Manuel Anguita
Presidente de la SEC, Manuel Anguita

La insuficiencia cardíaca (IC) es ya un problema sanitario de gran magnitud: casi un millón de pacientes padece la enfermedad en España y es uno de los principales motivos de ingreso hospitalario. Lo dicen los cardiólogos, preocupados tras analizar los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre las causas de defunción en España. Mientras siguen bajando las defunciones por ictus o infarto, esta dolencia cardiovascular no consigue disminuir sus tasas de mortalidad en nuestro país.

El envejecimiento de la población, la complejidad del tratamiento de la enfermedad y, sobre todo, apuntan desde la Sociedad Española de Cardiología (SEC), la necesidad de mejorar la asistencia sanitaria de los enfermos, son algunos de los factores que determinan que esta dolencia ocupe los primeros puestos de mortalidad en España.

La insuficiencia cardíaca es una afección debilitante y potencialmente mortal en la que el corazón no puede bombear suficiente sangre al organismo. Se estima que, aproximadamente, una de cada cinco personas desarrollará insuficiencia cardíaca en algún momento de su vida. Se trata, además, de la causa más frecuente de hospitalización en personas mayores de 65 años.

POR DELANTE DEL ICTUS E INFARTO

Tras analizar los datos del INE, la SEC concluye que, mientras el ictus y el infarto llevan años reduciendo paulatinamente sus cifras de mortalidad, en el caso de la insuficiencia cardíaca, en 2017 provocó más muertes que un año antes, registrando así la cifra más alta desde 2008.
Si en 2016 se produjeron 17.931 defunciones por esta enfermedad, en 2017 se contabilizaron 19.165 fallecimientos. Esto supone la cifra más alta desde el año 2008, cuando se registraron 20.241 muertes por esta patología.

La insuficiencia cardíaca es una afección debilitante y potencialmente mortal

Es la única enfermedad cardiovascular donde ocurre esto”, explica el doctor Manuel Anguita, presidente de la SEC. El reto, asegura, pasa por organizar mejor la asistencia a los pacientes aquejados por una dolencia que afecta al 2,7 por ciento de la población española mayor de 45 años, al 8,8 por ciento de los mayores de 74 años y que, además, representa entre el 2 y el 3 por ciento de todo el gasto sanitario del país.

“Los resultados de las Unidades de Insuficiencia Cardíaca han demostrado claramente que los pacientes que se siguen en estos dispositivos fallecen menos. El desafío es cómo hacer que la gran mayoría de ellos (las mujeres mueren casi el doble que los hombres por esta patología) puedan entrar en el circuito”, explica Anguita.

UNIDADES ESPECÍFICAS

En España, especifica el especialista en cardiología, existen un centenar de hospitales, de segundo y tercer nivel, con unidades específicas para una dolencia que una de cada cinco personas desarrollará en algún momento de su vida.

Este tipo de unidades se dividen en comunitarias, especializadas y avanzadas. Que sean reconocidas como especializadas indica que el centro sanitario cuenta con los recursos necesarios para tratar a pacientes con insuficiencia cardíaca de complejidad. La SEC ha acreditado la excelencia asistencial de 49 unidades de IC, lo que supone un reconocimiento a aquellas que cumplen unos estándares de calidad fijados por la Sociedad.

Anguita abunda en los tres factores que incidirían en una mayor mortalidad por IC. Algunos, indica, no se pueden controlar: “El más importante, es la edad. La dolencia aumenta con los años y el mal pronóstico, también. Si la edad de la población aumenta, la insuficiencia también. Es lógico”.

El segundo aspecto que incide en que no descienda la mortalidad por IC atañe a los tratamientos. Existen dos tipos de insuficiencia cardíaca: con fracción de eyección deprimida y con fracción de eyección conservada. “Si bien hay opciones terapéuticas que mejoran el pronóstico de los pacientes con insuficiencia cardíaca con fracción de eyección deprimida; no ocurre lo mismo en el caso de la insuficiencia cardíaca con fracción de eyección conservada. Para ésta no existe un tratamiento adecuado que mejore el pronóstico y consiga reducir la mortalidad”, indican desde la Sociedad.

El presidente de la SEC añade que, en este campo, ha habido muchos estudios, pero “de momento solo se puede seguir investigando y ensayando tratamientos. Existe algún fármaco en estudio que esperamos sea favorable, pero todavía no se sabe. En este apartado, por el momento, no se puede actuar”.

MEJOR ASISTENCIA

El tercer factor donde sí se puede mejorar, prosigue el doctor Anguita, es en la organización de la asistencia a los pacientes. “Un ejemplo claro es que, con el Código Infarto, sí se ha conseguido reducir mucho la mortalidad”, recuerda e insiste en la necesidad de mejorar esa asistencia centrándose en modelos de unidades multidisciplinares, donde también participe la Atención Primaria.

En la insuficiencia cardíaca, aclara, “es más complicado porque son muchos más casos en España. Ademas, el infarto es un problema agudo que tratas en pocos días, pero la insuficiencia cardíaca es un problema crónico. Es mucho más difícil organizar un proceso de gestión para atender mejor a estos pacientes. Pero ahí es donde hay que incidir”.

El presidente de la SEC se congratula de que, en cualquier caso, ya “hemos avanzado con la creación de unidades de IC en muchos hospitales. Hay comunidades autónomas donde está más desarrollado, como Cataluña, País Vasco, Galicia…pero el desafío es que, igual que pasó con el Código Infarto, se extienda a todo el territorio español. En esto llevamos años trabajando. Desde nuestra sociedad se incentiva su creación y que demuestren que cumplen estándares de calidad”.

Por último, explica que no hay que olvidar la importancia de la prevención. Y arroja un dato contundente: solo con que todos los pacientes hipertensos tuvieran bien controlada la presión arterial, se evitaría casi un 70/75 por ciento de todos los casos de insuficiencia cardíaca.