Bill Gates continúa su apoyo al desarrollo de los países del Tercer Mundo a través de la investigación para mejorar las condiciones sanitarias. A través de la Fundación Bill y Melinda Gates, el filántropo está colaborando ahora en el desarrollo de una investigación de perfumes que permitan neutralizar el olor a heces.

En un post publicado en su blog personal, Gates explica que se trata de un proyecto de la empresa de fragancias suiza, Firmenich. En sus laboratorios trata de gestarse una producto sea capaz de neutralizar el hedor provocado por la falta de higiene en los cuartos de baño, y por las aguas estancadas. Algo que será muy útil de cara a convencer a los ciudadanos de los países más pobres de la importancia que tiene no defecar al aire libre.

Según los datos que Gates proporciona, cerca de 1.000 millones de personas no tiene acceso a un aseo para poder hacer sus necesidades fisiológicas. Otros 3.000 millones sí disponen de cuartos de baño, pero sus residuos no son tratados, con lo que se contamina el agua y los alimentos. Cerca de 800.000 niños menores de cinco años mueren cada año de neumonía, diarrea y otras infecciones por la falta de agua y condiciones sanitarias correctas. Y promociona una cifra que resulta, cuanto menos, inquietante: sólo en India el coste de la escasez sanitaria es cercano a los 55.000 millones de dólares. Es decir, el 6% del Producto Interior Bruto del país.

Poco a poco las inversiones de las ONG’s, la OMS y otras organizaciones internacionales están ayudando a que se construyan baños en buena parte el mundo. Sin embargo, el filántropo destaca que “en muchos países no los utilizan porque huelen mal, y prefieren seguir haciendo sus necesidades en el exterior”. Así que de lo que se trata ahora es de neutralizar ese olor, para fomentar el uso del ‘reservado’.

1.000 millones de personas en el mundo carecen de acceso a un cuarto de baño. 3.000 millones no disponen de condiciones sanitarias para prevenir las enfermedades

Para conseguirlo, Firmenich ha elaborado una fragancia que huele, literalmente, a caca. Así, como suena. A partir de ella están investigando la manera de neutralizar “a nivel molecular la conexión entre el olor y nuestro cerebro”. Se trataría de una situación parecida a la que se produce cuando nos ponemos unos cascos de reducción del ruido. En este caso, la fragancia pretende inhibir la activación de los receptores olfativos que son sensibles a los malos olores. De este modo, se evitará que nuestro cerebro perciba el hedor.

Gates explica en el post que ha tenido ocasión de comprobar el resultado, y funciona. Primero le pusieron en la nariz un perfume maloliente y, a continuación, un olor de fragancia que era capaz de matizar su mala experiencia anterior. De este modo, “se puede intentar invitar a la gente de que utilicen el cuarto de baño”. Para ello ya hay experiencias piloto en India y África. Ayudarán a comprobar la efectividad de la medida, y también si es necesario distribuir este producto en spray, polvos o en otro formato que haga fácil su uso.