Sólo dos años para que Ombuds, la tercera mayor compañía de seguridad en España, haya pasado de unos beneficios de más de 460.000 euros, a unas pérdidas de 5,9 millones. Dos años en los que el proceso de fusión de dos entidades del grupo, más que sumar, ha acabado restando. Dos años que han desembocado en un concurso de acreedores que amenaza con llevarse por delante a la empresa.

Mientras tanto, los más de 8.000 trabajadores esperan que Ombuds cumpla con el compromiso de viabilidad y pagos de nóminas pendientes firmado junto a los sindicatos CCOO de Construcción y Servicios y UGT FeSMC. Un acuerdo que pone como fecha el 31 de julio para que la empresa abone las nóminas de junio y julio, así como la paga extra de verano. Todo dependerá de la banca, en concreto de Santander, Bankia y CaixaBank, de si reactiva o no las líneas de financiación que decidió no renovar.

La exposición a la deuda de Ombuds es de un 50% para Santander, y el otro 50% se lo reparten a partes iguales CaixaBank y Bankia. De momento, pintan bastos, porque no han reactivado dichas líneas aunque señalan que “se está buscando la solución”. La misma podría llegar pronto si, de confirmarse, entrase un nuevo socio internacional en Ombuds como así lo ha indicado la empresa.

Lo curioso de las cuentas de Ombuds, que ha recogido Insight View, es que sus ventas se dispararon en 2017, alcanzando la cifra de 234,8 millones de euros, frente a los 87 millones del año anterior. Ello se debió, entre otras circunstancias, a la adquisición del grupo Castellana de Seguridad (Casesa). Pero, como ‘daño colateral’, trajo consigo un significativo aumento de los costes de personal y de deuda.

Los números rojos campan a sus anchas en Ombuds pese a haber aumentado los ingresos. El gasto en personal y la deuda crecieron enormemente.

Así, los gastos de personal ‘engordaron’ desde los 81,5 a 218,2 millones de euros. Y su endeudamiento casi dobla la media del sector: en Ombuds es del 99,8% frente al 53,4% de la competencia. Repasando las cuentas, la deuda con las administraciones públicas pasó de 10,2 a 41,5 millones. Pero es que, con las entidades de crédito, la deuda a largo plazo pasó de 1,2 a 6,1 millones de euros, mientras que la de corto plazo dio el salto desde los 6 a los 19,2 millones de euros.

Ya lo dejó caer el auditor de las cuentas cuando examino las de 2017, que son las últimas presentadas, cuando dijo que el pasivo corriente de la empresa excedía el valor de sus activos en 16,9 millones de euros. De ahí que señalará que había una “una incertidumbre material que puede generar dudas significativas sobre la capacidad de la sociedad para continuar como empresa en funcionamiento”.

Todo esto sucede en un escenario que no se puede calificar como propicio para salir de este particular ‘bache’. Porque el sector, según denuncia Aproser (Asociación Profesional de Compañías Privadas de Servicios de Seguridad), vive en un entorno en el que la competencia desleal, los bajos precios de licitación, la insuficiente correlación entre riesgo asumido y rentabilidad, la inseguridad jurídica, el intrusismo y los problemas de regulación están incidiendo negativamente en su recuperación.

EL FONDO DE MANIOBRA DE OMBUDS

Los números rojos son una constante en la compañía de seguridad Ombuds. A las ya citadas pérdidas de 5,9 millones de euros (un 107,5% superiores a las del año anterior), hay que unir un resultado financiero negativo de 5,21 millones de euros (en 2016 había sido de 1,4 millones), según Insight View. Pero, de todas las cifras, quizás la que hace ser menos optimista es la referente al fondo de maniobra que, en 2017, cayó un 3.696%, para situarse en -16,95 millones de euros. Para que la empresa pueda desarrollar su actividad (los pagos y los cobros que se tienen que llevar a cabo) deberían estar en positivo, lo que aseguraría su futuro a largo plazo. Nada más lejos de la realidad.

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¿Más problemas? Su altísimo nivel de apalancamiento, exageradamente por encima del sector. Hablamos de un 83.242%, según Insight View, frente al 214% de media. Hablamos del endeudamiento para financiar una operación, a lo que hay que añadir la capacidad para generar beneficios. Si sale bien, miel sobre hojuelas. Pero, si sale mal, el riesgo de insolvencia llama a la puerta porque los beneficios se desinflan a la velocidad del rayo.

La rentabilidad económica de Ombuds también está en negativo (-0,34%) mientras que sus competidores llegan, de media, al 29,2%. También ‘naufraga’ en rentabilidad financiera, siendo de -3.680% (sus homónimos están en el 75,5%); en ebitda sobre ventas (1,41% frente al 28,2%); y en margen sobre ventas (-0,20% frente al 62,3%).