Los españoles visitan hasta cuatro entidades antes de contratar un préstamo o una hipoteca. Endeudarse con un banco para comprar una casa es, en la mayoría de ocasiones, una decisión financiera que solo se toma una vez en la vida. Y en este sentido, BBVA se posiciona como favorito, pues un 25% de la población acaba firmando con ellos.

Así lo pone de relieve un estudio del Consejo General de Colegios de Mediadores, que sitúa al Banco Santander como la segunda entidad preferida, un 22% de la población se endeuda con ellos. Le sigue CaixaBank (18%) y Bankia (11%). El resto (8%) opta por otra entidad, preferentemente cajas rurales.

El negocio está de capa caída tras la crisis del covid-19. Los españoles no quieren endeudarse y la demanda de crédito ha caído con fuerza en estos meses. Sin embargo, la banca ha aprovechado las horas bajas para vender seguros a aquellos clientes que han pedido un crédito como si fuera una condición obligatoria. Aunque obviamente no lo es. En un 59% de los casos analizados, la suscripción de un seguro fue una condición necesaria para formalizar la concesión del préstamo.

EL BDE ALERTA

El 66% de los solicitantes no es informado por su banco de la posibilidad de contratar la póliza de seguro con cualquier otra entidad y creen que deben hacerlo con la que le concede el crédito, según el estudio.

El Banco de España alertó durante el confinamiento de estas prácticas comerciales “abusivas”, pues varios afectados demandaron que, a la hora de solicitar un crédito avalado por el ICO, el banco trató de hacerle contratar uno.

El supervisor español vigila al sector financiero para evitar, entre otras cosas, que se repitan los errores de la anterior crisis. Sin embargo, las cosas son ahora muy diferentes. La demanda de crédito ha sufrido una fuerte caída, los españoles no quieren, ni pueden endeudarse. Y paralelamente, los hogares también lo tienen más difícil, pues la banca ha limitado la financiación, endureciendo las condiciones aplicadas en estos préstamos como resultado de la mayor percepción de riesgos.

JUNIO, EL MES DEL CAMBIO

La pandemia provocada por el covid-19 ha cambiado el comportamiento del consumidor. Junio es habitualmente un mes en el que se firman contratos para financiar vacaciones, reformas del hogar, compras de vehículo o la matrícula del máster. Pero este año la prioridad ha cambiado.

Según el Barómetro de ASUFIN, hasta un 30% firmará en busca de liquidez, un 10% dejará de pedir ese préstamo que tenía pensado y sólo un 14% se aventurará en pedir nueva deuda. Los datos reflejan un consumidor que se ha retraído en su intención de endeudarse en segmentos “populares”, pero a una gran mayoría necesitada de liquidez.

Pero endeudarse en España sale caro y lo será aún más este tercer trimestre del año. El Barómetro también revela que el coste de la financiación de bienes y servicios no inmobiliarios en nuestro país sigue situado por encima de la media de la Unión Europea. Una vez comprobados los precios que ofrecen cerca de una veintena de entidades de crédito, Establecimientos Financieros de Crédito (EFC) y EFC de financiación a vehículos, se llega a una media del 7,45% de tipo de interés para los préstamos de corta duración (de 1 a 5 años) y del 7,89% para los superiores a 5 años.

Mientras que la media de la Unión Europea se sitúa en el 6% para los primeros y en el 4,57% para los segundos, es decir, en un 1,39% y un 3,31% de diferencia. Y las cosas se van a poner peor.

LAS CONDICIONES SE ENDURECEN

Según una encuesta realizada por el BdE, entre julio y septiembre, las entidades de crédito endurecerán “considerable” los criterios para aprobar préstamos a empresas porque acaban los programas de avales públicos, como el ICO. Pero harán lo mismo con los préstamos a hogares, donde BBVA es líder.

El crédito a hogares ya ha sufrido un fuerte descenso durante el segundo trimestre, en un contexto de creciente incertidumbre económica, reducción de la actividad y caída en la confianza de los consumidores. Las hipotecas cayeron además porque las perspectivas para el mercado de vivienda empeoraron. Pero si aumentaron las operaciones de reestructuración de deuda.

Las familias necesitan liquidez, más de 3 millones de personas han estado en ERTE y otros tantos han perdido el empleo, pero entre abril y junio ya se endurecieron los criterios y las condiciones aplicadas por los bancos tanto en el crédito para la adquisición de vivienda, como en el destinado a consumo y otros fines, por la menor solvencia percibida de los prestatarios y como resultado de la mayor percepción de riesgos.

Una tendencia que se viene registrando desde el último trimestre de 2018, pero que esta vez se ha llevado a cabo de manera más acusada por la menor tolerancia al riesgo por parte de las entidades financieras.