La Comisión Europea ha anunciado la apertura de una investigación en profundidad sobre la adquisición por parte de Google de la empresa de relojes inteligentes Fitbit ante la sospecha de que la operación fortalecerá la posición de la multinacional tecnológica en el mercado de publicidad online.

Bruselas tiene dudas sobre el impacto que tendrá la transacción en los servicios de venta de espacios publicitarios en las páginas de resultados de los motores de búsqueda y en el suministro de servicios de tecnología publicitaria (herramientas de análisis utilizadas para la compraventa de anuncios).

Las principales razones estriban en que Google se haría con toda la base de datos de los usuarios de salud y deporte de Fitbit y con la tecnología necesaria para desarrollar una propia similar a la de su nueva empresa.

Así, el Ejecutivo comunitario cree que la compra de Fitbit otorgaría a Google una mayor ventaja en la personalización de anuncios a través del motor de búsqueda, lo que supondría una nueva barrera de entrada y expansión para sus competidores en el sector de servicios publicitarios online. Esto perjudicaría en última instancia tanto a anunciantes como a editores, que se enfrentarían a unos precios más altos.

En particular, la Comisión considera que la multinacional tecnológica es “dominante” en el sector de servicios de búsqueda publicidad online y cuenta con una “posición fuerte” en el mercado de visualización de servicios publicitarios en veinte países (entre ellos España) y en el de suministro de servicios de tecnología publicitaria.

Además de estas cuestiones, Bruselas examinará las consecuencias de la adquisición de Fitbit por Google en el sector de la sanidad digital, que está en una fase “incipiente” en Europa, y los incentivos que pueda tener la multinacional para dificultar la operabilidad de relojes desarrollados por rivales de Fitbit en el sistema Android.

Google ofreció una serie de compromisos en la investigación preliminar para resolver las dudas del Ejecutivo comunitario que pasaban por crear un espacio online separado donde almacenar algunos datos obtenidos a través de los relojes y pulseras de Fitbit. De esta forma, estos datos no podrían ser usados por Google en su actividad publicitaria.

Sin embargo, las autoridades europeas consideraron que esta oferta era “insuficiente” para resolver todas las “serias dudas” identificadas. En concreto, Bruselas concluyó que este almacén virtual independiente no cubriría todos los datos nuevos a los que Google accedería tras la operación.

La Comisión Europea dispone ahora de un plazo de 90 días laborables, hasta el 9 de diciembre, para llegar completar la investigación, aunque ha advertido de que la apertura de las pesquisas no prejuzga el resultado final de la misma.