Las moratorias, sobre todo las sectoriales, están dando una tregua a miles de familias que se han visto afectadas por la crisis del covid-19. Pero también a la banca, donde el impacto de morosidad apenas se ha dejado notar en las cuentas del segundo trimestre de año.

Sin embargo, las propias entidades reconocen que será en 2021 cuando afloren, sobre todo cuando venzan las moratorias. El consejero delegado de Bankia, José Sevilla, confirmó este martes (durante la presentación de resultados) que los ratios de morosidad aumentarán en el segundo trimestre del año que viene.

A cierre de junio, Bankia había concedido cerca de 95.000 moratorias por un valor de 4.500 millones de euros. De ellas, más de 40.200 operaciones son hipotecarias (tanto públicas, como privadas) y 51.500 operaciones de consumo. Y en concreto, casi 3.200 millones se corresponden a las moratorias hipotecarias del Real Decreto Ley 8/2020, 250 millones a moratorias no hipotecarias del Real Decreto Ley 11/2020 y en torno al 30% (1.050 millones) son sectoriales, es decir, concedidas por la propia entidad.

GANAN PESO LAS SECTORIALES

En menos de dos meses la tendencia ha cambiado. En abril todas las moratorias aprobadas en Bankia eran públicas, también porque eran las únicas disponibles. Estas conceden un plazo de carencia de 3 meses y están libres de pagar intereses. Fue a partir de mayo cuando empezaron a ganar peso las del banco. De hecho, en junio y julio, el 100% eran sectoriales.

La explicación es sencilla, no fue hasta el 16 de abril cuando la patronal (CECA) alcanzó un acuerdo para sacar adelante las moratorias privadas. Y a ellas (a diferencia de las del Gobierno donde los requisitos son bastante exigentes), pueden acceder todos los deudores afectados por la crisis sanitaria y económica que no tienen capacidad de acceso a la moratoria pública, o que, teniendo capacidad, les resulta insuficiente.

Además, son más largas. Frente a los 3 meses del Gobierno, Bankia permite a sus clientes hasta 12 meses de suspensión de pago para los préstamos o créditos con garantía hipotecaria y 6 meses para los préstamos personales. Sin embargo, estas moratorias si llevan intereses.

Las cuentas están claras, si las moratorias sectoriales empezaron a concederse en mayo y son de hasta un año, no será hasta el próximo ejercicio cuando se pueda comprobar si las familias hacen frente o no a estos pagos, que implican volver a pagar su cuota hipotecaria más los intereses. Además, Bankia tiene “una gran cantidad de solicitudes que se están tramitando”, por tanto, la cifra seguirá aumentando.

LA MORA NO SE MUEVE

Las moratorias tienen un riesgo, la morosidad. Y esta puede repuntar si el empleo sigue de capa caída o la situación económica no ha mejorado. En este sentido, desde Bankia aclaraban que están realizando “un seguimiento continuo” de los principales indicadores para anticipar posibles impactos de la crisis.

De momento, la entidad ha dedicado 310 millones a provisiones extraordinarias por el covid-19, aunque a día de hoy, los efectos del coronavirus “no se han materializado”. Según refleja la entidad en el informe financiero del primer semestre, el importe de activos dudosos es de 6.464 millones de euros, la tasa de mora del 4,9% y las provisiones dotadas en la primera mitad del ejercicio elevan la ratio de cobertura de la morosidad en 1,6 puntos porcentuales hasta el 55,6%. Pero las cifras apenas se han movido de un trimestre a otro, pues a cierre de marzo, la tasa de mora también estaba en el 4,9% y la de cobertura, en 55,3%.

La cifra de dudosos incorpora al cierre de junio préstamos por un importe de 288 millones de euros que se han reclasificado desde activos no corrientes en venta en el segundo trimestre, pues no tienen prevista su venta este año por la crisis del covid-19. Con todo, el volumen de NPAs (dudosos y adjudicados) totaliza 8.315 millones de euros brutos, lo que sitúa la tasa de NPAs brutos en el 6,2% de los riesgos totales del grupo al cierre de junio de 2020.

MÁS RIESGOS

La entidad que preside José Ignacio Goirigolzarri auspicia varios riesgos de cara al futuro, aunque son “comunes a todo el sector bancario” y van ligados a la evolución futura de la pandemia. El primero, un incremento “importante” de la morosidad, después un descenso en la concesión de nuevos préstamos a particulares (principalmente en consumo), y además, un mayor riesgo de deterioro del valor de sus activos o un impacto negativo en el coste de la financiación de la entidad.

Asimismo, prevén que el retroceso de la actividad productiva y del consumo (que está bastante lejos que los niveles objetivos), así como las medidas de apoyo del Gobierno y las adoptadas por Bankia para proteger a las familias, empresas y autónomos tengan un impacto negativo en los resultados y las operaciones.

El mayor efecto en los resultados será el aumento de las pérdidas por deterioro asociadas al incremento de la morosidad. No obstante, Bankia espera una paulatina recuperación de las principales líneas de ingresos en los próximos trimestres, ligada al aumento progresivo de la actividad, junto con una contención en costes.