BP, una de las grandes petroleras del mundo, sabe bien como sacar beneficios de sus surtidores de gasolina en España. La compañía británica lleva los dos últimos años (además, de manera sistemática) manteniendo los precios de los combustibles más caros que sus competidores, tanto de renombre –Repsol o Cepsa– cómo de otros operadores más pequeños. De tal manera, que desde el punto de vista del consumidor supone una factura cercana a los 100 euros en el acumulado del año.

La Semana Santa de este 2019 llega con el precio del barril de petróleo un 10% al alza, y con los combustibles un 5% más caros que en el comienzo de las mismas fechas de 2018 (eso es mediados de marzo). Hay quien piense que las petroleras se han vuelto locas, al repercutir sobre la gasolina la mitad del aumento del precio del crudo, pero no que se sorprenda nadie, ya que un 50% de lo que se paga son impuestos y esos se mantiene fijos por lo que las subidas coinciden (milimétricamente, además, como no ocurre cuando el Brent baja).

Más allá de detalles matemáticos sobre la teoría del ‘cohete y la pluma’ (que se utiliza para describir como varía el precio del combustible en relación a las oscilaciones del petróleo), el comienzo de la Semana Santa es la fecha en la que quizás los españoles están más atentos a la evolución del precio del combustible. Hasta el punto de que en los días anteriores se monitoriza (en consecuencia, las noticias como ésta se disparan), una tendencia que se olvida cuando ya hemos llegado al destino. La tendencia de los consumidores españoles a no seguir prestando atención en el precio, nos mueve más la cercanía (lo cual es lógico y evidente), es aprovechada (y muy bien) por los gigantes petroleros que tienen más estaciones.

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Esa es la gran oportunidad que una y otra vez explota BP para engordar sus cifras en España. El gigante, su capitalización multiplica por cinco a Repsol, encadenó los 24 meses que transcurrieron en 2017 y 2018 con el precio de la gasolina más alto de todos los operadores que trabajan en España. La diferencia, al alza en el caso de la británica, se fue incrementando en el 2018, de tal manera que mientras la gasolina 95 en sus surtidores eran un 0,8% más caro que en los de Repsol en 2017, esa cifra alcanzó el 1,21% al año siguiente, esto es un incremento del margen por cada litro del 50%.

Aunque la desigualdad respecto de los otros grandes operadores españoles es importante, un 1,21% superior a Repsol y un 0,8% por encima de Cepsa, todavía es más significativo su diferencia respecto del resto de compañías petroleras que funcionan en España. Así, lo precios en 2018 de BP fueron un 1,8% superiores a los de Galp, un 2% superiores a los de Disa y hasta un 3,1% frente al resto de pequeñas compañías petroleras españolas, mientras que un año antes el margen frente a dichas pequeñas firmas que en 2017 se situó en el 2,9%.

La diferencia en los márgenes que aplica BP frente al resto de operadores se ve de forma más clara si se acumulan los datos de manera anual.  Así, un conductor tipo (con un consumo de 2.000 litros, que suponen unos 15.000 kilómetros al año) que llenase su depósito de gasolina 95 durante un año entero única y exclusivamente en los surtidores de la británica se habría gastado 2.656 euros, frente a los 2.624 en el caso de Repsol, 2.634 en Cepsa, cerca de los 2.608 en Disa y Galp y los escasos 2.576 euros en las pequeñas empresas. Por lo que la diferencia entre la más cara (BP) y la más barata (pequeños grupos) suponen un ahorro (o coste) de unos 80 euros.

BP TAMBIÉN ES LA MÁS CARA EN DIESEL

Los altos precios que pone BP en sus surtidores a la gasolina, también se traslada al diésel, aunque no de la misma forma agresiva. En esta ocasión, las gasolineras de BP registraron en 18 de los 24 meses entre 2017 y 2018 el diésel más caro de toda España, lo que llevó a las diferencias entre operadores no fueran tan abultadas como en el caso anterior. La petrolera británica fue la que vendió el diésel más caro a un precio promedio de 1,241 euros, que supuso un 0,64% más que Repsol, un 0,32% más que Cepsa, cerca de un 2% por encima de Disa y Galp y hasta un 3% por encima de las pequeñas firmas distribuidoras de combustibles.

De nuevo, pese a que las diferencias parecen pequeñas (aunque sacar un margen del 3% por cada litro vendido respecto de tus competidores es muy grande) si se acumulan a lo largo del año, las cifras son considerables. Así, el mismo conductor tipo del ejemplo anterior de la gasolina, aplicado al diésel, pagaría si solo repostase en BP hasta 2.482 euros, mientras que en Repsol serían 2.467 euros, en Cepsa 2.474 euros, en Disa y Galp en torno a 2.435 euros, mientras que en pequeños distribuidores la cifra sería de poco más de 2.400 euros.