El pasado 28 de mayo, la criptomoneda alcanzó un nuevo máximo de 2019, los 9.000 dólares y recupera mucha de la volatilidad perdida durante el 2018.

Básicamente el gráfico nos muestra la rotura de dos resistencias (5.550 y 5.960 respectivamente) que fueron durante la gran burbuja de 2017 el soporte referencia. Sin embargo y tras dos movimientos laterales definidos por los recuadros de color azul, parece que las turbulencias en los mercados tradicionales están atrayendo a muchos inversores hacia la criptomoneda en un impulso de “valor refugio”, que sin embargo hay que tratar con cautela.

En 2019 se ha disparado un 130% y rebasó sin dificultades las resistencias de los 6.000, 7.000 y 8.000 dólares en mes y medio, desde abril. Algo que hace incrementar el atractivo inversor y todo parece que la subida se va a mantener, pero hay que tener cuidado:

La criptomoneda tiende a largo plazo a reducir su cotización, es su razón de ser dado que nació para ser usada como moneda de cambio para comprar productos y servicios por internet y no para especular con ella. Por ello todos los que están comprados deben considerar esa circunstancia y considerarlo en su posicionamiento.

En cualquier caso, podemos entrar a valorar las razones de estas recientes subidas:

-El incremento en la demanda ha impulsado al alza la cotización.

-Los inversores de criptos se han dado cuenta de que Bitcoin es la moneda “más estable” y han comenzado a cerrar posiciones en otras más minoritarias, aumentando las divergencias que antes eran mínimas o no existían.

-Debido a la guerra comercial, mucho del comercio “regulado” se ha pasado al mercado del Bitcoin, se ha incrementado el número de transacciones comerciales usando Bitcoin como moneda de pago.

-China es el país donde más criptomonedas se compran y, por lo tanto derivado del punto anterior, estamos viendo un “cambio de tendencia” de la moneda tradicional, afectada por los tipos de interés y la intervención gubernamental a una moneda desregulada.