Barceló

El brusco vuelco que ha propiciado la pandemia al turismo no se sabe cuánto tendrá de coyuntural o, en qué sentidos, será estructural. Ni siquiera uno de esos directivos con amplia trayectoria en el sector lo tiene claro. Lo que sí reconoce el copresidente de Grupo Barceló, Simón Pedro Barceló es que “a veces las pandemias traen oportunidades que difícilmente llegan de otra manera”.

El cambio de modelo hacia un turismo más especializado, hacia nuevos usos de las instalaciones hoteleras como el coworking, la celeridad de procesos relacionados con el Big Data o la Inteligencia Artificial (IA), la vuelta a la movilidad aérea y la poderosa influencia de la vacuna en todo este desconcierto son algunos de los temas que analiza Barceló en un contexto en el que, pese a todo, se abre una oportunidad: “es el momento de los emprendedores, el mercado se ha venido a cero, es el momento de dar un paso adelante”.

Barceló se alinea con las previsiones de la Organización Mundial del Turismo (OMT) que dibujan una recuperación en V, pero asimétrica. La caída en este 2020, en dos oleadas, no permitirá al sector volver a los niveles del 2019 hasta el 2024, “aunque el regreso sería a niveles absolutamente récord, como los registrados en el trienio 2017- 2019”. La influencia de la llegada de la vacuna será determinante, según el copresidente de Grupo Barceló, porque “si no resultara tan efectiva o se retrasara su distribución podríamos irnos a escenarios de recuperación al 2026 o a períodos más largos”.

Pero en medio de todo el debate en torno al sector, Barceló aboga por aparcar el “modelo tradicional y típico de sol y playa”, apostar por el Big Data y la IA “para conocer mejor al usuario y afinar mucho más en la oferta”, y se muestra convencido de que “es el momento de emprendedores y nuevos empresarios, el mercado se ha venido a cero, está abierto en canal, es el momento de dar un paso adelante de aquellos que quieran y tendrán un oportunidad extraordinaria, como nunca” y, en cuanto a las medianas y grandes empresas “su oportunidad será la de hacer muchas más cosas de cara al futuro”.

La conectividad se recuperará, se tardará más o menos tiempo, “y condicionada por la crisis sanitaria y la propia dinámica del sector aéreo”, porque “si desaparecen compañías aéreas, como está ocurriendo, en el corto plazo habrá mayores dificultades de movilidad, pero las infraestructuras, los aviones y las tripulaciones están ahí”, defiende Barceló. De hecho, tanto el turismo, como “el interés por conocer mundo, viajar, es algo que tenemos absolutamente interiorizado”, señala el empresario.

En ese sentido, “puede ser que en el corto plazo, y más si hay restricciones de oferta, los destinos de proximidad registren una elevada actividad”, algo así como lo acontecido este verano en el que “dentro de España los grandes ganadores han sido los destinos del cantábrico y la costa andaluza frente a Canarias y Baleares”, apunta. Pero incluso en este triunfo de la proximidad puede ganar España en el ámbito continental: “los europeos quizá suspendan por más tiempo sus viajes de larga distancia y potencien la media y corta”.

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En relación a los segmentos de ocio y negocio, Barceló coincide con la tesis unánime de los expertos del sector. “El ocio se recuperará antes que el negocio”, puesto que los viajes “por placer, descanso, o vacaciones se activarán más rápidamente que los desplazamientos por trabajo”. La caída de actividad es mayor en el ámbito vacacional que en el business travel, aunque “cuando se recupere, el business aguantará con mayor capacidad que el vacacional”, concluye.

La celeridad en la implementación de nuevos procesos tecnológicos relacionados con el Big Data y la Inteligencia Artificial (IA) permitirá “conocer mucho mejor al usuario y afinar mucho más en la oferta”, considera Barceló. Tanto es así, que en el holding turístico que encabeza “hemos aprovechado estos meses y hemos migrado nuestro programa de venta directa”, explica el directivo del Grupo turístico, que destaca entre las ventajas de incorporar la IA “la mejora de las capacidades de venta, comercialización de elementos adicionales, la propuesta de motivos distintos para los viajes” y sobre todo, “la venta a través de canales propios”, ya que en los años “buenos” para el turismo “la capacidad vendida no alcanzaba el 25% en nuestro canal directo, ahora supera el 45%”.

EL TURISMO EN ESPAÑA RETROCEDE 25 AÑOS

La situación en España ha retrocedido a niveles de hace 25 años, igualando la contribución del turismo al PIB del año 1995 y a un número de llegadas internacionales propio de la mitad de la década de los 80. La caída ocasionada por la irrupción del covid-19 no tiene precedentes. En la última crisis del sector (2007-2009), el batacazo del PIB turístico fue del 15%.” Entonces ya fue difícil de gestionar, pero se empezó a recuperar en el 2013-2014 hasta alcanzar un récord del 2017 al 2019”.

El turismo, como consecuencia de su peso en la economía española, implica en el conjunto del año dos tercios de la caída del PIB, -100.000 M€ en España-. Se trata de datos extraordinariamente negativos que arrastran a todos los sectores, por el efecto multiplicador que irradia hacia otras actividades y el circulo vicioso iniciado que ha coincidido con la temporada alta en España, y su estacionalidad, con fuerte dependencia del verano.

EL CONTEXTO MÁS ADVERSO

La OMT estima una caída en 2020 del 70% en el sector de viajes internacionales respecto a 2019, confirmando un descenso que Barceló califica de “extraordinariamente negativo”. La distribución de esa caída ha sido desigual. En China, donde empezó la pandemia, se ha recuperado prácticamente en su totalidad del tráfico aéreo doméstico. En este sentido, la gestión de la pandemia en Asia ha permitido un comportamiento del tráfico aéreo muy superior al del resto del mundo.

El comportamiento del tráfico aéreo doméstico de Estados Unidos, la caída -entre el 46% y 47%- ha sido claramente mejor que en el resto del mundo, pese a ser peor que en Asia, registrando a su vez un descenso del tráfico internacional del 57%.

En Europa se observa una caída entre el 59% y el 64%, no tan mala como en el conjunto del mundo pero peor que en EEUU. En España, la actividad turística (PIB turístico) de marzo a septiembre ha experimentado una bajada del 78,5%, con el agravante, además, de registrar el impacto de la pandemia, no sólo más grave que en Europa, sino con peor evolución respecto al conjunto de la actividad turística en el mundo.