BBVA

A la banca todavía le pesa el ladrillo. BBVA sufrió un roto superior a los 200 millones en 2019 por la mala evolución de sus sociedades inmobiliarias. Uno de los grandes culpables, que ha supuesto más de la mitad de las pérdidas, ha sido su división Anida, la inmobiliaria que creó años atrás para gestionar los miles de millones en activos que heredó de antiguas fusiones y daciones en pago. Aunque no ha sido la única, ya que prácticamente todas sus participaciones, proyectos de construcción y/o venta de viviendas en España entre los que se sitúan Distrito Castellana Norte, Unnim o Divarian (la sociedad que gestiona junto a Cerberus) y una decena más han restado en las cuentas del banco.

El agujero negro sigue siendo la inmobiliaria de circunstancias que tuvo que montar años atrás, Anida. El banco que preside Carlos Torres decidió diferenciar en la estructura de la sociedad distintas áreas para maximizar en lo posible la eficiencia de su funcionamiento. La reducción de costes y la mejora del mercado la ha permitido limar las pérdidas año a año, pero todavía no es suficiente. En 2019, Anida Grupo Inmobiliario, compuesto por distintas empresas, cerró con 73 millones en números rojos y la inmobiliaria de dicho holding, Anida Operaciones Singulares, sumó otros 57 millones en negativo. La mayor partida, en forma de pérdidas, de la firma vasca.

Al roto de Anida, BBVA suma también los ocasionados por Divarian (con una pérdida de 48 millones) y de Unnim (-18 millones). Aunque ambas, no son participaciones al 100% de la entidad vasca. La primera corresponde a la sociedad a la que el banco español aportó la totalidad de activos tóxicos (que incluía viviendas y crédito promotor dudoso en otros) de 13.000 millones de euros que adquirió, posteriormente, Cerberus. Así, en la actualidad, la firma que preside Torres posee tan solo un 20% de la misma, según las cuentas presentadas.

Por su parte, la sociedad Unnim Sociedad para la Gestión de Activos Inmobiliarios, de la que BBVA sí posee el 100% de su capital, se trata de los rescoldos en forma de activos inmobiliarios de lo que en su día fue el banco catalán, Unnim Banc. En 2012, la entidad vasca compró dicho banco por un euro y todavía sigue con la digestión de sus activos más problemáticos. En la actualidad, su valor patrimonial está por encima de los 540 millones, pero su valor real (el neto en libros) apenas llega a los 340 millones.

BBVA INYECTÓ 4.263 MILLONES A SUS INMOBILIARIAS EN 2018

Las pérdidas, aunque menores que hace un año, de las sociedades de la entidad se han producido después de que ejecutar una reestructuración en las mismas en 2018. Así, a 31 de diciembre de dicho año BBVA informaba de que había aportado cerca de 4.300 millones de euros a las sociedades inmobiliarias en España, en las que era socio (mayoritario o no). El grueso de la refinanciación, unos 2.383 millones recayó en Anida, mientras que auxilió con 723 millones a Unnim, aunque dicha firma cuenta con el respaldo del Estado (a través del Esquema de Protección de Activos) que asume un 80% de las pérdidas en las que incurre.  

En menor medida, la firma vasca también incrementó sus aportaciones en otros proyectos más pequeños. Por un lado, ejecutó una inyección de 470 millones de euros en la inmobiliaria, anteriormente en propiedad de Catalunya Caixa, Gescat Vivendes. Además, otorgó 131 millones para Iridion Solucions Inmobiliaries, aunque apenas presenta un patrimonio de dos millones en el balance, según registra el propio BBVA en sus cuentas de 2019.

DCN Y OTROS PEQUEÑOS PROYECTOS INMOBILIARIOS DE BBVA EN NÚMEROS ROJOS

Anida, Diverian o Unnim son las sociedades inmobiliarias que más agrandan las pérdidas del banco bilbaíno año a año, aunque no son los únicos lastres que tiene en el sector. En total, cuenta con más de una decena de pequeños proyectos que le generan pérdidas en su balance distribuidas por la geografía española. Entre ellas, destaca la evolución de Distrito Castellana Norte, de la que posee un 75%, que en 2019 registró cinco millones en números rojos. Una situación que se acumula en los años y que ha llevado al banco a plantearse salir de la operación en varias ocasiones.

A los malos datos de Distrito Castellana Norte se le suman también los pequeños proyectos de promoción y venta situados en Cataluña. Muchos de ellos, provienen de Catalunya Caixa o de Unnim y son el de Arrahona Ambit, Gescat vivendes en Comercialitzacio, Promotora del Vallés, Promou Macia o Promou Opensegre. También fuera de dicha comunidad autónoma existen ejecuciones deficientes como el de Puerto Ciudad las Palmas que en 2019 sumó más de dos millones en negativo. En definitiva, todos ellos ponen de relieve que las aventuras inmobiliarias de los bancos siguen siendo un dolor de cabeza para sus inversores.

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