Banco Santander
Angel Navarrete/Bloomberg

Un total de 26.940 acciones, cerca de 60.000 euros más intereses y un certificado de titularidad de una cuenta corriente. Eso es lo que solicita un cliente del Banco Santander, que tras varios años de luchas infructuosas ha decidido demandar a la entidad por cambiar de titularidad una de sus cuentas, tener a una empresa liquidada como titular de la misma y retener su dinero. Es decir, por cometer una serie de “irregularidades” sin sentido y absurdas.

Esta es la historia de una peculiar denuncia que ha llegado hasta el Banco de España. Hay que remontarse casi 30 años atrás. En 1988, Santiago Álvarez Barón, trabajador de la empresa británica PA Internacional Consulting Group Limited adquiere 26.949 acciones de la compañía. La compañía contaba con una filial en Madrid, bajo el nombre de PA Consultores de Dirección. El trabajador abrió una cuenta de valores con dichas acciones, a la que se le asoció una cuenta corriente en el Banco Central. Esta entidad en 1991 se fusionó con el Banco Hispano Americano. Y más tarde, en 1999, lo haría con el Banco Santander.

Hasta aquí el relato es de lo más normal. Sin embargo, el problema surgió cuando el trabajador dejó la empresa y quiso recuperar sus acciones en 1994. Al parecer, la cuenta corriente pasó a nombre de la filial británica en España, según los diferentes certificados expedidos por Santander al hijo del Santiago Álvarez, quien descubrió además que dicha empresa fue liquidada en el año 2010. Y así consta en el Registro Mercantil.

Una cuenta de valores asociada a una cuenta corriente han de tener la misma titularidad

Una cuenta de valores asociada a una cuenta corriente han de tener la misma titularidad. Sin embargo, en este caso y según los certificados aportados por la entidad no se corresponden. “Al no ser titular de la cuenta corriente ahora no podemos acceder a la de valores”, denuncia el hijo de Álvarez, quien, además ha pedido el documento de apertura de la cuenta corriente sin obtener respuesta. De hecho, según expertos consultados, es probable que con las fusiones entre bancos este tipo de documentos se hayan perdido.

A este hecho “irregular” se suma otro: que una empresa liquidada tenga abierta una cuenta corriente. ¿Es posible? “Si está totalmente liquidada, no debería tener una cuenta corriente abierta”, explica un experto.

Esta cadena de errores  ha hecho que en septiembre presentasen una denuncia contra el Banco Santander. Además, hasta en cuatro ocasiones van a llevar a la entidad a actos de conciliación en octubre y noviembre. Los dos primeros este martes 10 de octubre.

Y, por si fuera poco, también han presentado una denuncia tributaria ante el Ministerio de Hacienda por fraude, una queja ante la certificadora Aenor, ante el Banco de España y ante la Agencia Española de Protección de Datos. Asimismo, han remitido un escrito ante el Ministro de Economía y ante la presidenta del banco, Ana Patricia Botín.

Tan solo ha recibido contestación por parte del Banco de España. Este le remite a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Y esta, a su vez, al Banco de España. Es decir, ambos organismos se lavan las manos.

¿Dónde está el dinero?

Santiago Álvarez (hijo) cree que el dinero de la cuenta está en Patrimonio, pues aplicando la ley la cuenta lleva 20 años inactiva. Desde el Santander tampoco confirman este hecho. Pero con la ley en la mano, y más concretamente con la Ley 33/2003 de Patrimonio de las Administraciones Públicas, una cuenta que lleva 20 años sin tener movimientos, pasa a manos de Hacienda y a formar parte de Patrimonio Nacional.

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Después de más de cuatro años reclamando el dinero, el hijo de Santiago Álvarez, explica que solo pide que “Santander emita un comunicado en el que certifique que su padre es el verdadero titular de la cuenta bancaria para poder recuperar su dinero”. Por ello denuncia que “están dejando que pase el tiempo para no reconocer los errores, ni tener que pagar los intereses de estos 23 años de demoras”.

Desde Santander han explicado que una vez que “el asunto está judicializado, no pueden realizar declaraciones”. Aunque sí que es cierto, que aseguran que están pendiente del tema para intentar esclarecer la situación.

Y como ocurre en muchos casos, este tipo de denuncias quedan un poco en el limbo. El paso del tiempo acaba borrándolas. Y el farragoso sistema judicial por sepultarlas. Sin embargo, en este caso, las demandas de conciliación y las denuncias puede que llegue a sentar un precedente. O, al menos, a desenredar la situación.