José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia y Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank

Parece que la gran pregunta de los más de 20 millones de clientes de la nueva CaixaBank ya tiene respuesta. Serán las comisiones que actualmente cobra la entidad catalana a sus clientes por mantenimiento de cuenta las que se impongan en la nueva entidad.

Pero vayamos por partes. En este primer trimestre del año está prevista la integración jurídica de Bankia y CaixaBank. Para ello se esperan las autorizaciones regulatorias pertinentes que permitirán cerrar la fusión. Entre tanto, el banco que preside José Ignacio Goirigolzarri y el que dirige Gonzalo Gortázar intentarán dejar todos los flecos atados.

Ya han adelantado que las oficinas y cajeros seguirán funcionando con total normalidad hasta nuevo aviso. De la misma forma, la banca online de cada entidad se mantiene sin cambios en estos tres meses, y los productos bancarios mantienen las condiciones actuales. Pero, ¿y después? Los cambios llegarán a partir de marzo.

AVISO A LOS HIPOTECADOS

También se sabe que las hipotecas son sagradas y no se tocan. La nueva entidad tiene la obligación de respetar las condiciones. Tanto la cuota, como el tipo de interés, el plazo de amortización o las comisiones.

Pero estas hipotecas llevan consigo otros productos asociados, como tarjetas de crédito o de débito, así como planes de pensiones. En ese caso, y solo si el contrato indica algo distinto, estos si pueden subir o bajar de precio. Es decir, las primas de estos seguros podrían varían en su importe.

La gracia está en que, si el cliente no está conforme con las nuevas condiciones, por ejemplo, una subida de la prima de un seguro, tiene derecho a cancelar estos servicios. Pero la cancelación conlleva la pérdida de las bonificaciones, por lo que se aplicaría un tipo de interés más alto, con la consiguiente subida de las cuotas de la hipoteca.

DEPÓSITOS Y CUENTAS

Algo parecido ocurre con un depósito. Estos también mantendrán las condiciones intactas en todos sus plazos fijos. Pero si se renueva el depósito vencido en esos plazos, ya se tendrán las nuevas condiciones resultantes de la fusión.

No ocurre lo mismo con el IBAN, el famoso número de cuenta cambia, también las condiciones, tarifas y comisiones de las cuentas y las tarjetas. Las cuentas corrientes o de ahorro no tienen un límite temporal y por esta razón las condiciones pueden ser modificadas por la nueva entidad. Eso sí, tienen que avisar con 2 meses de antelación, como indica el Banco de España.

Según explican desde estas entidades a MERCA2, aun se desconoce si las condiciones de uno se impondrán sobre otro o si crearan unas nuevas. De momento, “se está hablando internamente” y todo dependerá de la integración tecnológica, que no se espera hasta noviembre.

Pero precisamente por esta razón, fuentes cercanas a la operación señalan que tiene más sentido que CaixaBank de el sorpaso a Bankia y se terminen por imponer las condiciones de la entidad catalana. El problema es que los clientes pueden acabar pagando 122 euros más en comisiones de lo que pagan ahora.

LA FAMOSA VINCULACIÓN

A cierre de septiembre, CaixaBank contaba con una base de 13,5 millones de clientes en España y Bankia de 7,3 millones. Solo por esta razón tiene “más sentido” que se impongan las condiciones del primero, apuntan. Además, esta entidad absorberá a Bankia y marcará el camino del nuevo banco.

Pero el juego aquí está en la vinculación. Ya en 2020 las dos entidades endurecieron las condiciones y si los clientes no tienen, de media, tres productos con su banco (por ejemplo, la nómina, los recibos domiciliados o un seguro, algunos también piden hacer un mínimo de compras al mes con la tarjeta) tienen que pagar comisiones.

Bankia se convirtió en febrero del año pasado en la entidad que más subió estas comisiones, hasta los 168 euros al año para aquellos que no estuvieran vinculados. Los afectados fueron los clientes del programa Por ser Tú, que ofrece una cuenta gratuita a cambio de unas condiciones tales como domiciliar la nómina, realizar dos pagos con tarjeta de crédito al mes, tener una póliza de seguro de riesgo (hogar, coche…) de 135 euros al año, o una posición de 30.000 euros en fondos de inversión, planes de pensiones o seguros de ahorro.

Si el cliente solo tiene la nómina y decide no cumplir con el resto, se le aplica una tarifa de 6 euros al mes. En el caso de aquellos usuarios que ni siquiera domicilien la nómina o pensión, se les cobrará 14 euros al mes, esto son 168 euros al año.

CAIXABANK ES LÍDER EN COMISIONES

CaixaBank lo hizo después y se impuso como el banco que cobra las comisiones más elevadas. Sus clientes pueden pagar hasta 240 euros al año por mantenimiento de cuenta si no cumplen dos de estos requisitos, domiciliar una nómina de más de 600 euros, pensión de 300 euros o tener un saldo total de más de 20.000 euros; tres recibos y realizar tres pagos con la tarjeta al trimestre.

Si solo tienen la nómina o pensión, se les cobra 15 euros al trimestre y si no se cumple ninguno de los requisitos, 60 euros al trimestre. El problema es que esta entidad también cobra 50 euros por emisión y mantenimiento de tarjeta de débito. Así que se puede acabar pagando 290 euros.

En el caso más remoto, incluso más, pues a su vez cobran 2 euros por todas las operaciones que se puedan hacer por los canales digitales y acaben haciéndose en oficina y otros 12 euros por tener activado el servicio de alerta.

Es decir, en el peor de los escenarios, un cliente del nuevo CaixaBank procedente de Bankia que no cumpla los requisitos de vinculación puede acabar pagando 122 euros más de los 168 que ya pagaba. Habrá que esperar unos días y ver si en la presentación de resultados anuales dan más detalles.