Bertomeu y Messi

El Barcelona sigue con su patada hacia delante. La mala, por no decir preocupante, situación económica del club no parece tener remedio a corto plazo, mientras que sus directivos están más entretenidos en sortear las restricciones estatutarias financieras que de poner una solución satisfactoria. El desenlace podría traer importantes restricciones económicas que lastren en lo deportivo al club, ya sea a través de ventas importantes o limitaciones a la hora de fichar.

El último asterisco sobre la difícil situación económica que estaría atravesando el Barcelona se conoció la semana pasada. El diario El País destapaba como la entidad había tenido que acudir a dos fondos americanos, Pricoa y Baring, para la obtención de dos líneas de crédito por un valor conjunto de 140 millones de euros. Una práctica que desde el club se felicitan por ser pioneros respecto a otros equipos, aunque no queda claro si es por ingenio de la directiva o necesidades económicas. Una duda más que razonable si se comprueba que dichos créditos son siempre más caros y tienen más condiciones que las líneas de crédito normales.

Más allá de las dudas sobre la idoneidad del canal de ambos préstamos, las cifras y las explicaciones dejan al descubierto los muchos males de los que está aquejado el club en lo económico. El Barcelona que en otros años presumía de cuentas saneadas y sólidas se ha precipitado en una espiral de gastos, sobretodo en salarios, que las ha descuadrado y que amenaza con llevarse por delante el proyecto deportivo, mientras que en los despachos azulgranas se están viendo más regates a las cláusulas del club que en una recopilación de las mejores jugadas de Messi y Ronaldinho.

El Barcelona ayudado por Javier Tebas ha decidido que a lo que normalmente se llama deuda, la cantidad de dinero que debes, ya no se le llame así

Una de las principales que ha sorteado la directiva, gracias a unas prácticas como poco dudosas, es que la relación deuda frente a ebitda no pueda superar las dos veces. Una cláusula que añadió Joan Rosell y que en caso de incumplimiento abocaría inmediatamente a cesar a los actuales dirigentes. Las cuentas reales señalan que dicha relación entre ambas es cerca de 13 veces, pero la magia financiera de los azulgranas la han reducido a niveles irrisorios.

IGENIERIA FISCAL ‘MADE IN’ BARSA

Para hacer pasar una ratio deuda ebitda de 13 veces (real) al uno y poco que aparece en las cuentas, se debe retocar las dos partidas, y además hacerlo de manera muy gruesa, ya que no sirven pequeños ajustes. En primer lugar, el Barcelona ayudado por Javier Tebas ha decidido que a lo que normalmente se llama deuda, la cantidad de dinero que debes, ya no se le llame así. Para el Barsa, sorprendentemente, la deuda será aquellos pasivos contraídos en el último año. El club señala que la contabiliza según lo permite la LFP, y se apunta 157 millones de euros y se olvida de añadir otros 300 más. Todo ello sin sonrojarse.

A pesar de reducir contablemente el dividendo, la situación es tan acuciante que también hay que retocar el divisor. De nuevo de manera tosca. El Barcelona se apunta como ingresos de explotación cercanos a los 900 millones de euros, de la que se llega a un ebitda cercano a los 170 millones. El problema viene cuando se descomponen dichos ingresos, ya que la sorpresa es mayúscula. El club suma entre ingresos de socios, estadio, amistosos, retransmisiones y marketing unos 686 millones de euros, pero hasta los 900 declarados todavía queda una diferencia importante.

Iberdrola

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Entonces, ¿de dónde sale el dinero que falta? Más sencillo de lo que parece, el Barcelona se apunta los ingresos por jugadores como ingresos de explotación. Dicho de otra manera, computa como gastos recurrentes (u ordinarios) gastos que contablemente se deben anotar como no recurrentes y ajustarlos en la parte baja de la cuenta de resultados. En total, en sus últimas cuentas sumó por dicha partida 205 millones de euros. En definitiva, sin dicho efecto contable que se han sacado de la manga la situación sería mucho peor, ya que el ebitda sería entre 30 y 40 millones negativos.

El anterior artilugio contable también le sirve a la compañía para nivelar otra de los requisitos estatutarios que tiene respecto a la masa salarial. Los 900 millones de ingresos que dice tener el club le permite dejar la masa salarial (salarios entre ingresos brutos) en el 66% una cantidad ya de por sí importante, pero que no se ajusta a la realidad. La verdadera relación entre ingresos y sueldos se acerca al 80%, una cifra inasumible para cualquier empresa que se aprecie y que deja la tesorería desbrozada.

LAS CURIOSIDADES DEL PRÉSTAMO

De hecho, si se sigue desglosando las partidas hasta llegar al flujo de caja libre real, con el ebitda bien medido (como hacen aquí), la cifra es demoledora: en la temporada 2017/18 salieron de la tesorería del Barcelona cerca de 130 millones de euros más de los que entraron. Curiosamente, una cifra muy cercana a los 140 millones que tuvo que buscar en Estados Unidos y que servían, según las palabras del club, para ‘dar un balón de oxígeno al club en caso de necesidades de fichajes’, pero que en ninguno de los casos respondía “una necesidad de caja”.

Una cifra, los 130 millones de euros, que además la directiva ha puesto como objetivo para poder cuadrar las cuentas del año siguiente en los últimos presupuestos presentados. La última curiosidad es que según el club dicho crédito permitiría pasar deuda a corto plazo en deuda a largo plazo, una situación que gracias a Tebas (deuda no contraída en el último año) no va a computar de cara a las ratios exigidos por los accionistas.

En definitiva, el Barcelona se acerca a arenas movedizas en los próximos años en el apartado financiero pese a las artimañas (la última es diferir los pagos por los jugadores en años para que los extraordinarios sigan manteniendo las defenestradas cuentas). Los más de 500 millones de masa salarial es una cifra inasumible de cara al futuro, aunque se encuentren ingresos adicionales, y por lo que el club está obligado a moverse en los próximos años.