BMW ha reducido en un 70% las emisiones vinculadas a la producción de sus vehículos desde el año 2006 y se ha propuesto ahora continuar esa reducción, con el objetivo de recortar un 80% adicional las emisiones por cada coche producido antes de 2030 respecto a las registradas el año pasado.

Así lo ha adelantado el presidente de la compañía, Oliver Zipse, que ha presentado este lunes todos los detalles de la nueva estrategia de reducción de emisiones, con la que asegura situar la sostenibilidad en el “centro de su plan estratégico”.

“Creo firmemente que la lucha contra el cambio climático y la forma en que usamos los recursos decidirán el futuro de nuestra sociedad y del grupo BMW. Como empresa de automóviles premium, nuestra ambición es liderar el camino hacia la sostenibilidad. Es por eso que estamos asumiendo la responsabilidad aquí y ahora y haciendo que estos temas sean centrales para nuestra futura dirección estratégica”, ha asegurado Zipse.

El objetivo principal es reducir significativamente las emisiones de dióxido de carbono (CO2) por vehículo en, al menos, un tercio en todo el espectro. Para una flota de alrededor de 2,5 millones de vehículos, producida por BMW en 2019, esto correspondería a una reducción de más de 40 millones de toneladas de CO2 durante todo el ciclo de vida en 2030.

Además del recorte del 80% en la producción, el fabricante automovilístico alemán prevé reducir en un 20% las emisiones por vehículo en la cadena de suministro y, en un 40%, durante la fase de uso de los vehículos a través de la electrificación.

En diez años, la meta de la empresa es tener un total de más de siete millones de vehículos electrificados del grupo en las carreteras, alrededor de dos tercios de ellos con un tren de transmisión totalmente eléctrico.

“Estamos utilizando nuestra experiencia tecnológica, tanto en hardware como en software, no solo para hacer que estos vehículos sean deseables, sino también para ayudar a reducir el CO2 a través de ellos”, ha concluido Zipse.

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