BBVA
Imagen de la sede central del BBVA en Madrid.

BBVA marcó el camino con sus inversiones en el incipiente mercado de la marihuana, sus primeras compras se cerraron en verano de 2017, ahora ya está recogiendo sus frutos. Los instrumentos de inversión de la firma vasca han más que duplicado su inversión después de que el sector haya explotado de manera exponencial, hasta el punto de que lo antes era un negocio de cientos de millones ahora sobrepasa (por valoración bursátil) los 50.000 millones de dólares.

La realidad es que el negocio de la marihuana, en especial la canadiense, es cada vez más rentable para sus inversores, como demuestran las cifras que atesora la Sicav perteneciente a la entidad vasca VIGAF 2002: en los últimos 23 meses ha convertido una inversión (en las tres grandes firmas del sector del cannabis) de 1,83 millones de dólares (unos 1,63 millones de euros) en más de 4,86 millones de dólares (algo más de 4,3 millones de euros), lo que supone de facto una rentabilidad del 164%.

El mayor pelotazo que ha dado la sicav de BBVA es gracias a la increíble revalorización que ha tenido su inversión en Canopy Growth, la líder del sector a nivel mundial, que además ha ido unida al fuerte crecimiento de su segmento de venta recreativa. De hecho, en sus últimas cuentas presentadas (las relativas a 2018) la firma de cannabis ingreso 16,5 millones por la venta para uso medicinal, mientras que los cobros por concepto recreativo ascendieron a 59 millones de dólares.

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En definitva, Canopy (cuyo ticket en el mercado es ‘Weed’, todos los jugones sonríen igual) ingresó en un par de meses, hasta este mes de octubre era ilegal este tipo de venta, más de 52 millones de euros por una actividad qué en el resto del mundo, salvo contadas excepciones, está prohibido. Por lo que no es difícil imaginarse el potencial de la compañía. Por ello, su capitalización bursátil se ha multiplicado un 18.382% desde que salió a bolsa allá por el 2014. BBVA supo subirse a este tsunami de la marihuana, tras la compra de 40.000 acciones, en verano de 2017 por las que pagó 310.000 dólares, que ahora valen más de 2,54 millones de dólares, lo que supone una revalorización del 721%.

El ‘pelotazo’ con Canopy no ha sido el único, ya que la firma tenía más posiciones abiertas en otros grandes de la industria. Así, la segunda que más rentabilidad le está dando es Aphria, la tercera gran compañía del sector, con un 54% sobre el capital invertido. Así, los 240.000 dólares que invirtió en 2017, compró hasta 40.000 acciones, ahora valen más de 370.000 dólares, aunque llegó a superar el medio millón un par de meses atrás.

Por último, BBVA también mantiene importantes posiciones abiertas en Aurora Cannabis que es la gran retadora de Canopy Growth por ser el líder del sector. La sicav del banco ha ido atesorando hasta un 0,02%, son más de 173.000 acciones, del capital total de la compañía (de lejos la mayor posición de la firma) con una inversión cercana a los 1,29 millones de dólares, que ahora tiene un valor de 1,95 millones de dólares, esto es una rentabilidad de capital del 51%. Aurora, al contrario que Canopy, está más centrada en crecer en el segmento de la marihuana terapéutica, de tal manera que se prevé que se convierta en el líder mundial en dicho segmento.

La capitalización bursátil de Canopy Growth se ha multiplicado un 18.382% desde que salió a bolsa allá por el 2014

Pese a las buenas cifras cosechadas por BBVA, no todas las aventuras que ha iniciado otras firmas financieras en el sector han salido tan bien. Así, Bankinter probó suerte en distintas compañías como Tilray o Emerald sin sacarle grandes rentabilidades por el mal timing de la inversión, salió y entró en el peor momento, y no aprovechó el fuerte tirón de la cotización de Canopy. Otra firma también muy activa ha sido Banesto, que si bien en un primer momento le sacó partido a Canopy, la reinversión no ha funcionado tan bien. Por último, la apuesta de alguno de los fondos españoles de Credit Suisse en Aurora (entró en el verano de 2018) no le ofrece grandes rentabilidades.

LA MARIHUANA, UNA VERDADERA INDUSTRIA

Más allá de la típica polémica de la legalización terapéutica o recreativa, el cannabis se está convirtiendo en una verdadera industria por todo lo que se está creando alrededor. No se trata simples plantaciones y microventas al margen de la ley, sino que va a más. Sus empresas valen miles de millones de dólares, pero no solo eso, sino que además está rodeada por un gran número de pequeñas compañías con inversiones muy fuertes en I+D, lo que da amplitud y expectativas de mejora al sector y, obviamente, se traduce en una mayor confianza para el inversor.

Existen un gran número de ejemplos de los anterior, Acreage Holding fue creada para la venta y explotación de importantes plantaciones de marihuana en Estados Unidos y recientemente fue a parar a Canopy, de manera que el gigante también se posiciona en el mercado estadounidense. Cannabinoid Compound, es una firma germana que desarrolla el denominado dronabinol, compuesto con concentraciones de THC, que ha sido aprobado en Austria, Dinamarca y la propia Alemania para tratamientos médicos. Ovation Science ha lanzado recientemente una nueva línea de cuidados de la piel, cremas rejuvenecedoras, con cannabidiol y que distribuye High Beaty a través de firmas como Sephora.

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Aunque no solo el mercado se mueve por adquisiciones y fusiones, también empiezan a proliferar los grandes acuerdos de colaboración. Uno de los últimos involucra a Aurora Cannabis con EnWave para obtener los derechos exclusivos de secado al vacío, como parte esencial en el proceso de materiales para la Unión Europea. La clave fue que los millones invertidos por EnWave le permitió desarrollar un método de secado rápido y de baja temperatura que mantiene el perfil óptimo de terpeno, el sabor y otros atributos del producto a través de la tecnología microondas al vacío.

Incluso tiene su propio lobby presionando en los grandes países para trabajar en su legalización. Por el momento, muchos esfuerzos están centrados en Estados Unidos donde los grandes bancos del país, que también lo son del mundo, mantienen reuniones periódicas con senadores y congresistas de ambos bandos para avanzar en su aprobación. Al final, la legalización, primero para el uso médico y después el recreativo, parece un fenómeno imparable al que no se le pueden poner puertas por mucho que se quiera, mientras ese tsunami sigue los gigantes de la inversión como BBVA seguirán sacando su parte del pastel.