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La vinculación de José Elías, consejero delegado de Audax Renovables, con el mundo de la electricidad le viene de familia. Eso ya lo sabíamos. Pero lo que no conocíamos era su faceta de tiburón de las finanzas. El catalán, más en concreto badalonés, cerrará el 2019 como uno de los empresarios más exitosos del año -en materia de cobros-, gracias no solo a su continuada (casi obligada) venta de acciones de la compañía, sino por la estrategia escogida que ha maximizado el valor de sus transmisiones. Así, con los más de 18,3 millones que se ha embolsado en lo que va de 2019 se coloca por encima de otros nombres ilustres como Ana Botín, Carlos Torres, Ignacio Galán o Antonio Brufau.

Casi un centenar de transmisiones en el accionariado de Audax Renovables llevan la firma de su CEO desde febrero. Se dice rápido, pero supone un trabajo muy laborioso. De hecho, Elías ha aprobado una venta de títulos cada dos días que ha estado el mercado de valores abierto desde que acordó la primera hasta que ha efectuado la última, según el último registro de la CNMV. Si lo anterior lo reescribimos en forma de volumen de acciones y en dinero ingresado, la cantidad impresiona todavía más: el dirigente de la compañía ha ejecutado órdenes de venta de 50.400 títulos cada día, embolsándose 106.588 euros de media.

Pese a que la ejecución de venta continuada de títulos tiene como objetivo favorecer a la empresa, no se puede obviar que Elías está llevando a cabo una estrategia que podría firmar cualquier tiburón de Wall Street. En principio, se está buscando ampliar el ‘free-float‘ (número de acciones en el mercado para su intercambio) desde el 10% al actual hacia el entorno del 25%. Para ello, se puede optar por dar entrada a inversores privados, más beneficioso para la compañía, aunque por el momento no se han conseguido. En segundo lugar, que el accionista mayoritario (el propio CEO) lleve a cabo una venta de acciones continuada. Esto último es lo que es lo que se está produciendo, aun a riesgo de en muchas ocasiones presionar a la baja al valor.

Hasta ahí, la parte oficial. La extraoficial es algo distinta. El CEO de la compañía parece que tiene una consigna clara: no vender por debajo de la barrera de los dos euros. Hasta tal punto de que de las 94 operaciones que ha registrado la CNMV, solo en ocho -apenas un 8,5%- de ellas, lo hizo por un valor menor al indicado. De hecho, el precio promedio en sus cerca de un centenar de transmisiones de títulos es de 2,115 euros, una cifra que se sitúa un 8% por encima del precio actual. Aunque la operativa va mucho más allá. Elías ha alcanzado dicho precio promedio a pesar de que Audax solo ha superado esa barrera de media uno de cada tres días en lo que va de 2019.

Todo ello, a pesar de que en muchas ocasiones sus abultadas ventas suponían una parte importante del volumen negociado del valor. Obviamente, cuando ese porcentaje es alto tiene efectos depresivos en el valor. Por ejemplo, entre el 19 y el 28 de noviembre las transacciones ejecutadas por Elías supusieron más del 11% (con picos del 16%) de todas las transacciones del día, lo que ha levantado las quejas de los muchos traders que operan en el valor. Por cierto, durante esos días, en los que el valor de las acciones superaba los 2,10 euros, Elías concentró la mayoría de las operaciones. De hecho, el día 25 sacó el máximo vendido al mercado, 168.000 acciones, aprovechando los 2,15 euros a los que cotizaba, mientras que su última operación apenas sacó al mercado 6.500 títulos aun precio de 2 euros.

DEL FRASACO A CODEARSE CON LOS SÚPER RICOS

Elías, que se tituló como ingeniero técnico industrial en la rama de Electrónica, proviene de una familia humilde ligada al sector eléctrico. De hecho, su padre tenía un taller de lampistería y electricidad. Apenas cumplida la mayoría de edad fracasó en su primer proyecto, una empresa de instalaciones eléctricas, pero cerca de una década y media después lo volvería a intentar. Así, aprovecho la liberalización del sector en España para entrar en el mercado con una comercializadora de luz y gas, Orus Energía. En apenas un par de año, generó los suficientes recursos como para comprar Audax Energía. Años más tarde, lanzó una opa sobre la cotizada Fersa Energías Renovables (compró el 70,86%) y la convirtió en filial del Grupo Audax.

Los distintos movimientos corporativos terminaron de converger a mediados de junio del año pasado. El directivo cerraba la fusión entre Audax Renovables (la antigua Fersa, de la que controlaba un 70,86%) y de Audax Energía (de la que poseía la totalidad del capital social). Con la operación, el CEO pasó a acaparar el 90,73% del accionariado de la compañía resultante que se valoró en un primer momento en más de 330 millones de euros. A pesar de ello, las acciones han seguido una escala bajista desde entonces y, aunque han recuperado en las últimas semanas los dos euros por título, todavía están muy lejos de los 3 euros por acción que marcó al cerrarse la operación en verano del año pasado.

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