Aston Martin

La firma británica de vehículos de lujo Aston Martin se estrenó en el parqué en octubre del año pasado con una salida a Bolsa en Londres por todo lo alto. Tanto que el precio inicial, 19 libras por acción, valoraba la compañía de Gaydon en el mismo rango que la italiana Ferrari.

Cuatro meses después, los títulos de la marca han bajado un 40% desde su salida a Bolsa con un profundo retroceso en los últimos días. Los motivos son variados: una IPO sobrevalorada, las dudas del Brexit, las tensiones comerciales y la desaceleración de los mercados mundiales.

El fabricante británico ha admitido que algunos compradores europeos y británicos están retrasando las compras debido a la incertidumbre sobre el Brexit. “No creo que vayamos a perder ventas reales, pero hay un impacto”, ha declarado el director ejecutivo de Aston Martín, Andy Palmer, en una entrevista. “Los presidentes de sus propias compañías, por ejemplo, se preguntan a sí mismos ‘¿compro en marzo o espero?'”, ha reconocido. A pesar de que las ventas en Estados Unidos y Asia han empezado a ser significativas, Reino Unido sigue siendo el mayor mercado de la marca. De hecho, ha reservado 30 millones de libras esterlinas (casi 35 millones de euros) para enfrentarse a los peores pronósticos en la relación UK-UE.

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La reacción no tardó en llegar. Los títulos de Aston Martin cayeron un 19,25% tras las palabras de Palmer en la sesión del 28 de febrero. En concreto, las acciones de la marca de deportivos pasaron de 1.371 peniques a 1.107 peniques en la Bolsa de Londres. La debacle no ha parado y ya ha tocado mínimos históricos. “En el momento de la IPO, dijimos (a los inversores) que no compraran acciones si no va a ir a largo plazo”, ha expresado Palmer. “Se trata de crecimiento hasta 2023”, ha puntualizado.

Aston Martin

ASTON MARTIN Y SU SUEÑO DE SER FERRARI

Los analistas consideran que la compañía sobrevaloró su precio en el momento de su salida a Bolsa. Las comparaciones son odiosas, y más cuando el espejo que eliges ante el que mirarte es Ferrari. En el ámbito bursátil, las acciones de la marca italiana se han convertido en un valor refugio para inversores con una subida desde su salida a Bolsa en 2016 superior al 150%.

El castillo construido por Enzo Ferrari en 1929 avanza firme hacia el futuro. La frase es bonita, pero está asentada en las cifras. La marca del Cavallino Rampante registró un beneficio de 645 millones de euros en 2018, lo que representa un crecimiento del 20,1% con respecto a 2017. Obtuvo unos ingresos de 3.420 millones de euros y las ventas subieron un 10,2% hasta las 9.251 unidades. Tal es la sinergia positiva que los analistas de Bloomberg estiman un ebitda de 2.400 millones de euros para 2020.

Los costes de la OPI llevaron a Aston Martin a registrar unas pérdidas antes de impuestos de 68 millones de libras esterlinas (79 millones de euros) en 2018 y la compañía dijo que las ganancias antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización serán menores en este semestre.

El director ejecutivo de la marca, Andy Palmer, justificó en su momento el precio de salida por los planes de aumentar la producción hasta los 7.300 vehículos en 2019 y 14.000 en 2023 (sería el doble desde la actual). Sin embargo, las dudas se han cernido sobre el fabricante inglés desde el principio. Para empezar, la compañía no podrá elevar significativamente el número de coches entregados hasta que no inicie la comercialización de su nuevo modelo DBX SUV en 2020.

Aston Martin espera que la nueva planta de St Athan en Gales, prevista a pleno rendimiento en la segunda mitad de 2019, ayude a lograr este objetivo de producción. En ella el fabricante construirá tanto el DXB como una línea de modelos eléctricos.

En el lado positivo se encuentran los datos de China. Aston Martin ha declarado que su gama de vehículos se adapta mejor a las tendencias del mercado que las ofertas de otros fabricantes de automóviles de lujo como Jaguar Land Rover, quienes han comunicado una caída en la demanda.