PAC

La Política Agraria Común (PAC) sigue dando mucho que hablar. La publicación del proyecto de Marco Financiero Plurianual (nombre real que tiene el Presupuesto de la Unión Europea) para 2021-2027 que se está discutiendo en este momento en el Parlamento Europeo, ha provocado una reacción inmediata de rechazo. Mientras el presupuesto total aumenta en prácticamente 200.000 millones de euros (0,13 puntos de la renta nacional europea), el capítulo de ayudas directas desciende un 7,3% en el conjunto del período a precios de mercado con respecto al vigente Marco 2014-2020.

Eso quiere decir que en los próximos seis años, recibirá menos fondos comunitarios en un entorno con tres fuentes de incertidumbre notables: primera, el desafío que supone la salida de Reino Unido de la Unión Europea a partir de marzo de 2019 (incluyendo la pérdida de un contribuyente neto por importe de 5.708 millones de euros en el actual Marco); segunda, la escalada en las amenazas internacionales de “guerra comercial”, focalizada en este momento en el eje Asia-Pacífico; y tercera, la conformación de un texto que permita cumplir con los compromisos de la UE en el seno de la OMC en materia de subsidios a exportación, barreras no arancelarias y el actual trato de favor al sector agrícola a través de la PAC.

Según el Institut Agrícola Català de Sant Isidre apunta que se trata de un momento adecuado para revertir la “excepción regulatoria” en la que vive desde hace más de medio siglo el sector agrícola, atenazado por un “nudo gordiano” como es la regulación del mercado que hunde los precios en origen, provocando una dependencia continuada de la renta de los agricultores de las subvenciones directas. Una subvención directa sobre un cultivo provoca que el precio descienda en idéntica proporción ya que el agricultor está percibiendo una renta adicional que no proviene del mercado.

Los compradores de su producto, sabedores de este hecho, reducen los precios de compra hasta equilibrarse con el precio sin subvención. Por tanto, lo que en teoría serviría para apoyar al agricultor como es una subvención, en realidad se convierte en una transferencia de renta del presupuesto público (en torno al 40% del presupuesto de la UE va destinado a agricultura) a los márgenes de los intermediarios y de ahí a incrementar precios de venta al consumidor.

Para debatir sobre estos aspectos, el martes 21 de mayo se reunirá la Comisión de Agricultura en una jornada de trabajo en la que monográficamente se abordarán los retos para el sector agrario y agroalimentario. La reunión estará presidida por Baldiri Ros, presidente del Institut Agrícola Català de Sant Isidre y vicepresidente de la patronal catalana, quién abrirá la jornada con una ponencia sobre “Agenda 2030. Posicionamiento del sector agroalimentario”.