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La tecnología ha traído muchos cambios a la vida del día a día, así como la transformación de determinados conceptos o actividades que parecían inamovibles. También el del banco y es este contexto en el que ha impulsado la creación de Bnext, una startup española que ha crecido muchísimo durante estos años y sobre la que se puede conocer todo lo que hace en este enlace.

De consumidor mero receptor a usuario exigente y volátil

La democratización de internet en los últimos años ha provocado, por un lado, un gran cambio en la forma de consumir y, por otro, también en la forma de vender. En esta ventana al mundo a la que cada vez más familias tienen acceso, todo está cerca, a golpe de clic.

Desde información – desterrando a la ya vintage Encarta – hasta tiendas de ropa, supermercados o viajes. Todo se ha digitalizado en los últimos años y, con el estallido del coronavirus durante este 2020, la carrera hacia la digitalización ha hecho un sprint tanto en empresas como en familias, las primeras para salvar los muebles, las segundas para no quedarse aisladas.

Con independencia de estos tiempos convulsos, además de las propuestas que ya se encontraba en la red, la gran oferta ya había influenciado también a los consumidores, tornándoles mucho más exigentes, menos fieles y con una capacidad de decisión sobre el rumbo de la marca mucho mayor.

Este punto es referido, cómo no, a las redes sociales. La posibilidad de comunicarse directamente con las marcas hace que éstas hayan considerado la comunidad como un nicho que está al centro de toda la estrategia comercial, una estrategia que ya no es estática y que va cambiando y adaptando en función a las tendencias que van surgiendo en el mercado.

La comunidad en el centro de Bnext

Porque a la comunidad ya no le vale lo de antes, le vale lo nuevo, en lo que reina la inmediatez, lo instantáneo, el ya, ahora. Y, si puede ser, mejor con el móvil, que se maneja más rápido y más fácilmente.

Podríamos decir que estos ingredientes han dado como resultado que la sociedad pidiese a gritos también un cambio en la forma de entender y relacionarse con el banco tradicional y es aquí donde Bnext ha dado esa posibilidad, creando una comunidad que no para de crecer y todo, como se pide, desde el móvil.

Bnext no es un banco al uso. Ni lo es, ni lo va a ser, como reza la información que se puede encontrar en su página web cuando se accede para saber más sobre ello. Se presenta como una alternativa, como la alternativa en mayúsculas, más bien.

Cuenta con la licencia como entidad de dinero electrónico otorgado por el Banco de España y devuelve las comisiones que otros bancos cobran. Además, con la tarjeta se puede sacar dinero en cajeros de forma gratuita tres veces al mes – con independencia de qué bancos se sea – y pagar con ella sin ninguna comisión hasta 2.000 euros al mes.

Se cataloga en lo que se define como OpenBanking, construyendo un importante Marketplace de productos financieros donde cada persona encuentra el que más se adapta a lo que necesita.

Acceder a esa comunidad es sencillo, ya que, al ser todo por móvil, el proceso consta de muy pocos pasos, pudiéndose dar de alta con solo 25€ como depósito inicial y recibiendo la tarjeta en 1 ó 2 días.

Viajes, gastos y orgullo de pertenencia

Los usos más frecuentes y en muchas ocasiones vinculados con su activación suelen ser los viajes entre amigos. En este caso Bnext se convierte en una herramienta muy buena para organizar los gastos y gestionar las deudas, ya que se puede pagar directamente a los amigos lo que se les debe o recordarles que son ellos quienes tienen la deuda.

Pero no solo entre amigos. También se ha convertido en un gran aliado en las cuentas domésticas entre padres e hijos universitarios o adolescentes que tranquiliza y hace todo más cómodo a unos y a otros.

Bnext nació sólo hace 4 años y tiene sello español. Y, a pesar de su corta historia de vida, ha tenido una gran aceptación habiendo conseguido al año siguiente de nacer ya los 1.000 usuarios. Actualmente, tiene más de 100.000 y no para de crecer, como no para de crecer tampoco su oferta y beneficios por ser parte de la comunidad.

En este sentido, si algo caracteriza a este banco que no es tal es el orgullo de pertenencia por parte de sus usuarios que suponen el principal aval de la marca y los primeros que recomiendan su uso. Todo ello, además, sin trampa ni cartón, provocado por las facilidades y amabilidad en las operaciones para que la propia comunidad sea dueña real de sus movimientos.

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