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La energía es un servicio básico en nuestra sociedad y así lo recoge el Real Decreto 463/2020 de de 14 de marzo en su artículo 17, donde se hace una referencia explícita a la necesidad de garantizar el suministro de energía eléctrica y combustibles durante el estado de alarma. Por eso, el sector de la biomasa solicita al Gobierno que incluya expresamente en los reales decretos a los biocombustibles como actividad esencial para evitar confusiones y problemas a los usuarios finales que se abastecen a nivel energético con esta fuente renovable.

En el mismo sentido, la distribución de mercancías se considera necesaria, como expone el artículo 14 del RD y el recién publicado TMA/229/2020, de 15 de marzo, que garantiza a los transportistas el acceso a servicios necesarios para facilitar el transporte.

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Por estos dos motivos y en el contexto del estado de alarma, las dos principales organizaciones que impulsan y dinamizan el mercado de la biomasa en España, la Asociación Española de la Biomasa (Avebiom) y la Asociación Española de Empresas Productoras de Pellets de madera (Apropellets) han garantizando el suministro de biocombustibles sólidos, para generar energía limpia y renovable para calefacción y agua caliente sanitaria (ACS) para sus usuarios. En el marco del suministro de energía contemplado en los últimos decretos, ambas entidades defienden que la biomasa se constituye como uno de los servicios protegidos que mantiene su actividad, como esencial.

Ambas entidades han asegurado que los biocombustibles, y la energía térmica que con ellos se genera, representan “un servicio de primera necesidad” por lo que los profesionales de este sector seguirán trabajando para garantizar el suministro y proveer calefacción, agua caliente sanitaria y calor de proceso a la población confinada y a los servicios públicos como hospitales o residencias geriátricas.

Asimismo, desde Avebiom y Apropellets reiteran su compromiso y el de las empresas asociadas para continuar con la fabricación y suministro de biocombustibles y con las labores complementarias (transportes, reparaciones de calderas, etc.) para que se mantenga el suministro de calor o energía eléctrica a todos los usuarios.

BIOMASA, CLAVE EN LA GESTIÓN DE LOS BOSQUES

Con motivo del Día Internacional de los Bosques, el pasado 21 de marzo, desde Apropellets realizaban una profunda reflexión sobre la gestión forestal sostenible. Los principales problemas a los que las superficies forestales europeas tienen que hacer frente; vienen de los incendios forestales, cambios de uso del terreno y pérdida de calidad de las masas boscosas por enfermedades y sequías. En este sentido, la gestión forestal sostenible y el aprovechamiento forestal se erigen como las mejores herramientas para luchar contra estos problemas y garantizar la mejor calidad posible de nuestras masas boscosas.

La mejora de los sumideros de carbono forestales necesita no solo de un crecimiento de su superficie a nivel mundial (frenando la deforestación en aquellos puntos donde se da esta situación), si no que necesita gestionar de forma sostenible las masas forestales existentes para que amplíen su capacidad de absorción y retención. Esto se consigue mediante una silvicultura sostenible, aprovechando y poniendo en valor los productos de madera que prolongan el almacenamiento de CO2.

Las tareas silvícolas, como podas, clareos y otras; disminuyen el riesgo de incendios, previenen contra enfermedades, además de permitir un mayor crecimiento de los especímenes sanos.

Las tareas silvícolas asociadas a la gestión forestal y el aprovechamiento maderero generan subproductos para la valorización de esta biomasa forestal se convierte en pieza clave para la obtención de los recursos económicos necesarios que permitan la gestión forestal, además de retirarla y gestionarla antes que dé lugar a problemas (incendios, enfermedades, degradación, etc.)  que conlleven de forma irremediable emisiones que no son adecuadamente valorizadas.

Esta biomasa forestal, gestionada correctamente (productos de valor añadido como el pellet de madera, equipos eficientes, etc.) reduce las emisiones durante su combustión; que a su vez son compensadas no por la reposición del árbol del que proviene, si no por la mejora de las masas forestales que rodeaban el árbol que dio lugar a este biocombustible.