Quien la sigue, la consigue. O al menos, eso dice el refrán. La presión de la banca española al Banco Central Europeo para que levante el veto y se pueda pagar dividendo, es ahora más fuerte que nunca. Y lo es, porque el sector entiende que la presidenta, Christine Lagarde, se pronunciará sobre este asunto el próximo mes de diciembre.

Las cosas han cambiado mucho en nueve meses. El pasado mes de marzo, en el inicio de la pandemia y ante la esperanza de que esta crisis fuera mucho mas corta, Ana Botín canceló el dividendo del Banco Santander por iniciativa propia. Más tarde, sería Lagarde quien hiciera una recomendación a toda la banca europea, que en seguida se convirtió en obligatoria.

Aunque a nadie le gustó demasiado la idea, el sector pensaba que en octubre se levantaría el veto y la primera reacción fue muy distinta a la que se ve ahora. Los bancos cotizados del Ibex 35 llevan desde julio dejando claro que necesitan retribuir a los accionistas, las acciones están por los suelos y además, defienden que no se puede generalizar porque la situación de cada entidad es bien distinta.

SANTANDER LO APRUEBA POR SI ACASO

El consejero delegado del Santander, José Antonio Álvarez, considera que hay que darle a la banca la libertad de pagar dividendos “si sus resultados lo permiten y cumpliendo con todas las regulaciones de capital existentes”.

Por eso, la junta de accionistas de la entidad aprobaba la semana pasada el dividendo con cargo a reservas que pretenden pagar en 2021 “siempre y cuando el regulador lo permita”, matizaba Botín. La presidenta cree que el BCE se pronunciará en diciembre y decida lo que decida, seguirán las recomendaciones, pero advertía que la caída de la acción en Bolsa (-50% este 2020) refleja “una alta incertidumbre” por la pandemia, además de “estrés” y se debe “en parte” a la recomendación de cancelar dividendo. Una decisión, que ha impactado en todo el sistema bancario europeo.

En este sentido, Ana Botín recordaba que desde 2014 y hasta el inicio de la pandemia, el Santander ha aumentado el beneficio por acción en un 22%, ha reforzado la base de capital y el precio de la acción ha mostrado una “mejor respuesta” que la media de la banca europea. También defendía que la fortaleza del balance del banco le sitúa en posición de pagar dividendos, que además es “el mejor exponente de la disciplina financiera” y su recurrencia aporta confianza y estabilidad a los inversores.

GUARDIOLA VE UN PANORAMA COMPLICADO

El consejero delegado del Banco Sabadell, Jaime Guardiola insiste en que el coste de capital se tiene que reducir y pide que la restricción se acabe cuanto antes. En su opinión, el precio de la acción del banco en la Bolsa española (0,26 euros) “es muy bajo y no corresponde”.

El CEO entiende que el mercado “es muy soberano” y sobre la banca hay “malas” perspectivas por los tipos de interés, los competidores, la cadena de valor y las exigencias supervisoras. Defiende que el sector financiero ha reaccionado “muy bien” en la crisis pero sigue habiendo incertidumbres y deja “un panorama complicado” para la banca.

Por su parte, la consejera delegada de Bankinter, Dolores Dancausa, se muestra convencida de que el veto al dividendo “ha dañado al sector financiero y lastrado las cotizaciones de la banca”. Algo que no termina de entender, pues su banco se “había ganado la confianza de inversores que buscaban rentabilidad a sus ahorros” y ahora han tenido que buscar otros sectores y empresas que se lo dé. Por eso apoya que la mejor decisión sería que el BCE cambiara esta medida. Además considera que “no se puede tratar igual” a todos los bancos, pues hay quien si tiene capacidad para distribuir dividendo y hay quién no.

LOS MÁS OPTIMISTAS

El consejero delegado de BBVA, Onur Genç y el de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, son los más optimistas y creen que el BCE retirará la prohibición a final de año. El primero, asegura haber recibido indicios por parte del regulador para volver a remunerar a los accionistas en 2021.

Sabe que la decisión corresponde al BCE, pero cree que la situación “debería equilibrarse” y justifica que la capacidad de BBVA de pagar dividendos sigue siendo sólida. También es de los que considera que las acciones del banco en Bolsa están “infravaloradas”.

Gortázar también es partidario de volver a repartir dividendo pero es consciente de que las entidades financieras deberán tomar una senda razonable y de que el dividendo deberá ser más modesto con respecto a lo que se podía aspirar antes de la crisis.

Sin embargo, su caso es diferente. Al fusionarse con Bankia, ambas entidades han decidido que hasta que no estén integradas no van a hacerlo. Así lo explicaba el consejero delegado, José Ignacio Goirigolzarri, quien apostaba a que no podrían hacerlo hasta por lo menos, el 31 de marzo cuando “se cierre la fusión” y ya sería bajo la nueva entidad, que beneficiará a los 8 millones de accionistas que tendrá.