Banco Sabadell sueño visionarios
Detalle de una de las primeras acciones de 500 pesetas de Banco Sabadell.

BBVA y Banco Sabadell están en tratos para ver una posible fusión entre ambas entidades. De llevarse a buen puerto, el actual presidente de Sabadell, Josep Oliu, respiraría porque ya nunca más le preguntarán algo a lo que ha tenido que hacer frente durante los últimos años. Incluso, casi durante la última década. Dicha pregunta no es otra que quién le iba a suceder al frente de la entidad. Tiene 71 años.

Si las negociaciones navegan por mares tranquilos, sería Carlos Torres, actual presidente de BBVA, quien llevaría las riendas de la entidad resultante. Asimismo, y al igual que sucede con la otra gran fusión en marcha, la de CaixaBank y Bankia, el nombre resultante sería el del pez más grande: CaixaBank, por un lado; y BBVA, por otro.

Por tanto, Josep Oliu podría ser el último presidente de una entidad que nació allá por el año 1881. Concretamente, en diciembre. La fundaron miembros del gremio de fabricantes de Sabadell y otras corporaciones patronales de la ciudad. Un sueño que, casi 140 años después, se desvanecería. Un sueño que forjaron 134 personas.

“El sábado último se firmó en Sabadell ante el notario D. Antonio Capdevila y Gomá la escritura de constitución de una sociedad mercantil denominada: Banco de Sabadell. Los otorgantes de la escritura son en número de ciento treinta y cuatro y pertenecientes a diversas profesiones”. Esto se podía leer en el Diario de Barcelona el 5 de enero de 1882.

LAS METAS DE SABADELL

Que se hubiera llegado a este acuerdo tenía una finalidad: financiar la industria local y proveerla de materias primas. Es decir, lana y carbón. En aquella época, Barcelona y sus alrededores fueron el foco de una industria incipiente dedicada a todo tipo de actividades.

En concreto, y en el caso de Sabadell, la industria que más pujanza tenía era la textil. De ahí el interés en la lana. Las escrituras del nuevo banco se otorgaron los días 14 y 28 de enero. Pero ante otro notario: Antonio Capdevila había fallecido, y le sustituyó Joaquín de Marimón.

El capital inicial de la entidad fue de 10 millones de pesetas, representado en 20.000 acciones de 500 pesetas nominales cada una. Por aquel entonces, la localidad de Sabadell daba cobijo a unos 20.000 habitantes. Fabricantes comerciantes, propietarios y panaderos no quisieron dejar pasar la ocasión y compraron dichas acciones. A modo de curiosidad, en esa época surgieron en Cataluña alrededor de 50 bancos. El único que permanece hasta ahora al pie del cañón es el Banco Sabadell.

OBSTÁCULOS

A lo largo de sus casi 140 años de historia, Banco Sabadell ha pasado por diferentes obstáculos. El primero de ellos fue su aterrizaje en Argentina. Allí abrió una sucursal, concretamente en Buenos Aires, dedicada a la compraventa de lanas. En 1902 se cerró por las irregularidades en el transporte de la mercancía.

Este traspiés fue el trampolín para que, definitivamente, los accionistas optaran por liquidar los negocios no bancarios, y centrarse en la banca propiamente dicha. Banco Sabadell se vio favorecido por la neutralidad de España durante la I Guerra Mundial.

Hay que llegar a 1926 para ver la primera gran crisis de la entidad. Europa estaba en plena posguerra y con una crisis que afectaba a todo el continente. Francisco Monrás Ustrell tenía 21 años y llevaba cinco en la entidad. Fue él el encargado de dar a Llonch Cañomeras, consejero de Sabadell, su versión del balance de cuentas de la entidad. Para temblar.

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Entre otras medidas, y para salvaguardar la institución, Sabadell pidió ayuda a la población sabadellense en forma de crédito. También se suscribieron acuerdos privados con accionistas, fabricantes y clientes. Las deudas contraídas se cancelaron completamente en el año 1935.

EXPANSIÓN

La Guerra Civil también fue un camino lleno de baches. La coexistencia de dos monedas no facilitaba el trabajo. Y muchos bancos locales fueron absorbidos por diferentes entidades foráneas. El bloqueo de parte de sus fondos dificultó la gestión.

La historia corre. En 1945 pidió de nuevo a los accionistas más desembolso de capital. Ese año se traslada a una sede propia (hasta entonces compartía edificio con el Gremio de Fabricantes de Sabadell). El 1 de abril abre su primera sucursal fuera de Sabadell, concretamente en Sant Cugat del Vallés. Y en 1970 hace lo propio en Barcelona.

Llegó a Madrid en 1975, y después dio el salto a Londres. Hay que esperar a 1988 para ver nace el Grupo Banco Sabadell (ese año constituyó Sabadell Multibanca, banca privada). En 1996 adquiere el Grupo Natwest España (Solbank); en 2000, logra un acuerdo con el Banco Comercial Portugués (BCP), e incorpora Banco Herrero.

Comenzó a cotizar en Bolsa en 2001, y en 2004 entra en el Ibex 35. Banco Atlántico y Banco Urquijo cayeron en sus redes, así como la Caja de Ahorros del Mediterráneo, Caixa d’Estalvis del Penedès, y Banco Gallego. En 2015 compró a Lloyds su participación en el TSB Banking Group (que le ha dado más de un dolor de cabeza, sobre todo si hablamos de tecnología).

La historia de Banco Sabadell sigue. Habrá que ver si finalmente la fusión llega a buen puerto o no con BBVA. De ser así, el sueño de esos 134 visionarios acabaría. ¿Será recordado Josep Oliu como el último presidente?