Merlin Properties y GMP han sumado fuerzas para cambiarle la cara a la zona de Azca (Madrid) -la manzana de torres entre Nuevos Ministerios y el Santiago Bernabéu-. El primer paso se dió en verano con la firma de un acuerdo entre Merlin y el Ayuntamiento. El segundo, ha sido la creación de una sociedad, Renazca, que espera que sea comienzo de una colaboración público-privada mucho más amplia que devuelta la vitalidad al corazón financiero de Madrid. A ambas compañías inmobiliarias se le suma el consistorio madrileño, con el que llevan meses en contacto, y se está intentando al que se adhieran un número más amplio de firmas y de capital privado, explican fuentes conocedoras del proyecto.

Renazca, que se inscribió el pasado 3 de febrero en el Registro Mercantil, es toda una declaración de intenciones por varios motivos. En primer lugar, por el nombre. En segundo lugar, por los nombres que respaldan a dicha firma. En concreto, aparecen como consejeros el consejero delegado de Merlin, Ismael Clemente, y su homólogo en GMP, Francisco Luis Montoro Aleman. Además, está situada en el mismo corazón de Azca, puesto que su dirección es el de Paseo de la Castellana 81, un edificio que pertenece a GMP. Por último, ambos socios le han dotado con un capital social de 100.000 euros que ha sido totalmente desembolsado.

La idea de cambiar la cara a una de las zonas empresariales más importantes de la capital del país lleva en el tintero durante muchos años. A lo largo de ellos, se han diseñado distintos proyectos y arreglos legales, como el que lanzó Ana Botella en 2014, pero que nunca han tenido el efecto deseado. Más bien todo lo contrario, ya que los denominados bajos de Azca se han ido defenestrando. Hubo un tiempo en el que dicho lugar, cuando caía la noche, se convertía en un burdo, por llamarlo de alguna manera, y sucio centro de ocio. Pero, la cosa ha ido a peor hasta el punto de que es habitual encontrarse vagabundos y que la basura, que desprende un olor nauseabundo, impregne la zona.

Una caída en desgracia que afecta a la imagen, y también a la captación de clientes, de sus grandes caseros. Por ello, tanto Merlin como GMP han decidido ser los primeros en dar un paso al frente para solucionar el problema. Entre ambas firmas suman un importante porfolio en Azca que, a su vez, generan un importante flujo de ingresos que se podría incrementar si se acondicionase mejor. Así, la primera posee los edificios pertenecientes a los números 83-85, el 93 y la Plaza Pablo Ruiz Picasso. Mientras, que la segunda cuenta con los números 81 y 77 del Paseo de la Castellana.

EL AYUNTAMIENTO TIENE LA PELOTA EN SU TEJADO

El proyecto, por el momento, se encuentra en una fase muy inicial, explican. Ambas compañías han creado la sociedad y se han puesto en contacto con las firmas de la zona, tanto inmobiliarias como de otros sectores, para que progrese. Aun así, la llave para que dicho desarrollo salga adelante la tiene el alcalde de Madrid, José Luís Martínez Almeida. De hecho, el objeto social con el que se ha inscrito la nueva sociedad es la de “la contratación, gestión y ejecución de toda clase de obras y construcciones en su más amplio sentido, tanto públicas como privadas”.  

Por el momento, la conexión parece la adecuada. El pasado mes de julio se firmó un primer acuerdo, que se dotó con dos millones de euros, con él el consistorio selló parte de su compromiso para ejecutar el plan de renovación de Azca. En principio, el proyecto iba a ser ejecutado bajo las directrices del Ayuntamiento de Madrid junto Merlin, que era la encargada de redactar y ejecutar el proyecto, pero la entrada de GMP cambia las reglas.

La relación pública privada para cambiarle la cara a uno de los rincones empresariales más importantes del país no es nueva, sino que viene de muy atrás. Uno de los primeros intentos fue el de Alberto Ruiz Gallardón en 2006, pero nunca se efectuó. En 2014, la que era alcaldesa de la ciudad, Ana Botella, diseño un plan para acabar con los bares de Azca. Unas intenciones que ya llegaban tarde. En concreto, se necesitaron cinco años para que el gobierno local (PP) cumpliese la sentencia del Tribunal Superior de Justicia que le obligó a solventar el exceso de ruido de la zona, pero nunca llegó a ser real. Tampoco lo fueron las medidas adicionales de acondicionamiento.

ACTUACIONES QUE SE EJECUTARÁN

En concreto, se demolerá la rampa situada en la esquina noroeste de la plaza de Pablo Ruiz Picasso que, en estos momentos, ofrece inseguridad e insalubridad a la zona; se dotará al complejo de una nueva conexión entre los tres niveles que lo componen para eliminar las barreras visuales existentes y se instalará un ascensor panorámico que recorra los mismos. En el entorno de la plaza se creará una zona de verde y de arbolado y, en el entorno del edificio de Merlin, se realizarán mejoras paisajísticas.

En cuanto a la adecuación de la conexión entre los niveles, se construirá una escalera que conecte el nivel de la plaza de Pablo Ruiz Picasso con la avenida de la Vaguada y se realizará otra actuación para que esta vía tenga un enlace casi directo con la calle Orense y la plaza Carlos Trías Beltán. La plaza de Pablo Ruiz Picasso se enlazará con la pasarela de la entreplanta de Azca, que rodea por completo al edificio y, finalmente, se prolongará el pasaje situado al sur con una rampa que conecte directamente con la avenida de la Vaguada

Comentarios de Facebook