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BBVA ha presentado unos resultados positivos ganando 5.324 millones pese a los resultados de sus filiales en Turquía y Argentina. Estos resultados suponen un incremento del 51,3% con respecto al ejercicio anterior, principalmente por los beneficios extraordinarios derivados de la venta de su filial en Chile.

El consenso de los analistas recogido por Bloomberg esperaba un beneficio sensiblemente inferior de unos 4500 millones de euros

TRAS LOS BUENOS NÚMEROS; DECEPCIÓN Y COBARDÍA

La entidad ha publicado unas declaraciones de su recién nombrado presidente Carlos Torres en las que analiza los resultados, presume del resultado de la digitalización de la entidad y finalmente analiza de forma decepcionante el problema reputacional de la relación de la entidad con el excomisario Villarejo. Se la cogen tanto con papel de fumar que por segunda vez ni siquiera mencionan el problema, hablan “del asunto del grupo Cenit”, escondiendo vergonzantemente que el asunto es la guerra sucia e ilegal de la propia entidad con su expresidente al frente.

En pocos segundos y al final del vídeo, Torres se limita a frases vacias y eufemismos para decir que toman muy en serio una investigación en la que hasta la fecha no pasa nada. Hemos de recordar que el banco reconocía que esta investigación se puso en marcha hace casi 7 meses “y no hemos encontrado nada”.

La gravedad de la situación hace intolerable la presencia de FG como presidente de honor de la entidad. Del mismo modo la falta de medidas claras y tangibles en el seno del banco es un síntoma de desinterés por resolver su más grave conflicto reputacional, que acarreará además multitud de problemas judiciales. La gravedad de las informaciones ya conocidas, y la gravedad de las informaciones que aún quedan por conocer, hace incompatible con el buen gobierno la figura, hoy absolutamente tóxica de Francisco González. 

Hoy, Carlos Torres tenía una oportunidad de hacerse mayor. Debería haber demostrado independencia, rotundidad, haber cortado vasos comunicantes con una etapa oscura de su propia entidad. Hoy, debía demostrar que puede vivir al margen del anterior presidente con el que pactó la sucesión, aceptando prebendas que no estuvo dispuesto a aceptar Ángel Cano años antes. FG se atrinchera como presidente de honor a la Fundación BBVA, con séquito y uso del avión privado (que obsesión con este último punto tienen los popes del Ibex 35 en sus jubilaciones forzosas). Y Carlos Torres ya no es preso de esa situación sino vergonzante cómplice

FG se atrinchera en su cargo con su séquito y avión privado. Carlos Torres desde hoy ya no es victima sino cómplice

Bien es cierto que la situación del hoy presidente es delicada. Preside un consejo nombrado por González, y el escándalo estalló tan sólo 9 días después de asumir el cargo. Por supuesto no es cómodo, pero la tetosterona para proteger el fuerte y dar un paso al frente de la entidad, mandando una señal a la sociedad, en este caso no ha hecho aparición.

El banco lleva 20 días diciéndonos que investigará, que no tiene los documentos, y ni siquiera ha contactado la redacción de MONCLOA.COM para recogerlos pese a que han sido numerosas veces puestos a disposición de la entidad.

Hoy, Carlos Torres habrá dado números positivos para el mercado, pero ha defraudado a clientes, accionistas y a todas las personas de bien, que aun hoy, creen que la entidad debe actuar con extremada diligencia ante la escandalosa información que hoy conocemos.

SOLIDEZ DE CUENTAS EN BBVA

Entrando en elos detalles del resultado, el Grupo BBVA alcanzó 5.324 millones de euros en 2018, lo que supone un crecimiento interanual del 51,3% a tipos de cambio corrientes (+78,2% a tipos de cambio constantes). Este avance incluye el resultado de operaciones corporativas generado por las plusvalías netas de impuestos de la venta de BBVA Chile (633 millones de euros), en el tercer trimestre. En términos constantes, la compañía destaca el buen comportamiento de los ingresos de carácter más recurrente y la disminución de los saneamientos –debido al ajuste negativo por el deterioro de la participación en Telefónica en 2017–, y provisiones, que compensan con creces la menor aportación de los resultados de operaciones financieras (ROF) en comparación con el ejercicio anterior.

Los ratios de rentabilidad alcanzaron el doble dígito. El ROE aumentó significativamente hasta el 11,6% en el ejercicio y el ROTE fue del 14,1%, o bien hasta el 10,2% y el 12,5%, respectivamente, sin considerar la plusvalía de Chile. En 2018, el valor tangible por acción y los dividendos por acción alcanzaron los 6,11 euros, lo que supone un crecimiento interanual del 10,1%. Además, está previsto someter a la consideración de los órganos de gobierno correspondientes un pago en efectivo de 0,16 euros brutos por acción en abril como dividendo complementario del ejercicio 2018.

Está previsto un pago en efectivo de dividendo de 0,16 euros brutos por acción en abril

En los indicadores de riesgo, la tasa de mora descendió al 3,9% a 31 de diciembre de 2018, con una reducción de 19 puntos básicos con respecto a la registrada a 30 de septiembre, y de 61 puntos básicos durante el año. La tasa de cobertura se situó en el 73% y el coste de riesgo acumulado en el año fue del 1,01%. En 2018 continuó la disminución de riesgos dudosos, gracias al favorable comportamiento observado en España.

En términos de solvencia, BBVA mantiene una sólida posición de capital, por encima de los requerimientos regulatorios. El ratio CET 1 ‘fully-loaded’ se situó en el 11,3% al cierre de 2018. El ratio de apalancamiento del Grupo se ubicó en un 6,4% con criterio ‘fully-loaded’, cifra que sigue siendo la mayor de su grupo de entidades financieras europeas comparables. Para estar mejor preparado ante los futuros requerimientos regulatorios, BBVA ha considerado razonable aumentar el objetivo de capital CET 1 ‘fully-loaded’ a un rango de entre el 11,5% y el 12%. El banco espera situarse en ese rango a finales de 2019, manteniendo su política actual de remuneración al accionista, con un ‘pay-out’ en efectivo de entre el 35% y el 40%.

ACTUALIZACION 2 DE FEBRERO 2018: El BBVA nos aclara que Francisco González no tiene como presidente de honor derecho al uso del avión privado de la compañía.