BBVA

No es ni nuevo ni inesperado. Llevo dos años escribiendo sobre la absurda posición de Francisco González en el BBVA. Lo he hecho con rotundidad, y hoy que todo el mundo entona su réquiem lo hago por última vez, huyendo de toda posición ventajista. Es una evidencia que no he sido fan de la gestión de Francisco González y así lo he explicado reiteradamente en MERCA2. Su gestión ha sido un desastre para el accionista, con unas pérdidas absurdas en su mandato. Al mismo tiempo, cuando insistíamos desde estas líneas en que no se iría con honores sabíamos lo que decíamos. Todo eso ya forma parte del pasado.

Francisco González ha presidido el banco del 2000 al 2018. Eso, ya de por sí, debería ser una anomalía. El control de un consejo de administración no debe, bajo ningún concepto, perpetuar a un presidente a no ser que los resultados lo respalden. En una empresa sana, la gestión debe ser valorada y ratificada en ciclos de no más de 4 o 5 años, que sólo deben renovarse según los resultados y proyecto estratégico futuro. No es sano, salvo  honradas excepciones -sólo en caso de éxito gestor-, que una persona presida una entidad sistémica durante casi dos décadas y luego tutele su salida, su posición y hasta sus herederos.

Eso, que es una anomalía incomprensible en otros mercados, acaba por confundir al propio personaje. Así, comienza a no discernir la diferencia entre ser el primer empleado de la entidad y ser el propietario de la misma. Un presidente de una gran empresa no deja de ser un empleado por cuenta ajena, y debiera rendir cuenta a sus jefes, sus accionistas . De hecho, por muchos privilegios del cargo, no debe de olvidar que en realidad sólo es el primer responsable, incluso legal, de la entidad.

No es sano que nadie presida un banco 18 años salvo que lo haga con enorme éxito y rédito para el accionista

Desde ese punto de vista, que FG haya podido permanecer al frente de la entidad 18 años es un error histórico que no debería repetirse. De hecho, tiene tintes dramáticos en lo reputacional y en lo económico para los accionistas. Sería fácil hoy explayarse sobre ese punto y sobre la figura del banquero, y no seré yo quien lo haga en lo sucesivo. El pasado jueves FG presentó su renuncia “provisional mientras dure la investigación” de las relaciones del banco con el ex comisario Villarejo. Por supuesto donde leemos “renuncia provisional” debemos interpretar el ego del personaje para evitar hablar en román paladino: “adiós definitivo y para siempre”. Nadie en su sano juicio, ni sus fans más acérrimos, si es que queda alguno, piensa que Francisco González pueda volver.

La entidad se quita un enorme peso de encima. Carlos Torres también. Comienza la reconstrucción de la entidad.

Leo en los últimos días comentarios y artículos de los que se atribuyen su caída. Algunos lo celebran, otros dicen que ya lo venían advirtiendo. No seré yo quién haga más leña del árbol caído. Hasta el pasado jueves di mi opinión con claridad y en estos dos últimos años no me sentí especialmente acompañado en ella. Tras su dimisión es un asunto cerrado y no lo haré más. Lo único trascendente es que comienza una nueva etapa en el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, y por el bien del país, de sus accionistas y empleados, hay que desear al equipo de Carlos Torres la mejor de las fortunas. Todos, también los medios de comunicación debemos poner nuestro granito de arena.

FG-CArlos_Torres-BBVA

Las personas son efímeras, pero las entidades permanecen y deben ser cuidadas. Nos importa el futuro de la entidad, que seguiremos con sumo interés. El asunto de Francisco González, sus encargos, sus éxitos o fracasos y sus amistades peligrosas, quedan ya en el pasado, enterrados desde que hiciera pública su renuncia. Entendemos que no debe de ser reabierto a no ser que volviera a la entidad -a todas luces surrealista- o la investigación fuera cerrada en falso -difícil, a la vista de la eficacia mostrada hasta ahora por el Juez García-Castellón-

En este punto sólo recordar que hasta en 4 ocasiones MONCLOA.COM, publica y privadamente, ha puesto a disposición de los responsables del banco los más de 4.000 archivos de la Operación Trampa. Desde la entidad no se ha recogido el guante, pero se sigue declarando que “no encuentran información ni documentación al respecto”. Hacemos extensible la invitación, previa petición formal a Garrigues, PwC y Uría, responsables de la auditoría forense encargada por la entidad. Sería a todas luces inaceptable, que, dentro de seis meses, con menor presión mediática, nos quisieran explicar que no se ha encontrado nada relevante. Los problemas se atajan, no se anestesian.

BBVA EL BANCO “EN SHOCK” QUE AHORA PUEDE REACCIONAR

Desde el interior de La Vela estas semanas el mensaje que se ha recibido ha sido muy claro. Nos hablaban de un banco en estado de shock, de empleados al principio incrédulos y luego avergonzados y finalmente defraudados ante las informaciones que MONCLOA.COM y El Confidencial iban publicando. Queda el eco de toda la historia, el recorrido de las denuncias, la acción futura de la fiscalía y la Audiencia Nacional, donde se instruye la pieza secreta dentro de la causa Tándem. Los medios de comunicación seguirán/seguiremos las novedades como parte de la actualidad. Pero, aun así, nuestra labor ha concluido, hemos hecho el esfuerzo de poner a disposición del gran público información relevante de la que disponíamos. Y lo hemos hecho de forma rotunda. Sin cortapisas ni cordones sanitarios.

Si tenemos o no más información que pudiera ver la luz -llegados a este punto, y si no hay giro inesperado que nos obligara a replantearlo-, es ya irrelevante.

Los protagonistas han abandonado la vida pública. Toca pasar página. También a nosotros. Actuaremos con responsabilidad; el banco debe continuar, salir del estado de shock y reconstruirse. The show must go on.

Lo más positivo es que comienza una nueva etapa. Y si tal y como sosteníamos Carlos Torres estaba limitado por el grillete que le unía al pasado más reciente, ahora se ha liberado. Debe actuar con firmeza, no dejar atisbo de duda respecto a los errores del pasado, pero a la vez centrarse urgentemente en la gestión del día a día del negocio de una entidad a la que le han robado una década.

Nadie puede achacar lo sucedido al hoy presidente Carlos Torres. Será simple y llanamente el negocio el que le juzgue en el futuro, y los accionistas quienes le exijan. Le deseamos suerte en la tarea.

Comienza el nuevo BBVA.