales a fin de que adopten medidas para hacer frente a la crisis climática. La federación reivindica la labor realizada a lo largo de los años por el sector de los seguros que, según explica, “desempeña un papel fundamental en la lucha contra el riesgo climático” gracias a su experiencia en la gestión eficaz de los riesgos y en la identificación de posibles soluciones para mejorar la adaptación.

Los aseguradores -dice el documento- contribuyen directamente a la adaptación a través de sus actividades de suscripción“, cubriendo las pérdidas económicas debidas a desastres y acontecimientos naturales, y ayudando a gestionar los efectos económicos del cambio climático. Así pues, las aseguradoras “desempeñan un papel importante en la medición y la fijación de precios del riesgo climático para la gestión de riesgos, el desarrollo de soluciones de adaptación innovadoras y la prestación de apoyo económico en caso de desastres”. Por lo tanto, este sector “se compromete a contribuir a los esfuerzos de mitigación a través de sus  objetivos comerciales, ayudando a promover nuevas tecnologías de mitigación mediante la asunción de riesgos, así como a través de sus inversiones en activos sostenibles”.

LOS RIESGOS QUE ESTÁN POR VENIR

En su documento de posición, la GFIA destaca algunos mensajes clave relativos a la adaptación y la mitigación de riesgos. En primer lugar, la federación destaca el papel de las aseguradoras mundiales, que ya están integrando el riesgo climático en su modelización de riesgos y desarrollando soluciones innovadoras para mejorar la adaptación y la mitigación.

Por ello, las aseguradoras piden al mundo político que participe personalmente en los debates sobre la definición de las medidas de adaptación y mitigación a nivel local, nacional e internacional, ya que “tienen décadas de experiencia en la modelización de riesgos y la gestión de reclamaciones relacionadas con el clima”. Los datos disponibles proporcionan “información excepcional” y “valiosos conocimientos especializados” para orientar la gestión de los riesgos climáticos.

Este sector puede desempeñar un papel importante “para sensibilizar a sus clientes sobre los riesgos climáticos y ayudarles a adoptar medidas preventivas”, por lo que se comprometen a “trabajar en estrecha colaboración con las autoridades públicas para mejorar la comprensión colectiva del riesgo climático a fin de promover un comportamiento más sostenible en todas las sociedades y orientar las medidas de adaptación y mitigación”.

“Los aseguradores tienen un interés intrínseco y los conocimientos técnicos necesarios” para hacer frente a los riesgos derivados del calentamiento de la Tierra de frente, y pueden aportar sus conocimientos técnicos “para explotar las oportunidades de restablecimiento de la capacidad de recuperación”.