MásMóvil

‘Un nuevo chico malo está en la ciudad’. Así titulaba la división de análisis de mercado de BBVA un informe sobre MásMóvil. Era octubre de 2016, y la compañía de Meinrad Spenger tenía luz verde para ejecutar la compra de Yoigo. El final de dicho documento era demoledor: “No esperamos que tenga un impacto significativo en el mercado”.

En estos momentos el operador amarillo está en un proceso de compra que sitúa el valor de la compañía sobre los 3.000 millones de euros, cifra cercana a la que ahora capitaliza en el Ibex 35, y tras unos años donde ha marcado gran parte de los movimientos defensivos de las grandes compañías del sector. ¿Se refería BBVA a este impacto?

Otra de las perlas del informe de BBVA, y que hacía referencia a MásMóvil y el conjunto del sector, es que no había margen para maniobrar con los precios. Es decir, daban por hecho que se había alcanzado un punto donde los operadores no podían estirar más la cuerda con respecto a las promociones y ofertas. De hecho, en el documento se asumía que la sensibilidad a los precios se había reducido al máximo.

Años después, el sector telco español se encuentra sumido en una guerra ‘low cost’ donde la horquilla de precios se ha estirado hasta romperse. Tanto en la parte alta, donde todos juegan una guerra premium provocado por los contenidos de televisión; y sobre todo en la gama baja, donde el ‘efecto MásMóvil’ ha provocado que todos rehagan parte de sus estrategias comerciales para no perder más clientes. ¿O era esta la falta de impacto?

De igual modo, el informe ponía en entredicho la estrategia de hacerse con activos de Orange de cobre. Otro fallo más, puesto que el salto inicial en la captación de clientes llegó justo en ese momento. Es cierto que la fibra empezaba a ser una realidad, pero lo importante era ampliar la cartera de usuarios. Ya llegarían posteriormente las reconversiones. Y todo ello con un continuo despliegue, y con clientes.

MÁSMÓVIL NO HA DEJADO DE CRECER

Para demostrar el error que cometió la división de estudios de BBVA, el operador amarillo sigue hasta ahora con una estrategia muy clara: ganar clientes, crecer y llegar a acuerdos. Así, haces uno días conocimos que MásMóvil y Orange han firmado desplegar de forma conjunta entre 2,2 y 2,7 millones de unidades inmobiliarias de FTTH de nueva construcción entre 2020 y 2023, que cubrirán tanto nuevas áreas como actuales, al mismo tiempo que ha anunciado la creación de una nueva filial de infraestructuras.

El operador se ha comprometido a desplegar 500.000 de estas unidades, con opción de desplegar otras 250.000 adicionales, siendo el resto de unidades incluidas en el acuerdo desplegadas por Orange. Las dos compañías se han comprometido al uso mayorista ‘bistream’ en la nueva red desplegada por el otro operador por un periodo de 20 años.

Según informó MásMóvil a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), este acuerdo no supone cambio alguno en lo que respecta a la expectativa de su capex neto en la red de fibra anunciada anteriormente por el grupo. Así, la compañía dirigida por Meinrad Spenger defiende que, en caso de obtener una cuota de mercado razonable en la red desplegada por Orange, los ahorros recurrentes generados frente a los costes mayoristas basados en precios históricos supondrían cerca de 5 millones de anuales una vez se complete el despliegue.

EL EFECTO ‘MAINI’

Siendo justos con el informe de BBVA, sí hay una cuestión que vieron venir: que los acuerdos de MásMóvil y Orange, precisamente, pasarían factura al operador de origen galo, algo que ha terminado pasando.

Pero el efecto lo hay conseguido Meinrad Spenger. Las compras de Pepephone, Yoigo, Llamaya y otros tantos operadores siempre se han puesto en tela de juicio. De hecho, siempre se ha puesto en entredicho muchas cosas que han rodeado a MásMóvil, como el incremento de su deuda, la falta de una oferta de televisión como los demás operadores… pero siempre ha conseguido manejar la situación de tal manera, que todo se ha puesto de cara.

El punto final a todo esto ha sido la valoración de la compañía en cerca de 3.000 millones de euros. Pero más allá de la cifra, la realidad es que MásMóvil sí ha tenido un impacto significativo. Lejos en el número de clientes de los otros tres grandes operadores, lo cierto es que les ha obligado a revisar gran parte de su estrategia residencial. Algo que ya es mucho para quien no iba a tener ningún impacto.

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