La crisis del covid-19 amenaza con dividir las empresas entre ganadores y perdedores. Pero no solo entre sectores, con claro dominio por parte del tecnológico y del farmacéutico, sino también en el corazón mismo de estos. Sin ir muy lejos, en el bancario todas las grandes entidades están enfrascadas en una batalla a largo plazo para ganar tamaño y mercado. En otras palabras, una carrera por expandir su balance. Una guerra en la que Banco Santander cada vez pierde más terreno frente al líder BNP Paribas y el pelotón que lo sigue compuesto por ING, UBS o HSBC.

Los creadores de los rankings suelen perseguir los vaivenes de las valoraciones bursátiles para establecer las posiciones. Aunque la guerra real entre directivos es la de captar una mayor cuota de mercado. Al fin y al cabo, ser más grande permite escalar beneficios. Por ello, los bancos europeos han intentado utilizar las necesidades de financiación de las grandes corporaciones y las estructuras de facilidad de crédito para las pequeñas de cara a expandir su balance, incrementar sus activos totales, más que nunca.

Así, el más agresivo de todos ha sido la firma francesa BNP Paribas que disparó su balance hasta un 21%. En concreto, entre enero y junio pasó de 2,16 billones a 2,62 billones de euros, lo que supone un crecimiento meteórico. De hecho, la entidad gala ha incrementado su volumen de activos más en seis meses que en los últimos seis años. Una agresiva política que, además, le ha permitido ampliar varias veces su ventaja sobre sus competidores: el crecimiento supone el doble de lo registrado por ING o UBS, tres veces más que HSBC y hasta seis veces más que Banco Santander.

BANCO SANTANDER SE ALEJA DEL DÚO DE CABEZA

El crecimiento del balance en Banco Santander apenas alcanzó el 3,2% en los seis primeros meses del año. La entidad que preside Ana Botín pasó de los 1,522 billones a los 1,572 billones de euros, con lo que se sitúa todavía en la parte alta del ranking. Aun así, otras firmas como UBS o ING se han ayudado de la crisis para recortar distancia con el gigante español. De hecho, si tomamos como referencia el último año natural, ambas firmas incrementaron sus activos cerca de tres veces más que la española.

A pesar de ello, todavía están muy lejos de la española y a una distancia casi histórica. Por ejemplo, pese a que UBS recuperó el billón de euros en activos (que perdió en 2014) en este 2020, la diferencia (que ronda los 509.000 millones de euros) de su balance frente al de Banco Santander está cerca de máximos históricos. Es más, allá por 2012 el balance de la firma suiza era superior al de la española. También Banco Santander superó en estos años a Societe Generale. Algo similar ocurre con ING, de hecho, mientras ambos mantenían un volumen de activos similar en 2013, a día de hoy la diferencia alcanza casi los 600.000 millones de diferencia.

Aunque, no ha ocurrido lo mismo con los dos colosos europeos: HSBC y BNP Paribas. Así, la diferencia entre el volumen de activos entre la firma suiza y la española sigue anclado cerca del billón de euros que mantenían ya en 2012. Una consecuencia del rápido crecimiento que ha atesorado la entidad desde el 2017, con un incremento del balance del 25%. En el caso de la firma gala, la diferencia no ha hecho más que crecer. Hasta el punto de que la registrada en el segundo semestre que alcanza casi el billón de euros es casi un 30% más que la que mantenían en 2016.

UN MARGEN DE CASI 60.000 M€ DE CRECIMIENTO PARA BANCO SANTANDER

Pese al despegue de BNP Paribas se encontró con un muro importante en el segundo trimestre. De hecho, el volumen de activos cayó levemente entre marzo y junio, lo que supone que el crecimiento se debe solo al primer trimestre. En dichos primeros meses, el banco aprovechó la coyuntura del sector para ganar grandes contratos de financiación como el de Daimler o BP. Mientras, Banco Santander siguió creciendo al incrementar su balance un 2,07%. Aun así, la firma española todavía tiene recorrido al alza si como parece, y advierte el Banco de España, las empresas españolas siguen demandado financiación.

En total, el BdE prevé que las necesidades de liquidez podrían superar los 230.000 millones de euros entre abril y diciembre. A estas alturas, la banca ha proporcionado a través de los mecanismos públicos de avales y disposiciones unilaterales cerca de tres partes de dicha cantidad, por lo que todavía habría un déficit de unos 57.000 millones. Obviamente, una parte (pequeña) de dicha cantidad se financiará gracias a los colchones de liquidez que mantienen las firmas, pero para el resto deberán acudir a nueva deuda.

Las necesidades de financiación extras serán un buen momento para Banco Santander, puesto que la deuda avalada por el Estado venía regulada por la cuota de mercado de las entidades y no había posibilidad de captar más clientes. Aun así, la firma seguirá con pies de plomo. La razón es que mayores activos también suponen mayores provisiones, mayores costes de gestión y mayores necesidades de capital. Algunos de los elementos, como este último, que más están castigando a la banca en su rentabilidad, por lo que Botín y su equipo seguirá trabajando sin prisa, pero sin pausa.